"Los uruguayos deben sentir orgullo por tener un país serio y muy confiable"
En entrevista con LA REPUBLICA, realizada pocas horas antes de abandonar el país, Latulippe repasó los principales aspectos de su labor en nuestro territorio.
¿Qué evaluación hace de su estadía en Uruguay?
Lo primero es decir lo feliz que me he sentido acá, durante mi primera misión como embajador. Ha sido una experiencia extraordinaria y una suerte enorme de poder trabajar en condiciones tan agradables y tan fáciles, en el sentido de que me tocó un país donde la gente, el pueblo, es muy abierto y, además, a nivel del gobierno y del sistema político también he encontrado muchas ganas de trabajar con mi país. Así que, como diplomático ha sido una experiencia interesante y muy favorable, porque me ha permitido esa capacidad de llevar adelante nuestro plan.
Precisamente, ¿cuál es el plan de su país con respecto a la región?
Mi país tiene como prioridad de política externa la región de las Américas, nuestro continente. En 2007, cuando yo llegué aquí, nuestro primer ministro había elegido a esta región como prioridad de política externa, así que mi llegada coincidió con un nuevo enfoque. Por eso fue muy interesante llegar a un país donde había tanta receptividad y tanto interés en trabajar con Canadá en varias áreas. De modo que la experiencia ha sido muy positiva.
¿Cuáles han sido las áreas más destacadas del relacionamiento entre ambos países durante su tarea diplomática?
Empezando con la parte política yo subrayaría la importancia del tema Haití, porque una de las grandes prioridades para el gobierno de Canadá en las Américas es Haití. En ese sentido, encontré un tema común muy importante para nuestra relación bilateral en la acción y la presencia de las tropas uruguayas en la Minustah. La participación uruguaya es de enorme importancia para la seguridad en Haití y, nuestra inversión de centenares de millones de dólares en aquel país, sólo es positiva si hay seguridad. Así que es muy importante la actuación uruguaya en la Minustah, porque ha sido determinante y responsable, junto a países como Brasil, Argentina y Chile. Esa era un área de enorme importancia de nuestra política exterior y también lo es para el Uruguay.
Otro aspecto importante es que Canadá considera al Uruguay como un país serio, estable y con una democracia modelo. Hemos tenido varias oportunidades de trabajar juntos en ambientes multilaterales para avanzar en valores que tenemos en común, tanto en la región como más allá, por ejemplo, en las Naciones Unidas, la OEA y otros foros internacionales.
«El socio uruguayo
es muy confiable»
¿Por qué Canadá destaca a nuestro país en la región?
El hecho de que Uruguay sea miembro del Mercosur es de gran interés para nosotros. El Mercosur es un mercado impresionante y muy importante y, dentro del Mercosur, el socio uruguayo es muy confiable. Por eso hemos elegido al Uruguay como socio en ese diálogo. Como todos saben, Canadá acaba de ser anfitrión en la reunión del G20 (NdeR: 26 y 27 de junio en Toronto). En diciembre del año pasado, el representante del primer ministro canadiense vino a Montevideo y estuvo en la Cumbre de Presidentes del Mercosur. Allí presentó los objetivos del G20, como gesto hacia los miembros del Mercosur que no son miembros del G20, como Paraguay, Uruguay y los miembros no asociados. Nos parecía importante como anfitriones del G20 tener ese diálogo y trasmitir a nuestros socios nuestros objetivos, especialmente en momentos en que Uruguay tenía la presidencia del Mercosur. Ambos países tenemos en común nuestra lucha contra el proteccionismo, porque tanto Uruguay como Canadá dependemos mucho del comercio internacional. Por ejemplo, cuando yo llegué acá trabajé mucho para abrir nuestro mercado a los arándanos y la carne ovina y ambos temas quedaron resueltos. Si bien el nuestro no es un gran mercado, es una señal positiva hacia nuestros socios del Nafta y para el Uruguay es una señal positiva de que las condiciones de producción aquí son de las mejores del mundo. Así que también en el ámbito comercial, donde ambos países estamos en contra del proteccionismo internacional, somos bastante semejantes.
En cuanto a negocios concretos, entre los más destacados están los aviones Bombardier para Pluna y la asociación con la empresa Jazz. ¿Qué significado les asigna?
Para mí ha sido algo muy exitoso, porque más allá de la venta de aviones esto representa la manera canadiense de hacer negocios. Más allá de una venta importante de aviones, se trata de una sociedad, de una forma que es mucho más que un contrato de venta. La inversión de Jazz para mí es el resultado de un diálogo y concreta algo que permite consolidar esa sociedad. La inversión de Jazz significa que una empresa canadiense ingresa a esta sociedad con su equipamiento. Es una firma que tiene en su flota más de 200 de esos aviones y opera en 80 aeropuertos del mundo, así que va a traer una experiencia positiva.
Me parece que es una manera más humana de hacer el comercio, porque no solamente se trae un producto, sino también un intercambio de «know how», una forma de hacer las cosas que ojalá le traiga a Pluna la posibilidad de una mejora en su equipamiento, pero también en su desarrollo, un plan de negocios mejorado y una visión influenciada por nuestra manera de hacer negocios. No queremos que sea una venta de aviones y listo, sino una sociedad a largo plazo, que se desarrolle y crezca. Por otro lado, habrá gente de Jazz que vendrá a vivir a Montevideo, de modo que al final son relaciones entre personas y eso es muy importante.
También hay expertos canadienses en minería que han estado brindando su experiencia a nuestro país.
Hemos trabajado de gobierno a gobierno, a pedido del gobierno uruguayo, en el desarrollo de una relación técnica entre el Ministerio de Industria, Energía y Minería y algunos socios en Canadá, tanto a nivel federal como también de varias provincias. Por ejemplo, nuestros expertos han participado en la reforma del Código de Minería, con simples intercambios técnicos. Nosotros somos un país de minería bastante desarrollada y tenemos recursos importantes. Esa cooperación no es un sustituto para el comercio, sino para que eventualmente las empresas se interesen por un país donde se hace un trabajo serio, donde las condiciones de inversión son serias y también es serio el sistema jurídico. Desde mi punto de vista, el rol de los gobiernos es crear las condiciones que permitan que las inversiones se concreten de la mejor manera posible. Ha habido contactos entre empresas y ahora se tratará de desarrollar el potencial que tiene el Uruguay y el sector privado tendrá que hacer su parte.
«Son un ejemplo de
libertad y democracia»
Usted hace casi 3 años que está en Uruguay ¿cómo ha vivido la campaña electoral y el cambio de gobierno?
Para un diplomático, poder ser testigo de la construcción de la historia de un país son momentos excepcionales. Ver cómo un país toma esas decisiones de manera completamente pacífica, con toda la naturalidad que tiene el pueblo uruguayo, es motivo de gran placer. Pienso que los uruguayos tienen ese orgullo de vivir en un país libre, democrático y deben tener un papel en el subcontinente como embajadores de esa democracia, porque es algo muy importante. Además, es un modelo que tiene que ser presentado como tal en el exterior, porque ustedes son un ejemplo.
¿Cuál será su próximo destino como embajador?
Me voy para Africa, aunque no puedo anunciar mi destino específico, porque el nombramiento todavía no ha sido confirmado. Es un desafío grande que me espera, pero es un motivo de gran alegría porque ya he vivido durante muchos años en Africa.
Si tuv
iera que dirigirle un mensaje al sistema político y a los ciudadanos en general del Uruguay, tras su pasaje por nuestro país ¿qué les diría?
Ustedes tienen un país espectacular. Este es un pueblo maravilloso, tienen una democracia e instituciones que funcionan plenamente y deben sentir orgullo por todo eso. Tienen que seguir siendo en todo el continente embajadores orgullosos de esta democracia. Hay una responsabilidad muy grande cuando uno tiene un país que funciona. En vez de mirar algunas cosas que no funcionan, los países deberían focalizarse en las cosas que sí funcionan y que nos dejan el orgullo de ser lo que somos. He tenido 3 años maravillosos en este país, con gente fantástica y me llevo los mejores recuerdos.
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