El ex canciller Gargano, a los grandes capitalistas: 'la plata dulce se acabó'.

Desafío. Hay que estar preparados para pelearse con la derecha, ‘pero no a tiros’

La entrevista, sin hacer evolución sobre sus dichos, mostró a un hombre comprometido con la hora del país. -La economía mundial pasa por grandes dificultades. ¿Estamos ante una crisis estructural del capitalismo o ante una crisis de administración del capitalismo? -Es una crisis estructural, que no responde a un hecho de coyuntura. La pregunta que tenemos que hacernos es: ¿por qué pasó esto? Los teóricos de Consenso de Washington dijeron que el mercado lo regulaba todo. Pero lo que ocurrió bajo el gobierno de Clinton y los gobiernos conservadores de Europa, especialmente Inglaterra, fue que prácticamente desapareció el control sobre el sistema financiero. Fue así que no sólo especularon, no sólo prestaron hipotecas que eran incobrables, con intereses variables. Usted compraba una casa en 60 mil dólares y el banco le prestaba 30 mil, al 6% en 2010. Pero en 2011 el banco varía el interés y lo sube al 8%. Con este sistema se hicieron negocios brillantes, pero la gente no pudo pagar los préstamos. Los bancos terminaron pagando sueldos de novela a sus directores. Así hundieron al sistema financiero. -De prolongarse esta crisis en el tiempo, hay algún indicador de que Estados Unidos y Europa puedan recuperarse en los próximos años o usted ve que hay una intención de continuar con lo que se venía haciendo? -Creo que el objetivo del gobierno bien intencionado de Obama, terminó ejecutando una política que se da de patadas con sus anuncios electorales. El sistema está implementando medidas que tienden a preservar al propio sistema, sin importarle la calidad de vida de la gente. Creo que esto es un error. Como buenos conservadores entienden que pagándole menos salario a la gente y aumentando su tasa de ganancia, pagando menos pensiones para que el Estado les cobre menos impuestos, gastando menos en salud pública, van a ganar más y a mantener el funcionamiento del sistema. Se equivocan. Hoy no se habla de Marx, aunque lo están «legalizando»… Marx habló de la ley de reproducción ampliada, que implica que el capital se desarrolla siempre y cuando crezca constantemente su participación en la producción. Y la regla de oro del sistema dice que si yo invierto dos millones de dólares y pongo un millón en capital fijo que compro a otro capitalista -maquinaria, materia prima-, junto a otro millón que es capital variable, si al final del proceso la mercadería que saco vale dos millones de dólares, el sistema no tiene justificación. Tiene que valer mucho más. Por eso, para ganar, tienen que actuar sobre el capital variable. Si siguen por este camino va a haber una caída abrupta de la demanda y una caída de los sectores que no tienen capacidad para subsistir. Sólo van a salir adelante los que monopolizan el capital. -¿Se va a un gran y nuevo corte social en la Humanidad? -Vamos a ver una reconcentración del ingreso, con una extensión de la pobreza de las capas que no participan de la propiedad de los medios de producción. Porque para tener parte de la plusvalía hay que tener sindicatos poderosos, no hay otra posibilidad. -Usted decía que Marx está siendo «legalizado». Pero parece que no se ‘legaliza» la palabra socialismo… -Hay mucha gente que tiene prevenciones. Yo ingresé al Partido Socialista hace más de 50 años, cuando ya estaba la Guerra Fría. El sistema norteamericano lo rechazaba, por la explotación capitalista. Soy hijo de un obrero ferroviario, de un sindicalista, viví las ideas básicas del socialismo junto a mi padre, que fue fundador del PS en Paysandú, después miembro del Partido Comunista, después socialista otra vez. Tampoco me convencía el esquema del partido único, porque no tenía en cuenta la participación de la gente. No era aceptable que se planificara todo, hasta lo que la gente iba a comer. La gente, dentro de ese esquema, no sentía como propias las realizaciones. Y esto se transformó en una burocracia que llevó a esa sociedad a implosionar, que fue favorecida por la presión de Estados Unidos. Es que a través de las armas de destrucción masiva, obligaron a la URSS a invertir una enorme cantidad del presupuesto en armas, lo que los llevó a desatender el bienestar de la gente, que hoy la gente extraña aquellas experiencias en Rumania, en Yugoslavia, en Polonia y en otros países. Siempre pensé en la necesidad de otro camino, que debía ser con la participación de la gente. Hoy, es cierto, hay temor de hablar de socialismo. La derecha ha hecho tanta propaganda, que hay mucha gente que se ha hincado de rodillas, como los líderes del Partido Laborista inglés que han llevado adelante la política de Margaret Tatcher: le han pegado a los trabajadores de una forma increíble. Lo mismo pasó en Alemania. Sigo siendo un convencido de que el único camino de salida que tiene la Humanidad es el socialismo democrático, con participación de la gente, Lo primero que hay que hacer es distribuir mejor el ingreso, repartir mejor la plusvalía. Esto se logra sólo si tenemos participación en los medios de producción, para tener más participación en la captación de plusvalía. Hay que adueñarse de los medios de producción. -¿Cómo se hace eso? -Mediante medidas que progresivamente permitan que la gente se apropie de los medios de producción. -Pero hoy en América del Sur los gobiernos progresistas están haciendo una fuerte apuesta al desarrollo del capitalismo. En su concepción ¿ese desarrollo del capitalismo no tiene que contener gérmenes de una nueva sociedad? -Lo que hay de común entre muchos gobiernos sudamericanos, es la necesidad de combatir contra la pobreza a través de distintos mecanismos: por ejemplo el auxilio a la pobreza, como lo ha hecho bien el Mides. Yo comparto lo que dice el presidente Mujica, «aunque no tengan laburo, hay que ayudarlos, porque nadie sale de la pobreza de un día para el otro». A la vez hay que tener coraje de decirles a los que tienen riqueza, que deben entregar parte de ella. Actualmente, el sector de la producción agropecuaria ha tenido una gran ganancia. Hoy la tonelada de leche en polvo vale muchos dólares. La tonelada de carne vale 4 mil 500 dólares. Multiplicó al doble los precios. Ni le hablo de la soja. En Argentina a los Kirchner los atacan porque se animaron a distribuir. Se animaron mucho más de lo que nos animamos nosotros. A estos señores, los grandes capitalistas, hay que decirles que la plata dulce se acabó. Para asegurar un crecimiento de la economía tenemos que resolver problemas centrales de infraestructura como el ferrocarril y la vía navegable. Hay que saber qué se va a hacer con el tema de la tierra. En Brasil, Lula está trabajando una ley para prohibir el ingreso del capital extranjero en la tierra, para que no sea materia de especulación de futuro. El Estado tiene que tener una participación decisiva. No me niego que el capital privado produzca energía, pero quiero que sea un agente proveedor de UTE -Algo de eso está ocurriendo… -Por ahí vamos. Tenemos un esquema que creo que va bien. Si mañana falta plata para construir una línea de ferrocarril entre centros exportadores, la plata la tiene que poner el Estado y tiene que ser el dueño de un nuevo ferrocarril que no sólo transporte carga, sino también a la población. -Entonces aquí, en este tema ¿la inversión extranjera no entra? -Creo que no sería bueno. Si vamos a volver a que los ferrocarriles sean de los ingleses, no nos va a ir bien. Sin duda, la tecnología la va a tener que pagar el Estado. A la vez tenemos que crear centros de investigación tecnológica, para utilizar todos los recursos energéticos que tiene el país. -¿El socialismo es un modelo alternativo al capitalismo o es fruto del desarrollo del capitalismo bajo determinadas condiciones? -El asunto es que algunos no leyeron a Marx o lo leyeron en las páginas del El País, escritas por Gonzalo Aguirre. Cuando Marx estudió el capitalismo decía que el sistema capitalismo era revolucionario frente al feudalismo. Dijo que era un paso adelante en la historia de la Humanidad. Al estudiar las contradicciones del capitalismo manifestó que eran ins
uperables. Ahora, está demostrado que si se quiere progresar, primero hay que establecer una norma básica política: que sea la gente la que decida. Uno de los poderes que hay que atender son los medios de comunicación, que tienen que ser controlados en su ejercicio por el Estado. No puede pasar que haya medios de comunicación que le crean a la gente una realidad que no es. Tiene que haber libertad de expresión bajo determinadas reglas, que garanticen que todos puedan tener libertad de expresión. Para que todos tengan las mismas garantías y todos puedan llegar al mismo objetivo. Y eso hoy la tecnología lo permite. Sobre esto no tenemos que tener temor. Para lograr este cambio hay que trabajar políticamente con la gente, pero hay que hacerlo con calidad. -¿Todos estos temas son para un embajador itinerante? -No, son para el gobierno. Tenemos que estar preparados, no para pelearse con la derecha a tiros, pero hay que estar preparados. -Para eso se necesita un Frente Amplio distinto al de hoy… -Tenemos que lograr la mayor participación de la gente. Quiero que los jóvenes participen y estoy sumamente convencido que entre los jóvenes hay una inmensa mayoría, un 70%, que son frenteamplistas. Hay que inventar como pueden participar. No creo que las redes electrónicas sean un factor de poder, el poder está en la gente organizada. No hay otra. Tenemos que transmitirle valores a los gurises, hay que discutir con ellos estas cosas. Soy partidario de que discutamos en un congreso del FA este tipo de cosas.

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