Los presupuestos municipales dividieron a los ediles nacionalistas, los colorados también tuvieron disidentes y el EP mantuvo la unidad

Los blancos desnudaron sus diferencias en el Interior

Una de las características comunes a la mayoría de los departamentos fue la votación dividida dentro de los partidos tradicionales, especialmente entre los blancos. Los nacionalistas votaron divididos en cuatro de los trece departamentos donde son gobierno: Florida, Flores, Rocha y Colonia. Los colorados mantuvieron su posición de bloque en tres de los cinco departamentos que gobiernan. Las excepciones fueron Artigas y Canelones, donde el oficialismo no pudo convencer al colorado Francisco Silveira en el primer caso ni al pachequista Jorge Trigo en el segundo para que acompañaran el proyecto del jefe comunal correspondiente.

Donde no son gobierno, blancos y colorados votaron divididos como consecuencia de numerosas negociaciones tanto entre ellos como con el Encuentro Progresista (EP). La izquierda fue el único sector que en todo el país votó en bloque, tanto a favor como en contra del articulado.

Otro punto común a los ediles de todo el país fue la crítica por el exceso de tributos, la creación de cargos, la falta de obras, el exceso de retribuciones personales y el intento de dar atribuciones al intendente sin contar con la anuencia previa de la Junta Departamental, lo que ocurrió en Soriano (PN) y Montevideo (EP).

Coalición inexistente

Con debates que llegaron a algunos ediles al punto de pelear para mantener sus bancas y su derecho a votar –como en el caso de Canelones–, los presupuestos quinquenales fueron la demostración clara de que la coalición del gobierno nacional no funciona a nivel departamental.

El Partido Nacional gobierna en trece departamentos: San José, Colonia, Rocha, Flores, Maldonado, Lavalleja, Soriano, Cerro Largo, Paysandú, Durazno, Tacuarembó, Treinta y Tres y Florida.

San José se diferencia de los demás, ya que Chiruchi resolvió innovar en esta materia y directamente no envió el presupuesto a la Junta Departamental. Esto mereció críticas que incluyeron a los propios blancos, uno de los cuales lo calificó de «incoherente». El jefe comunal resolvió mantener como base el presupuesto presentado hace seis años por Jorge Cerdeña, contra quien se manifestó duramente en toda la campaña electoral por considerar que había realizado una mala gestión.

En Soriano, Cerro Largo, Paysandú, Durazno, Maldonado y Tacuarembó los blancos se dividieron en el momento de apoyar al intendente de su partido. En el caso de Soriano los ediles pusieron fuertes límites a la propuesta del intendente Gustavo Lapaz y solamente le autorizaron las obras proyectadas para este año porque el resto no estaba clarificado. Las fuertes inversiones previstas para el último año de administración hicieron que la oposición criticara un «perfil electoral» en el presupuesto. Las limitaciones fueron alcanzadas con los votos del EP, el Partido Colorado y el nacionalista Eduardo Luis Piazze, que preside la Departamental del Partido Nacional y votó dividido de todo su sector.

Blancos divididos

La oposición blanca en Paysandú también fue por un voto. El edil blanco Ramón Apprato Lorenzo se unió a los diez representantes del EP y cinco colorados para lograr numerosas modificaciones a la propuesta del intendente Alvaro Lamas. Con críticas a la carga fiscal de la propuesta el proyecto contó con el respaldo oficialista completo en el momento de votar en general y además obtuvo el apoyo de los dos ediles de la Lista 2000, que responden a la línea política del diputado Ricardo Molinelli.

Esta misma situación encontró el intendente de Treinta y Tres, Wilson Elso Goñi, que logró un respaldo unánime a la generalidad de su presupuesto pero en el momento de votar algunas asignaciones de recursos varios blancos se negaron a apoyarlo.

La mayor división partidaria se registró en Durazno, donde el oficialismo que respalda al intendente Carmelo Vidalín votó a favor del proyecto junto a los representantes de la Lista 15. La oposición estuvo compuesta por el Wilsonismo, el Movimiento Nacional de Rocha, el Foro Batllista y el Encuentro Progresista. El presupuesto fue calificado como «deshumanizado, fiscalista y netamente recaudador». El nacionalista Raúl Otegui expresó que en el texto «no hay otra cosa que una rebaja de salarios para el funcionariado y un aumento tributario para los contribuyentes».

Respaldo con cuestionamientos

El presupuesto de Tacuarembó fue votado en general por unanimidad pero en seis de los artículos los blancos integrantes de la Lista 400 votaron en contra. Colorados y frenteamplistas respaldaron siempre al oficialismo con la excepción de un colorado que se unió a la Lista 400 en contra de las partidas para sueldos, gastos e inversiones.

Una situación similar se registró en Maldonado, donde el presupuesto fue aprobado por unanimidad por blancos y colorados pero tres ediles herreristas se opusieron en particular a parte del articulado. Los tres herreristas votaron con la izquierda la supresión de los cargos de director general de Turismo, de Deporte, de Planeamiento y Presupuesto y Jurídico Notarial. La creación de cargos jerárquicos fue uno de los aspectos más cuestionados del plan presentado por el intendente Enrique Antía.

En Cerro Largo la coalición funcionó plenamente. Blancos y colorados votaron en bloque a favor del presupuesto con la única oposición de los seis encuentristas. Pero votar a favor no impidió que el nacionalismo criticara el proyecto enviado por el intendente de su partido, Ambrosio Barreiro. La falta de metas y objetivos, el mantenimiento de una importante carga impositiva y una alta burocracia fueron los principales aspectos cuestionados por los blancos.

Los nacionalistas también lograron apoyo de parte de la bancada colorada en Lavalleja, donde el presupuesto presentado por el intendente, Herman Vergara, fue aprobado con todos los votos blancos y algunos colorados. En la consideración del articulado en general el apoyo fue mayor aunque los blancos se dividieron en algunos aspectos. La falta de obras y planificación para la gestión posterior al año 2001 fue el punto más criticado.

Rápidos para votar

Con críticas de la oposición por la falta de datos que impide controlar la ejecución de gastos por parte de la Junta Departamental, los blancos aprobaron en bloque y sin ningún respaldo externo el presupuesto de Colonia.

En Flores los blancos también se mantuvieron unidos, lo que les permitió realizar la votación más ágil de todo el país. Con el apoyo de los colorados, en apenas dos horas y media de sesión el oficialismo votó en bloque los 34 artículos con la única excepción de los dos representantes de la izquierda.

El incremento tributario y la creación de cargos planteados por el intendente de Florida, Andrés Arocena, motivaron numerosas modificaciones a su plan por parte de la Comisión de Hacienda. Sin embargo, su proyecto fue respaldado por todo su partido y en este caso los divididos fueron los colorados. Un forista y dos representantes de la Lista 15 acompañaron la propuesta mientras los otros siete colorados se manifestaban en contra y formaban oposición con los cinco curules del EP.

Los blancos tampoco estuvieron solos en Rocha, pero en este caso el apoyo provino de filas del EP. Los ediles debatieron durante 17 horas, el mismo tiempo que se dedicó en Montevideo al tratamiento del tema, y respaldaron la propuesta de Irineu Riet Correa con modificaciones en más de la mitad del articulado. El EP solamente votó con los colorados en contra de un único artículo que instrumenta los aumentos salariales de los municipales de acuerdo al criterio fijado por la administración central y no por el Indice de Precios al Consumo (IPC).

Prendidos a la banca

Salto, Rivera, Canelones, Río Negro y Artigas son los departamento
s donde el Partido Colorado es mayoría y también fueron testigos del fracaso de la coalición de gobierno a nivel municipal.

Canelones protagonizó el único caso donde una sesión debió levantarse porque un edil suplente se negaba a entregar su banca al titular. La división partidaria provocó que el nacionalista Omar Regueira llegara a la Junta de madrugada después de un cuarto intermedio para asegurarse el lugar. Los colorados estuvieron tan divididos como los blancos y ante la falta del voto del pachequista Jorge Trigo debieron apelar al blanco Regueira, que los acompañó para asegurar la concreción del presupuesto enviado por Tabaré Hackenbruch.

En Artigas, pese a que la oposición denunció un aumento tributario del 400 por ciento, la mayoría colorada aprobó el proyecto enviado por el intendente Carlos Signorelli sin discutirlo. En este caso, el único integrante del oficialismo que votó en contra de la propuesta por oponerse al aumento impositivo fue el colorado Francisco Silveira, que incluso está dispuesto a impulsar un referéndum departamental para derogar parte del articulado.

Colorados unidos

En Rivera los colorados votaron unidos aunque lograr esa unanimidad no fue sencillo. Veinticuatro horas antes de la votación el intendente, Tabaré Viera, debió efectuar intensas negociaciones con los dos ediles del Batllismo Radical para lograr su respaldo a los 14 integrantes del Foro Batllista. Finalmente, no sólo se lograron los 16 votos colorados sino que dos nacionalistas independientes decidieron apoyar al oficialismo. El criterio «fiscalista» del ejecutivo fue severamente cuestionado por la oposición.

En los otros dos departamentos que gobiernan, los colorados se mostraron unidos sin cuestionamientos. En Salto la sesión fue breve y contó con una firme defensa del oficialismo a un presupuesto acusado por la oposición de caer en un «fiscalazo».

En Río Negro el oficialismo también estuvo solo frente a la oposición de blancos y encuentristas. En una postura compacta, los colorados aprobaron un presupuesto que divide la estructura del gasto en un 61% para retribuciones personales, 25% para gastos administrativos, 12% de inversión neta y 2% para políticas sociales.

Posición única

El EP fue el único partido político que mantuvo una posición unánime tanto cuando respaldó como cuando se opuso a los proyectos presupuestales en los 19 departamentos del país. En el caso de Montevideo, los 19 ediles del oficialismo estuvieron solos para aprobar el presupuesto en general pero consiguieron el respaldo de los blancos para la mayoría de los artículos en particular y el de los colorados para algunos.

La instalación de una tarifa de presupuesto fue aprobada con el respaldo de los tres representantes blancos y fue uno de los puntos más cuestionados por los colorados. También hubo críticas hacia artículos que modifican las carreras de los funcionarios, el planteo del retiro para quienes tienen jubilación bonificada y la creación de precios por diversos conceptos. Algunos integrantes de la oposición argumentaron que el intendente Mariano Arana planteó un «fiscalazo», aspecto que fue rebatido por el EP, que en todo momento mantuvo una postura unánime.

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