Larrañaga agita las aguas blancas ante el "tapón" y "ombú" de Lacalle
Desde Alianza Nacional, Jorge Larrañaga en nota con el diario «El Observador» publicada ayer lunes, afirmó que «el Partido Nacional no debe tener un tapón llamado Lacalle».
Pero no se quedó sólo con ello el hoy luego de un acuerdo con Lacalle presidente de la Agrupación Parlamentaria del Partido Nacional: «No vamos a permitir que desde el Directorio se aplique una suerte de política de ombú que no deja que a su alrededor crezca ni el pasto». Los dichos no cayeron nada bien en los allegados al ex mandatario. Si bien se prefirió callar y no salir a responderle directamente al líder de Alianza Nacional, sólo se comentó que «es llamativo que Larrañaga siempre salga a pegarle a Lacalle cuando no está, cuando se encuentra de viaje», aludiendo a que ello había sucedido en otras ocasiones. Las fuentes agregaron además que «ya quedó claro que dicha estrategia de Larrañaga no le ha dado buenos resultados», refiriéndose a los votos mayoritarios que obtuvo Lacalle tanto en la interna como en octubre. No obstante, también se percibe un cambio en el accionar de algunos parlamentarios del Herrerismo, otrora muy dispuestos a salir a dar la cara por Lacalle. Habrá que poner atención si este cambio es coyuntural o está comenzando a vislumbrarse un nuevo escenario en la propia interna del conglomerado sectorial.
Perfiles
En esta etapa de algo más de cien días de gobierno Lacalle y Larrañaga marcaron matices en su posicionamiento político. Por un lado, Lacalle cuenta con el escenario de la Presidencia del Directorio del Partido Nacional en donde, por el momento, no se han llevado a cabo profundas discusiones y ha imperado el accionar unitario. Asimismo, Lacalle ha intentado marcar su visión en el Senado a través de su labor en el plenario, mediante intervenciones especiales sobre el Mercosur y la proyectada reforma del Estado, su participación en comisiones, alternadas con sus visitas al exterior. Actualmente está en España y regresará el sábado 17 o domingo 18. Respecto al primer mandatario, José Mujica, Lacalle ha mantenido una «distancia con respeto», no exenta de cuestionamientos en temas tales como la política exterior, seguridad, educación o inversiones. La postura de Larrañaga es diferente: reivindica una amistad con José Mujica que le permite el handicap de «una mejor posibilidad» de diálogo con el Presidente de la República. En su accionar, Alianza Nacional, de Larrañaga, promoverá la «colaboración crítica» con el gobierno.
¿Autocrítica?
Hasta ahora la profunda autocrítica interna del Partido Nacional sobre todo el proceso electoral (elecciones internas, elecciones nacionales, balotaje y comicios municipales), está en el debe y apenas se ha comenzando a esbozar, al menos seriamente, la discusión en el seno del órgano máximo nacionalista.
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