Ya es casi inevitable para el Ejecutivo recurrir a la inoculación masiva contra la aftosa

Los nuevos focos obligaron al gobierno a ampliar vacunación

Según el informe del Ministerio de Ganadería, los 56 focos de aftosa se distribuyen de la siguiente manera: Colonia, 25; Soriano 18; San José, 3; Salto, 1; Paysandú, 2; Río Negro, 4; Durazno, 2; Flores, 1. El jueves, el ministro Gonzalo González afirmó que si se superaban los 50 focos se procedería a la vacunación en todo el país. El informe explica que «la evolución de la situación sanitaria constatada conduce a la revisión y modificación de las prioridades en la estrategia definida con el objetivo de preservar la situación sanitaria de áreas del país no afectadas y actualmente libres de la enfermedad».

El gobierno resolvió el control «inmediato de focos en todo el territorio sin aplicación del sacrificio sanitario de animales susceptibles». Además se establece la vacunación en los departamentos que tienen límites con las zonas afectadas por el virus. Según el comunicado se vacunará además de Colonia y Soriano, en San José, Flores, Durazno, Tacuarembó y Río Negro.

Si bien no lo reconoce el Ministerio de Ganadería, el intendente de Florida informó días atrás que en su departamento se detectó un foco de la enfermedad. El informe señala que la aplicación de la vacuna será realizada por los productores, debiendo retirar las vacunas en las oficinas de los Servicios Ganaderos o donde éstos dispongan. La vacuna será entregada a los productores «debiendo ajustarse exactamente a la cantidad de bovinos que posean de acuerdo a la última Declaración Jurada, la cual será sellada y rubricada por el funcionario que haga entrega» de la dosis.

El foco en Salto se confirmó a últimas horas de ayer. Según la información proporcionada por el corresponsal de LA REPUBLICA en ese departamento, Diego Fernández, entre 20 y 30 vacunos del establecimiento Bayucuá (una de las cabañas más importantes del país) estaban infectados con el virus.

 

Pedido de Batlle

El presidente Jorge Batlle expresó ayer su deseo de que en un plazo de un año el país adquiera un estatus que le permita «acceder a mercados con mejores precios», y reclamó a los productores rurales que dejen sin efecto las medidas de corte de rutas asegurando que el gobierno no recurrirá al uso del Ejército y de la Policía para contrarrestar estas acciones.

«Si los productores interrumpen las vías para impedir que los veterinarios cumplan con una tarea, no vamos a sacar las armas para tratar, con la Policía o con el Ejército, de disuadir a los productores que atraviesan sus camiones o sus tractores en la ruta», manifestó al mediodía de ayer el presidente Batlle tras reunirse con los técnicos del Ministerio de Ganadería y representantes de las Fuerzas Armadas.

A esa altura del día, varios grupos de productores de Soriano y Colonia cortaron rutas reclamando el cese de la utilización del rifle sanitario. Poco después del mediodía Batlle resolvió dejar sin efecto esta medida (ver nota aparte), lo cual provocó el paulatino levantamiento de los cortes. «El gobierno no está dispuesto a ir a un enfrentamiento con los productores, porque no tiene ningún tipo de sentido´´, aseguró el mandatario.

«El país tiene que saber que si no empatamos esta pelea de alguna forma, los precios de los mercados van a caer y, por tanto, toda la producción va a vender a los mercados pequeños que quedan remanentes a precios más bajos y con mayores dificultades. Mientras tengamos fuerza, energía, que creo que tenemos, convicción, que creo que tenemos, y alguna ayuda, vamos a poder seguir en esta pelea. Pero si seguimos interrumpiendo la acción de los técnicos del Uruguay, que han mostrado capacidad, seriedad y responsabilidad, nadie está ganando nada. El gobierno, naturalmente, va a respetar esa actitud y simplemente va a solicitar que se levanten estas actitudes, que a nuestro juicio no benefician a nadie y no conducen a nada».

Batlle opinó que cuando se vive este tipo de situaciones «todos tenemos que reunirnos alrededor de aquellos que, de una manera u otra, tienen que asumir institucionalmente la responsabilidad. Si cada uno toma la decisión por su cuenta y cada uno decide por su cuenta lo que hay que hacer, las sociedades peligran tener dificultades de convivencia, porque esto supone confrontaciones, supone que mañana unos se quejarán porque otros hicieron tal cosa y porque al hacerla impidieron tal otra, y esto sin ninguna duda le va hacer mal a todo el país e inclusive a los propios productores».

«Es nuestra obligación seguir trabajando, para procurar salvar lo que a nuestros juicios es central: la posibilidad de que el Uruguay pueda reincorporarse a un mercado libre de aftosa en un plazo prudencial. Si por el contrario nos entregamos ya y hacemos lo que muchos productores con estas actitudes nos está pidiendo de vacunar todo el país, entonces, señores, sabemos desde ya que posiblemente dentro de cinco o seis años vamos a estar en condiciones de volver a un mercado como el que habíamos conquistado anteriormente».

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