Menem "sondea la posibilidad de pedir asilo en Uruguay"
Ayer el diario de Río Negro (www.rionegro.com.ar/arch200104/p26g10.html) publicó que la versión «circuló en ámbitos diplomáticos y en Montevideo. El ex presidente está muy preocupado por su situación judicial en la causa de las armas y dice sentirse un «perseguido político».
En tanto la revista Veintitrés, que dirige Jorge Lanata, publicará en la edición que sale en esta jornada una información idéntica obtenida en otras fuentes, según dijo a LA REPUBLICA anoche su secretario de Redacción, Guillermo Alfieri.
En la Cancillería de nuestro país se desmintió con énfasis la versión. Sin embargo el periódico rionegrino aportó datos ilustrativos sobre el origen de la información. «En la embajada uruguaya en Buenos Aires, ante la requisitoria de «Río Negro», desmintieron la especie. «Ya nos preguntaron de una revista de Montevideo, pero acá no sabemos nada», dijo un funcionario. La versión, de hecho, nació en el ambiente diplomático, a varios miles de kilómetros.
El aviso a la Cancillería argentina lo dio un embajador argentino, a través del sistema de intercomunicación interno, que había sido alertado por un importante diplomático uruguayo en un encuentro internacional de Ginebra, Suiza. Adalberto Rodríguez Giavarini, ministro de Relaciones Internacionales, inició contactos «de emergencia» con el gobierno de Uruguay, para confirmar o desechar el rumor antes de comunicárselo al presidente De la Rúa. La conmoción entre los principales funcionarios uruguayos no se hizo esperar. El suspenso se acrecentó cuando el presidente de Uruguay, Jorge Batlle, suspendió su gira para retornar de inmediato a Montevideo. Pero la razón –al menos la oficial– era otra: la aparición de tres brotes de aftosa en campos uruguayos. «Batlle se pondrá al frente del plan de emergencia sanitaria», justificó su portavoz. En la Cancillería argentina, sin embargo, no regresó la calma. La «casa» está revuelta, no sólo por las versiones. Guillermo González, embajador en Washington, también fue llamado a declaración indagatoria por el fiscal Stornelli, bajo los cargos de «falsedad ideológica de documentos públicos».
La nota del periodista Gonzalo Alvarez Guerrero informa sobre la posibilidad de «un autoexilio» uruguayo del ex presidente argentino y relata lo acontecido en una reunión realizada en la casa de Menem el martes a la noche.
«Carlos Corach y Eduardo Bauzá, ex ministros menemistas, llegaron a la casa que el ex Presidente tiene en el barrio de Belgrano, pasadas las diez de la noche con la mala noticia: el fiscal había pedido a Urso el llamado a indagatoria de Menem. Nicolás Becerra, procurador general de la Nación y jefe de los fiscales, había advertido a su pariente Bauzá unos minutos antes. A medianoche arribaron a Belgrano Mariano Cúneo Libarona y Julio «Coco» Ballestero, abogados del jefe peronista, que había sido notificado por Enrique «Coti» Nosiglia, el más famoso operador radical.
Según relató uno de los presentes a «Río Negro», de inmediato comenzaron a debatir cuáles serían los pasos a seguir ante la embestida judicial. El inefable Armando Gostanián, ex presidente de la Casa de Moneda, también presente en el domicilio de Menem, fue el primero en recomendar la salida inmediata del país. «Carlitos, te van a volver loco. Vos sos un chivo expiatorio, y te van a humillar encerrándote en un calabozo». Ballestero, si bien consideró que la posibilidad de irse del país «no era una mala idea», aclaró que Menem no puede ir a la cárcel porque tiene más de 70 años. Menem echó más leña al fuego: «Soy un perseguido político».
Corach, por su parte, pidió tranquilidad y sugirió organizar una «movilización partidaria» para presionar al fiscal y al juez Urso: «En el gobierno están más preocupados que nosotros, porque necesitan parar la crisis y esto agrega un elemento desestabilizador. Tenemos que poner a todo el espectro político detrás de esta operación». Menem, con un tanto de malicia, le preguntó a su ex ministro: «¿Pero este muchacho Stornelli no era hombre tuyo?». Corach contestó que esos eran los viejos tiempos. La discusión prosiguió durante un par de horas. Cuando Cúneo Libarona le informó al ex presidente que él no podría defenderlo en esta causa porque «me lo impide el hecho de ser el defensor de Emir (Yoma)», Menem protestó: «Muchachos, espero que no me abandonen». Todos contestaron al unísono: «No, jefe». Sin embargo, el riojano lanzó: «Por las dudas, tendría que ir preparando las valijas.»
¿Destino Punta del Este?
Parece muy obvio que, si hay un exilio uruguayo en el futuro de Carlos Menem, el destino más lógico sería Punta del Este. Varios de sus más estrechos colaboradores son propietarios de importantes residencias esteñas, algunas de las cuales incluso se le adjudican en propiedad al propio Menem bajo tenencia de testaferros.
La lista incluye a Emir Yoma, propietario de una manzana entera ubicada en la zona de Playa Brava detrás de la residencia Loma Verde, donde se levanta una casa avaluada en 1.500.000 dólares. Menem estuvo varias veces allí durante sus estadías veraniegas.
Armando Gostanian, quien se define como su «alcahuete», es propietario de dos edificios sobre el puerto donde el ex presidente también se alojó y donde suelen residir su hija Zulema y su ex esposa Zulemita.
Por su parte el empresario Arnaldo Martinenghi tiene una residencia al borde la Laguna del diario, llamada «Poseidón», donde Menem se alojó antes de acceder a la presidencia en 1989.
El empresario de las comunicaciones Samuel Liberman, que también alojó al ex presidente, tiene dos importantes chacras sobre el camino Aparicio Saravia, un poco antes del ex aeropuerto de El Jagüel –Charrúa Hill y La Cañada– que incluso tienen minicancha de golf y están suficientemente protegidas del acoso periodístico que provocaría una presencia así.
Claro que no son los únicos. Prácticamente todos sus más estrechos colaboradores, e incluso algunos de los empresarios enriquecidos durante su gobierno, tienen suntuosas propiedades en el Este.
En todo caso, hasta sin asilo y como turista en tránsito, Menem nunca tendría problemas de añoranzas ni de alojamiento en Punta del Este. Y si Raúl Moneta era su banquero, como lo sostiene la diputada argentina Elisa Carrió, tampoco tendría problemas de dinero ya que gran parte está depositado en Uruguay.
La llamada «fiesta menemista» tuvo al balneario como principal centro de actividad. Es decir, la fiesta puede continuar.
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