Mujica se lamentó: droga "viene ganando la batalla lentamente"
Mujica participó anoche en el informativo central de canal 12 »Telemundo 12″, del inicio de la campaña «Por los valores, contra las drogas».
El mandatario dijo que para el combate a la droga se requiere de aparatos policiales y métodos de curación, pero remarcó que la «gran y única» defensa está en «la cabeza, en el convencimiento de que por ese camino se va al desastre». Asimismo señaló que para combatir el flagelo es necesario rescatar valores tales como «la solidaridad, el autoconvencimiento y preocuparse por la suerte de los muchachos». Ejemplificó que no se puede «evitar la plaga», pero sí caminar dentro de la plaga sin contagiarse.
«Es como que los niños aprendan a cruzar la calle no alcanza con los carteles, tienen que aprender a cruzar la calle. Atravesar la juventud y la vida es evitar que nos pegue la droga», acotó el mandatario.
Aseguró que en la agenda del gobierno el tema del combate a la droga «está presente», pero reconoció que se tendrá que «hablar mucho más».
Lamentó que no exista en Uruguay un mecanismo de plebiscito directo porque sería capaz de pelearse con todo el sistema político si tuviera dicho recurso en la mano, aunque prefirió no abundar en detalles y solamente se limitó a decir que conoce lo que piensa y siente la mayoría de la gente que camina por la calle.
«En Uruguay estamos fenómenos en el combate a la droga, si lo comparamos con otra sociedad. ¿Pero qué consuelo es ese? Para nosotros vamos mal, porque la droga viene ganando la batalla lentamente, sobre todo con la aparición de la pasta base, que se masificó más y con peores consecuencias», dijo. Remarcó que en otras sociedades, como sucede en los alrededores de San Pablo o Río de Janeiro, existen territorios que no se sabe de quiénes son, «hay como otra civilización creada, pero esto aún no pasa en Uruguay.
He aquí el texto íntegro de la entrevista.
«Está bien, es mi deber estar acá. Hay que estar en cualquier lugar donde este tema se plantee. Porque en definitiva, obviamente que se necesitan aparatos policiales, métodos de curación, etcétera, pero la gran defensa está acá (señala la parte superior de la cabeza), adentro. La única defensa infranqueable. El convencimiento de nuestra gente y particularmente de la gente más joven, es que por ese camino no se va a ningún lado. Mejor dicho, se va al desastre. Pero hay demasiadas cosas que están presentes en nuestra sociedad. Y hay tendencia al atajo. A la vía corta. La experiencia. A la novedad. Y las consecuencias son trágicas. Por eso, está bien. Creo que los padres, en primer término, y los hermanos, los gurises, los amigos… Hubo un tiempo, muy lejano, que cuando andábamos en barra y alguno se pasaba del trago, lo llevábamos a la casa a dormir. No usábamos la palabra solidaridad, pero uno sabía que había que hacer eso.
Yo no soy de los que dicen que todo tiempo pasado fue mejor. El tiempo mejor está por venir. Es el futuro, siempre. No obstante, esos valores que a alguno le parecerán arcaicos, son intransferibles y hay que pelear por esos canales. Son el verdadero antídoto. Lo demás puede colaborar: lo policial, la cura, etc. Pero eso de estar machacando y preocuparse, de la suerte de los muchachos, me parece que es la única gran herramienta. Porque no podemos evitar la plaga, el asunto es caminar adentro de la plaga y no contagiarse. Esa es la cuestión. Es como si los gurises no aprenden por sí solos a cruzar la calle. No se arregla con letreros: ‘Pare, Escuela’, no, tienen que aprender a cruzar. Porque ahí está el peligro. Bueno, cruzar por la vida, cruzar por la juventud, es evitar que nos pegue la droga. Así que les agradezco, por eso estoy acá.
Para mí es el gran antídoto. La gran barrera. La gran barrera es psicológica. El autoconvencimiento, ‘no por acá no’, y que me lo oferten en cualquier esquina, y esto y lo otro: no. No. En el gobierno algo hemos hablado, pero falta mucho. Y mucho más vamos a tener que seguir hablando. Yo siento que lamento que en mi país no exista un mecanismo de plebiscito. Así, directo. Porque sería capaz de pelearme con todo el sistema político. Porque sería capaz de pelearme con todo el sistema político si tuviera ese recurso en la mano. Yo sé lo que piensa y siente la mayoría de la gente que camina por la calle. Pero bueno, veremos». Al ser consultado acerca de si piensa que en la gente común y corriente hay suficiente conciencia de la dimensión y profundidad de este problema, respondió que no. «Creo que va creciendo esa conciencia. Pero desgraciadamente crece por la evidencia y el desastre que se vive. Por el choque. Pero hay cosas patéticas. Hace dos días veníamos por la Perimetral y uno de los gurises que limpian los vidrios nos dice: ‘Ah, Presidente, quiero laburar, quiero laburar, tengo 24 años’. Y después me dice: ‘Sáquenme, estoy en la droga'; se da cuenta. La voluntad está quebrada, por sí solo no puede reaccionar. Es inútil. Solo no va a reaccionar». En otro tramo de la entrevista fue consultado por la situación del Uruguay con respecto al combate a la droga. «Si nos referimos a otras sociedades estamos fenómeno. Pero, ¿qué consuelo es ese? Pero para nosotros, vamos mal. Yo pienso que la droga viene ganando la batalla lentamente. Y sobre todo con la aparición de la droga barata, de la pasta base, que tiene otros nombres en otros lados. Se ha masificado mucho más, con consecuencias peores. Es evidente que se está coordinando, pero hay territorios en las grandes megalópolis de América Latina, hay territorios, ¿de quién son? ¿Cuál es el poder dentro de esos territorios? Y eso ha crecido demasiado. Tal vez, tal vez hubo demasiada soberbia y egoísmo. No se vio a tiempo, hace bastante tiempo, la conveniencia que tenía la equidad. No la solidaridad. Sino la conveniencia para la propia sociedad. Pero hay como otra civilización creada. Creo que en nuestro país esto no pasa. Estamos a tiempo. Pero el desafío lo tenemos. Gracias a ustedes por lo que hacen. Y espero que tengan emulación. Que tengan competencia, porque es una causa de todos».
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