Designan nuevo jefe de la Armada
Sin que siquiera exista un acento que cuestionara sus acciones pasadas y presentes al frente de la cartera, el ministro de Defensa, Luis Rosadilla, recogió de todo el espectro político el total beneplácito tras la confirmación, a los líderes de los partidos y sectores de la oposición, de quién será a partir de ahora el nuevo comandante de la Armada Nacional (ver página 2).
Alberto Laureano Caramés, de 58 años, que ingresó a la Escuela Naval el 1º de marzo de 1971, egresando con el Grado de Guardia Marina del Cuerpo General el 21 de diciembre de 1975 y que ascendió a contra almirante el 1º de febrero de 2006, ocupará el lugar del renunciante Oscar Debali al frente de la naval en los actuales tiempos de escorada situación. El contra almirante Hugo Viglietti, que estuvo en forma interina al frente de la Armada, pasará a retiro.
Rosadilla, además de adelantarles a los líderes partidarios el nombre del nuevo jerarca de la Marina, comentó que de las irregularidades investigadas en el arma, el 90% ya están confirmadas y en proceso de ser aclaradas.
El ministro de Defensa argumentó a los dirigentes que el nombre del contralmirante Caramés es también una «apuesta al futuro» del arma y que su figura contribuirá a continuar con las investigaciones en marcha.
El contralmirante Alberto Caramés tuvo una destacada exposición pública cuando en el pasado gobierno fue el responsable de presentar ante las autoridades nacionales, en su condición de entonces de director general de Material Naval, las primeras barcazas construidas en los astilleros navales y que iban a ser destinadas al transporte de mercaderías y materia prima producida por al entonces planta de Botnia desde fray Bentos al puerto de Nueva Palmira.
La hija del extinto general Líber Seregni, Bethel, fue la madrina de la flotadura de las barcazas. Estuvieron en aquel bautismo el entonces presidente Tabaré Vázquez, varios ministros, legisladores y el entonces comandante de la Armada Juan Fernández, hoy procesado y detenido por irregularidades administrativas cometidas en dicha arma, según dictaminó la Justicia Penal.
En su oratoria, Caramés remarcó el trabajo de la Armada Nacional, que «aceptó y cumplió el desafío propuesto de reflotar la construcción de la industria naval uruguaya».
El ex comandante Juan Fernández se declaraba seguidamente «escéptico» de los grandes proyectos para el país debido decía a las «frecuentes apariciones de fugaces megaproyectos que nunca se concretaban» según recogió la crónica de LA REPUBLICA de noviembre de 2007. El nombramiento de Caramés cayó como un «balde de agua fría» en algunos sectores de la Armada que esperaban drásticas derivaciones después del escándalo que quedó al descubierto al actuar la Justicia Penal. El nombre de este oficial no es ajeno a las denuncias anónimas que han circulado en el Juzgado, a partir de las cuales, se han conocido varios procesamientos.
Viento en popa para la oposición
Rosadilla convocó en forma individual a cada líder partidario y sectorial de la oposición y del partido de gobierno a la sede de Defensa para informar sobre la determinación de designar a Caramés como nuevo comandante de la Armada.
A Luis Alberto Lacalle, Pedro Bordaberry, José Amorín, Jorge Larrañaga, Pablo Mieres y Jorge Brovetto el ministro les encomendó «reserva» en cuanto a los datos del futuro comandante. A las dos horas de culminados los encuentros con los dirigentes partidarios se anunció oficialmente el nombre del nuevo jerarca castrense, nombre que había sido definido el día anterior, el lunes, entre el presidente José Mujica y el ministro de Defensa.
Lacalle, escueto en sus declaraciones y resaltando que se había comprometido ante el ministro en no develar el contenido de la reunión sostenida, dijo que el gesto de informar a la oposición por parte del Secretario de Estado es visto con sumo agrado.
El líder colorado, Pedro Bordaberry aseguró que dio su respaldo al ministro y que «hay una tarea de recomponer una institución que está golpeada por todo esto», que es una misión que tanto el como Rosadilla comparten y de «restaurar el espíritu» que se vieron alterados por los hechos de corrupción.
El senador de Alianza Nacional, Jorge Larrañaga manifestó que con la designación del comandante en jefe «comienza una nueva etapa en la Armada Nacional» y que su sector respalda «el nombre que se nos fue sugerido. Consideramos que será un muy buen nombramiento y va a contribuir a dar vuelta la página, que no significa complicidad y silencio».
El senador de Propuesta Batllista, José Amorín Batlle, comentó a LA REPUBLICA como «muy positivo» el llamado a la oposición para informar sobre el ascenso pero que para ello «no necesita el respaldo político aunque es bueno que nos mantengan al tanto. El criterio nos pareció sensato».
Hoy miércoles el ministro Rosadilla se reunirá con los cinco contralmirantes Hugo Viglietti, Federico Lebel, Manuel Burgos, Alberto Caramés y Leonardo Alonso para institucionalizar los anuncios.
Compartí tu opinión con toda la comunidad