Mujica: este Presupuesto prueba que es posible "crecer y repartir"
En la audición «Habla el Presidente», que se trasmite por la emisora M24, el mandatario afirmó que el proyecto «no pretende ser la panacea», aunque auguró que habrá protestas de «tirios y troyanos».
El Presidente comenzó diciendo que la Ley de Presupuesto, tal vez como ninguna ley, «refleja la filosofía de un gobierno y más, yo diría a quién procura favorecer más ese gobierno».
«Porque el Presupuesto, con la aridez de sus artículos y de sus números, en el fondo, atrás, va embebido de voluntad política, de decisión política. En última instancia, en cosas tan fundamentales como la Ley de Presupuesto, que es una por cada gobierno».
«Este Presupuesto quiere afirmar, por segunda vez, que no es cierto que no se puede crecer y distribuir al mismo tiempo. Durante mucho tiempo se pregonó que en el ritmo de una economía, primero hay que crecer y luego repartir», cuestionó.
Sin embargo, «todos los hechos del gobierno anterior, y esta propuesta presupuestal, tienen en común esta intención política, de que es posible crecer y distribuir al mismo tiempo. Es más, para que se siga creciendo es imprescindible distribuir al mismo tiempo, porque si hemos pasado relativamente sin sobresaltos el sacudón de las sucesivas crisis la que se dio en Estados Unidos y la que se dio en Europa es esencialmente porque se estaba distribuyendo bien», aseveró.
«Y esa distribución, en momentos de caída internacional del comercio y de dificultades, prácticamente ayudó a aliviar la tendencia a la caída», sostuvo el jefe de gobierno.
Mujica dijo que, además, este nuevo Presupuesto, igual que el anterior, «establece que no es cierto que si se aumentan mucho los salarios, que si se utilizan los Consejos de Salarios, si se dan esas garantías al precio del trabajo, no necesariamente el nivel de empleo cae, como se dijo durante muchísimo tiempo».
«Se afirmó a tambor batiente y se dijo que el peso de las negociaciones salariales, el peso de la distribución del ingreso, asustaban a las fuerzas del trabajo y que, en definitiva, ello iba a significar una caída en el nivel de ocupación. Lo que ha venido pasando en los últimos años y pasa hoy es exactamente lo contrario», sostuvo.
«Es, precisamente, ese incremento salarial el que asegura una mejor distribución de la riqueza en toda la sociedad, y es esa distribución de la riqueza que termina tonificando, por un lado la economía y, por otro lado, abriendo puertas al mercado de trabajo», enfatizó.
«La política de la miseria y del achique y de menos, lo único que ha logrado siempre es precisamente ir a menos. Creemos que con prudencia, sin aventuras y aventura es cuando nos pasamos de rosca y gastamos más de lo que podemos pero eso sí, en realidad, el andar cerca de los límites en materia de distribución es una tonificación real a la propia economía», enfatizó.
El mandatario dijo que «el otro mito es que acá se pronosticó durante muchísimo tiempo, que en realidad los problemas de trabajo y de distribución los arreglaba el mercado, y que allí donde se presentaran casos de pobreza extrema tenían que enfrentarse con programas focalizados, sencillamente, con asistencialismo en términos concretos».
«Cuando en su momento se plantearon los planes de emergencia, se pronosticó que nunca iban a terminar, que en definitiva el ayudar sin contrapartida era una manera de despilfarrar recursos y que, en última instancia, se le terminaba haciendo mal a la gente y a la economía». «Seguramente que se sacaban conclusiones de inevitables accidentes individuales, que existen. Pero los hechos demostraron que el Plan de Emergencia no era eterno, que duró el tiempo necesario y que era una manera de enfrentar las consecuencias todavía crudas de la crisis de 2002, que tanto afectó a nuestra sociedad».
«En definitiva, se fue transformando en el correr de tiempo y no se transformó en una política eterna inevitable, porque el todo de la economía por un lado y la inclusión social a través de otro conjunto de medidas, como la reforma de la salud, permitían y permiten rescatar a mucha gente, por lo menos del nivel de indigencia y del nivel de pobreza», subrayó.
El primer mandatario dijo que el nuevo Presupuesto también está hecho con cosas «que no son entelequias». En primer término, «se parte de una apreciación proyectada como pronóstico hacia el futuro. Y ese pronóstico dice que la economía uruguaya va a crecer y en ese crecimiento se va a poder recaudar una masa extra de recursos, por encima de los que se recaudan hoy, de tantos millones de dólares. Y esos millones de dólares son los que se distribuyen en este nuevo Presupuesto», precisó.
«Ese crecimiento no está fijado en cifras fantásticas, sino que está fijado en cifras muy prudentes. Es más, es posible, muy posible, que la realidad nos supere largamente. Pero cuando se trata de sacar una decisión, con la previsión de lo que va a pasar en dos, tres, cuatro, cinco años, nadie tiene la bola de cristal y parece sensato adoptar una media, que está en el terreno de las cosas seriamente pronosticables», indicó.
«Por lo tanto, entendemos que el Presupuesto que se pone a discusión tiene los límites que impone la sensatez, pero no es un presupuesto a menos, ni es un presupuesto a la aventura.
Desde este punto de vista, inevitablemente, tendrá críticas de tirios y de troyanos», vaticinó el mandatario.
«Los unos, que esperan y que necesitan objetivamente más y seguramente los números que se anotan no colman sus expectativas. Los otros, nos van a acusar de derrochones, de estar gastando demasiado, de no guardar recursos para cuando vengan los momentos de crisis», auguró.»Todo esto se puede pronosticar con largueza desde ya en esta discusión. Como cualquier cosa derivada de la economía, vertebrar un presupuesto es, entre otras cosas, administrar recursos siempre escasos.
Pero dentro de esa administración se verá claramente cuál es la línea del gobierno, de favorecer un poco más a aquellos sectores que están más postergados».
«La vida nos ha enseñado que para ser justos hay que ser diferenciados. Que la verdadera justicia implica diferenciaciones, tratando distinto lo que es distinto y acá entra la percepción política. Por eso este Presupuesto no pretende ser la panacea, pero el gobierno no se ha guardado nada, pone lo que sensatamente piensa que es posible poner, apuntala la política de distribución y, naturalmente, espera en términos generales que el conjunto de la sociedad siga avanzando y aumentando y veremos cuando entremos en las peculiaridades concretas, algún conjunto de nuevas cosas que aparecen, algunas que tienen que ver con la reforma del Estado», concluyó.
Compartí tu opinión con toda la comunidad