Cautela. Reclamó prevención ante contexto internacional que puede cambiar "de la noche a la mañana"

Mujica pidió "flexibilidad" para negociar convenios y presupuesto

Dijo que el país debe actuar en prevención de que la situación económica internacional pueda cambiar «abruptamente de la noche a la mañana».

En su audición «Habla el Presidente», que se trasmite por la emisora M24, Mujica comenzó diciendo que «no deberíamos sorprendernos que en tiempos en los que se empiezan a discutir convenios colectivos y se empieza a preparar el presupuesto general de la nación, los sindicatos y trabajadores realicen sus reclamos tratando de mejorar la condición de sus afiliados».

«Creemos que esto es un hecho natural, natural de la vida del proceso económico y social del Uruguay. No debe sorprendernos, porque es natural que en nuestra sociedad se quiera ganar más y, no sólo diría que es natural, utilizando el término ganar en el sentido vulgar y corriente, bien separado de la idea de valor y del sentido que le dan los economistas. No, utilizo el término ganar como lo entiende el hombre común de la calle».

«Pero además, no solo es natural que el grueso de la gente quiera ganar más, sino que hasta cierto punto resulta imprescindible que así sea», sostuvo Mujica. «No podemos pretender que una sociedad mejore y, al mismo tiempo, no podamos entender que tienen que mejorar los ingresos del grueso de su gente, que son sus trabajadores», indicó.

«Pero además, no sólo por razones de derecho y naturales, sino que es la forma más directa de aumentar la demanda y por ese lado multiplicar la posibilidad cíclica de aumento del trabajo», señaló.

«En realidad creo que debemos mirar más hondo. Vivimos en una sociedad en que el deseo de ganar más, tal vez constituye sin vueltas el motor principal que la mueve, que la empuja, seamos conscientes o no de esa fuerza que se mueve en las entrañas de nuestra sociedad y de nuestra economía», afirmó el mandatario.

«Recalcando que usamos el término ganar en la forma corriente, por todas partes el empresario trata de aumentar la ganancia de su empresa. Buena parte de su esfuerzo apunta a la intención de multiplicar el capital que invirtió en esa empresa. Este asunto es muy complejo y nadie se complica la vida para estar igual o para estar peor», subrayó.

 

«El sordo deseo de ganar más»

«Este asunto, como lo demuestra mil veces la realidad, tiene riesgos, tiene dificultades, porque los factores que se pueden medir y observar no son siempre todos los que la realidad presenta», advirtió.

«Pero al asumir esos riesgos racionalmente, con más o con menos sabiduría, siempre se hace con una intención, por lo menos con la intención de ganar más, multiplicar lo que se tenía. Claro que a veces no pasa así, pero eso no es lo que busca la gente que se arriesga, que invierte y que se complica en derredor de la suerte de cualquier inversión», señaló.

«Cuando en el horizonte, tratando de prever lo que puede acontecer, quien tiene para invertir, quien tiene para apostar, siempre empujado por ese sordo deseo de ganar más, cuando la visión se le complica mucho, cuando no puede sacar conclusiones claras, frecuentemente no se arriesga, por lo tanto, no invierte», indicó.

«Si en una sociedad muchos asumen esa conducta reaccionan así, diríamos en términos comunes esconden la leche, la economía no crece, la economía se estanca. Quiere decir que esta decisión, la de invertir, es clave. Pero no es una inversión como quien juega a la ruleta. Es una movida que se trata de auscultar racionalmente, tratando de prever con el mayor margen posible, siempre hay factores imposibles de descifrar, pero cuanto menos sean mejor para esa voluntad de invertir», afirmó.

«Pero esa voluntad de invertir está empujada por ese deseo de tratar de ganar más, que se mueve en gran medida en nuestra sociedad», añadió.

«Así pues, que ese convencimiento racional, el tener buenas perspectivas para una actividad económica resulta a la larga indispensable para que se pueda dar el crecimiento en una economía como la nuestra», sostuvo.

 

«El asunto son los límites»

«Ya señalábamos que en general nadie se complica la vida para estar igual, siempre se va a hacer con la ilusión y el deseo de lograr más, aunque naturalmente sobran ejemplos de que a veces se falla y se pierde», reflexionó.

«Pero ese deseo de ganar más, que es lo que quiero subrayar y que constituye un gran motor en nuestra sociedad, tiende a manifestarse en toda la escala de la sociedad; es por eso que digo que nadie debe sorprenderse que los señores trabajadores deseen y luchen por multiplicar su ingreso. Esto hay que verlo como una consecuencia natural del plafón de valores que se mueven en las entrañas de una sociedad. O que vamos a pensar, que es el deseo de unos pocos privilegiados ¡no!».

«Naturalmente, es por esto que pensamos que no hay que escandalizarse por estos asuntos y si hay que verlos como manifestaciones reales de la vida fluyente de una sociedad que lucha por generar más riqueza y que lucha en su seno por repartirla», señaló.

«El asunto es cuáles son los límites de ese reparto, para que en definitiva la voluntad general de invertir no se detenga. Y esto, obviamente que puede tener muchos nombres. Algunos dirán que son los equilibrios de la macroeconomía, una forma de decir, como para no entender».

«Pero también hay otro límite más claro, más sencillo: la inevitable flexibilidad que tendrían que tener todos nuestros acuerdos; y me quiero detener en la palabra flexibilidad. A lo largo de mi vida he visto en algunos temporales descuajarse árboles portentosos, venirse al suelo cuando el viento es muy adverso; los he visto caer y me han impresionado».

«Pero nunca en mi vida he visto ante ningún temporal de viento que se venga al suelo un cañaveral, por la sencilla razón que esas cañas flexibles y en barra son capaces de doblarse contra el suelo y cuando pasó el temporal se vuelven a levantar olímpicamente», señaló.

«El ejemplo busca subrayar que puede haber temporales, particularmente desde el exterior, que no deseamos, que no podemos prever, pero siempre hay que estar atento a que nos pueden golpear, por eso no ha de asustarnos que en sus reclamos muchos señores trabajadores pidan para hacer acuerdos, cláusulas que pueden ser fusibles; es la forma de tener flexibilidad por un lado».

«También desde la otra parte se precisa, y desde el Estado también se precisan cláusulas que aseguren cierto margen de movilidad y de flexibilidad, en los acuerdos que hacen los hombres, si las condiciones en un país pequeño y dependiente, fundamentalmente del mercado exterior, de la noche a la mañana se enfrentara a condiciones fuera de su responsabilidad», advirtió.

«Creo que tenemos que tener la madurez de ver estas cosas como elementos naturales y de acuerdo. Creo que debemos negociar con mucha altura y entender, entre muchas otras cosas, que no puede concebirse el progreso de una sociedad, si no mejora el ingreso de la gente que trabaja en ella».

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