"Transformar al Estado en paragolpe de defensa de la nacionalidad y la soberanía"
A la vez, el mandatario remarcó que la reforma estatal es un proceso de cambio que llevará entre quince y veinte años. Mujica reunirá hoy, en sesión extraordinaria, a su Consejo de Ministros en Suárez y Reyes, con el cometido de avanzar en la reforma del Estado.
La primera instancia de discusión sobre el tema se produjo el pasado lunes cuando se resolvió apuntar a reformar el Estado a través de la elaboración de un nuevo estatuto del «servidor público», y del diseño de un reglamento especial para los cargos políticos y de particular confianza con el objetivo de otorgar mayor transparencia a la adjudicación de estos cargos y a sus funciones.
En tanto, el pasado miércoles Mujica instaló un ámbito de trabajo con los presidentes de las empresas públicas, donde anunció que la reforma estatal comenzará en una primera etapa por la Administración Central, para luego extenderse en forma paulatina hacia las empresas públicas.
Mientras que ayer, el mandatario expresó a la prensa que el gobierno trabaja sobre un borrador para coordinar esfuerzos en torno a la reformulación democrática del Estado, pero reconoció que en el seno del Ejecutivo aún no existe claridad sobre el fondo de la cuestión.
Aseguró que dicho «borrador» primero se trasladará a los trabajadores para su debate y luego a la Cámara de Diputados.
Consultado sobre el tiempo que insumirá la equiparación salarial a nivel de Administración Central, Mujica respondió que «no se trata solamente de lograr un equilibrio a nivel de remuneraciones», sino que es necesario llevar adelante una serie de predicciones económicas.
Reiteró que su idea es «comenzar por dos secretarías de Estado y luego incorporar las restantes», aunque prefirió no adelantar cuáles serán esos ministerios.
En ese sentido, el mandatario señaló que el gobierno confrontará experiencias y manejará la viabilidad de las prácticas internacionales, «las que deben adecuarse a la idiosincrasia nacional».
Añadió que el mundo cambió porque el escenario mundial supone una concentración de riqueza en pocos círculos. «Si el Estado no marca la cancha, el espacio nación pierde sentido».
En cuanto a las diferencias salariales entre funcionarios públicos que desempeñan la misma función en distintas reparticiones estatales, aseguró que la idea es «unificar criterios y reducir al máximo la relación laboral o contractual entre Estado y trabajadores».
Por ello aseguró que deberán dejarse sin efecto un importante número de leyes que se contradicen entre sí.
Sobre la relación del gobierno con los sindicatos afirmó que «se dialogará todo lo que sea necesario con los gremios», porque es consciente de que todo cambio genera ansiedades.
De todas maneras reconoció que la Reforma del Estado es un proceso de cambio que «insumirá quince o veinte años, es decir que trascenderá varios gobiernos». Asimismo, durante la conmemoración del 25º aniversario de la reinstalación de la Oficina Nacional de Servicio Civil, Mujica dijo que el rasgo más severo de estos tiempos, es que «existen cerca de 500 grupos económicos en todo el mundo y cada uno de ellos posee más Producto Bruto Interno que el 80% de los Estados existentes».
Por ello remarcó que si bien la riqueza se multiplica potencialmente, no se distribuye de la misma manera sino que cada vez se concentra más.
Sostuvo, a su vez, que el desafío es transformar en los próximos quince o veinte años al Estado uruguayo en una herramienta que oficie de «paragolpe de defensa de la nacionalidad y de nuestra soberanía en tiempos de globalización».
Mujica expresó que un funcionario público en Uruguay, es un funcionario de la Nación por encima de cualquier consideración y no pertenece a determinado inciso u oficina. «Esto en Uruguay equivale a una revolución cultural que resiste a la tradición y la cultura nacional».
El jefe de Estado consideró que «debe apelarse al retorno de los tiempos en los que pertenecer a la plantilla de empleados públicos y poder servir al país representaba un orgullo».
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