Cruce. Pereyra (MPP) y Cardoso (PN) se acusan mutuamente y elevan temperatura del debate

Se calienta la previa a la interpelación

Cuando Ernesto Guevara era ya «el Che» y vino a Uruguay, aconsejó en un memorable discurso frente a la Universidad que se sabe cuándo se lanza el primer tiro pero no cuál es el último. Salvando las astronómicas distancias, en materia de acusaciones de poco sustento y con los rumores pasa más o menos lo mismo. Se sabe cuándo comienzan pero no cuándo terminan.

Cuando a la sesión de la Cámara de Diputados del pasado miércoles, a la que compareció el ministro Eduardo Bonomi, le estaba llegando la noche, el diputado del MPP por el departamento de Rocha Aníbal Pereyra protagonizó una serie de acusaciones dirigidas a su colega legislador del mismo departamento pero del Partido Nacional, José Carlos Cardoso. Lo tildó de «carroñero», de «carancho» y de pretender «medrar» con la desgracia de los familiares de los 12 reclusos muertos en el incendio de la cárcel de Rocha del 8 de julio pasado. Un rato antes, en la reunión de bancada del Frente Amplio, el diputado de la Vertiente Artiguista José Bayardi fue quien había lanzado el término de querer medrar por la actitud que ambos legisladores esbozaron. Medrar es querer enriquecerse en negocios no limpios. Pereyra reiteró esas acusaciones en la sala de sesiones y luego en una conferencia de prensa ante una pregunta de una periodista insistió en los calificativos y agregó a la esposa del diputado blanco en las acusaciones. Dijo que ella, abogada de profesión, estaba reclutando como clientes a muchos de los familiares de los fallecidos en el incendio de la cárcel para que inicien acciones legales contra el Estado. Con estos ingredientes letales en la mano bastaba un chispazo para que todo volara por los aires. Y no demoró mucho tiempo para que alguien apareciera con un fósforo encendido. El hasta ahora acusado de «carroñero», el diputado herrerista José Carlos Cardoso, pasó a ser acusador. Y fuerte. «Lo que está haciendo (Aníbal) Pereyra es distraer la atención del tema central con estas acusaciones que en lo personal no me afectan», dijo, y aseguró que «a mi mujer yo no la asesoro en los casos que debe tomar. ¿Qué le pasa a Pereyra, es acaso un misógino, que no le gustan las mujeres?». Seguidamente Cardoso tiró sobre la mesa: «Yo no le pegó a las mujeres», pero no aclaró si estaba involucrando a Pereyra en algún caso de violencia doméstica. Quedó ahí. Cuando el aire ya estaba irrespirable, el herrerista rochense sacó de su manga un papel con una anotación y lo comentó. «Uno de los 12 muertos carbonizados tiene lazos parentales con el diputado Aníbal Pereyra», algo que no se sabía hasta este momento «y el padre de ese recluso ahora muerto se acercó a mi esposa y le pidió que lo defendiera judicialmente». Se trata de Fernando Ariel Cardozo, el primo hermano de la esposa del diputado Pereyra; preso el 20 de mayo por suministro de estupefacientes y fallecido en el incendio de la madrugada del 8 de julio en la cárcel de Rocha. Con esta situación en estado de ebullición, el diputado Aníbal Pereyra fue consultado y confirmó el grado de relación con el recluso muerto «y además con Matías Barrios, un amigo de mi hijo que también murió en el incendio». Matías Barrios estaba preso por intentar pasar cuatro cigarrillos de marihuana escondidos en bizcochos destinados a un recluso. «El diputado Cardoso es un hijo de puta, que se deje de joder con esto. Yo no quiero ni puedo entrar en este grado de chusmerío», dijo enfáticamente Pereyra. Aclaró que «jamás le pegué a mi mujer, pero habría que preguntar quién estuvo en el Juzgado de Rocha por esos temas», propuso. El diputado del MPP agregó otro elemento en este glosario. Dijo que la esposa de Cardoso, la abogada María José Priliac, «integra el mismo estudio jurídico junto a Alejo Umpiérrez, el suplente de Cardoso en la Cámara baja». Hay que recordar que en 12 días más, el 28 a las 15 horas, el herrerista José Carlos Cardoso comandará la interpelación al ministro de Interior, precisamente por la desgracia ocurrida en la cárcel de Rocha y por la política carcelaria en general. Cardoso, quien confesó que se está «haciendo cargo de los 60 donantes de sangre que necesitan los heridos del incendio de la cárcel que están en el Centro de Quemados», prepara un bagaje de documentos a desgranar en la fecha fijada.

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