LA COLUMNA DE SHERLOCK

CANEPA, EL PRAGMATICO

Sherlock cobró unos mangos de un trabajito que había realizado en diciembre y decidió tratarse bien. Por eso se fue hasta el restaurante La Silenciosa, en la calle Ituzaingó, a la vuela del Ministerio de Transporte y Obras Publicas, a comer lomo con puré y cebollas caramelizadas. Allí se encontró con la siguiente escena: Diego Cánepa, prosecretario de la Presidencia de la República, almorzaba con un hombre con toda la pinta de funcionario de algún organismo internacional, con un lenguaje muy mexicano. Alguien que reside en Bélgica y que está casado con una señora polaca.

­¿Cómo es la elite política del Uruguay? preguntó el visitante.

­Mire, hay tres corrientes. Por un lado tenemos la germana, donde incluyo al doctor Gonzalo Fernández, que estudió en el colegio Alemán y que habla perfecto ese idioma, comentó Cánepa.

­Interesante, dijo el visitante.

­Hay otra que es la francesa, en la que se puede incluir al batllismo y al propio Tabaré Vázquez, agregó el prosecretario.

­Muy interesante…

­Una tercera corriente es la anglosajona, minoritaria, con una orientación muy pragmática, que busca la eficiencia, en la cual me incluyo.

­¿Y el presidente José Mujica?

­No está en ninguna de estas tres, dijo Cánepa, que fue interrumpido por una llamada en su celular, lo que impidió conocer una definición del Pepe.

 

NUEVAS AFINIDADES

¿Cómo están las cosas en la Bancada de Senadores del Frente Amplio? preguntó el sabueso a un funcionario del Palacio Legislativo.

Todo tranquilo, donde el mundial de Sudáfrica ayuda. Pero deje pasar unos días y ya verá que en torno al debate sobre el Presupuesto Nacional la cosa se va a agitar.

¿Agrupamientos nuevos?

Yo no diría agrupamientos, sino que hablaría de afinidades nuevas.

¿Por ejemplo?

Que el senador socialista Daniel Martínez habla mucho con Jorge Saravia.

¿Y eso?

Que todos dicen que son crecientes las coincidencias, pero nada más.

¿Alguna otra cosa?

Solo le digo algo más: Claveles Rojos también está buscando su espacio y no está lejos de Martínez y Saravia.

Esperemos, entonces, esperemos…

 

LA EMOCION DE PEPE

Cuando en la pantalla de Envidrio aparecieron los jugadores uruguayos con la mirada a lo lejos, el presidente José Mujica comenzó a emocionarse.

Emoción que se prolongó y se agudizó en el momento que los muchachos cantaron el himno uruguayo, donde Cavani tragaba con dificultad la saliva, fruto de la emoción. En ese momento a José Mujica se le disparó un lagrimón, que no trató de disimular.

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