Gros consideró que existe una “preocupante fractura” en los paÃses latinoamericanos, que carecen de una visión común sobre la situación de Cuba. En lo interno, advirtió sobre las consecuencias que puede generar en nuestro paÃs “el abandono de una polÃtica exterior basada en el acuerdo o la consulta a todos los grupos polÃticos nacionales”.
El ex canciller del gobierno nacionalista consideró un “matiz importante” que la Comisión de Derechos Humanos haya votado una declaración de exhortación al gobierno cubano y no una condena por la situación de los derechos humanos en ese paÃs.
“Lo primero que llama la atención es que haya sido diferente la votación en los casos de Cuba y China, repitiéndose lo mismo que ocurrió en años anteriores. El peso internacional de China y ciertos procedimientos en la votación impidieron que hubiera una resolución contra China y en cambio no sucedió lo mismo con Cuba”.
“Esto debe ser destacado para poner de manifiesto el carácter evidentemente polÃtico y discriminatorio de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, que es un órgano polÃtico y no técnico. No está conformado por expertos ni es un tribunal, sino un órgano formado por 53 estados que actúan en función exclusivamente de sus intereses y de su visión polÃtica del tema”, resumió el especialista.
Gros Espiell dijo a LA REPUBLICA que “la votación en el caso de Cuba puso de manifiesto una preocupante fractura dentro del pensamiento internacional de los paÃses latinoamericanos. Hubo dos votos a favor de la declaración triunfante, Argentina y Uruguay, y en cambio hubo una amplÃsima mayorÃa de paÃses latinoamericanos que se abstuvieron. Entre ellos, paÃses de enorme significación internacional y también para Uruguay, como son México, Brasil, Colombia, Perú y Ecuador. En contra votaron Venezuela y Cuba”.
“Quiere decir que Latinoamérica ha puesto de manifiesto una preocupante división en cuanto a la forma de encarar la situación del caso cubano. Hay una falta de unidad conceptual entre los paÃses latinoamericanos, que no tienen un criterio común sobre cómo encarar esta situación y sobre el proceso deseable hacia la democracia en Cuba. El ideal serÃa que todos los paÃses latinoamericanos tuvieran un análogo enfoque sobre la situación”, estimó el ex ministro.
En lo interno, el ex canciller dijo que “preocupa que la forma en que votó nuestro paÃs pueda desequilibrar la deseable polÃtica exterior común que ha sido tradicional de los gobiernos democráticos a partir del 1º de marzo de 1985″.
“Hubiera sido deseable que el tema cubano fuera resuelto con consenso o, por lo menos, a través de consultas polÃticas al más alto nivel en la esfera interna”, sostuvo el catedrático.
“Hay que pensar en las consecuencias del abandono de ese núcleo esencial de polÃtica exterior, basado en el acuerdo o la consulta a todos los grupos polÃticos nacionales, en los grandes temas como el Mercosur, la Guerra del Golfo o la integración económica”. “Me parece que es muy deseable que exista el procedimiento de diálogo entre todas las fuerzas polÃticas, algo que habÃa sido tradicional desde 1985, porque fortalece al paÃs”, consideró Gros Espiell.
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