Gargano: "Posición uruguaya en Quebec es una incógnita"
Concretamente el senador Reinaldo Gargano, en sesión de la Cámara Alta anterior a semana de turismo, indicó enfáticamente que «la posición de Uruguay es una incógnita; el Parlamento y las fuerzas políticas que lo integran no sabrán oficialmente cuál será la posición que va a llevar el Poder Ejecutivo a la referida reunión de presidentes americanos, en la cual se definirá, seguramente, la puesta en marcha de la Asociación de Libre Comercio de América (ALCA) y la instrumentación de su cronograma. Esto es trascendente, porque de los pasos que se den ahora estará signado el futuro de integración regional. No voy comentar cuál es la posición del Poder Ejecutivo al respecto, porque todo el mundo ya la sabe. Las declaraciones han menudeado y también la tesis de que es más benéfico negociar bilateralmente con los Estados Unidos, porque ahí está el mercado. Es esa una concepción que nosotros no compartimos, ya que en ella no existe una base racional para considerar que el país pueda entenderse bilateralmente con una nación continente, principal economía del mundo, con trescientos millones de habitantes y el 71% del Producto Bruto Interno de toda América». El senador señaló que daba esas cifras con el fin de que se dimensionara a cada uno de los países.
«En el día de hoy han aparecido dos opciones muy claras. Una de ellas es la de impulsar la expansión del Mercosur, propiciando la integración de otros países al acuerdo regional. Esto tendría dos objetivos principales. En primer lugar expandir el mercado aumentando la cantidad de países involucrados en la experiencia de integración, lo que permitiría hacer crecer a todas las economías de la región y, en segundo lugar, equilibrar más el sistema de relacionamiento entre los socios, porque actualmente la situación que se plantea es que los dos socios mayores (Argentina y Brasil) normalmente apelan al entendimiento bilateral, pasando por encima de los dos socios menores, lo que es absolutamente negativo desde el punto de vista de la concepción de integración que tenemos. La otra postura es apuntar que el relacionamiento sea por fuera de la región, todo a través de un proyecto –todavía ni estudiado ni aceptado– que tendería a constituir una zona de libre comercio de América, lo que se conoce como el ALCA. Si Uruguay en la reunión de Quebec adoptara una posición contraria a la expansión del Mercosur y favorable a la puesta en marcha del ALCA, esa posición política iría a contrapelo de aquellas que, por ejemplo, están llevando países de la importancia de Brasil y Venezuela. Este último ha planteado públicamente su adhesión al Mercosur. Los presidentes Cardoso y Chávez concordaron en la misma estrategia básica de no adelantar la creación del ALCA, expresando su convencimiento de que su creación debe tener en cuenta los principios de equilibrio, gradualidad y progresividad de las negociaciones, así como las diferencias en los niveles de desarrollo de las economías del hemisferio. También señalaron su compromiso de suscribir en el más breve plazo el acuerdo Mercosur Comunidad Andina, considerándolo fundamental para la consolidación del espacio económico sudamericano y para el examen de las mejores condiciones, sobre el principio del regionalismo abierto, de su participación en las negociaciones para la formación del ALCA. Esta declaración de Brasil y Venezuela es de enorme importancia política» –finalizó Gargano– «y espero que sea tenida en cuenta por el gobierno para poder negociar desde un mejor ángulo en Quebec».
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