"El FA deja una Intendencia moderna y en marcha con 6 millones de dólares en caja"
«Construimos los cimientos de una intendencia moderna y en marcha», dijo la intendenta arquitecta Helena Heinzen en diálogo con LA REPUBLICA, y además advirtió que se perdió la reelección porque «faltó trabajo político».
¿Cómo se está desarrollando la presente transición con miras a la asunción del próximo intendente nacionalista?
La transición la estamos haciendo de la forma más transparente y ordenada posible. En cada una de las direcciones generales hemos elaborado un método unificado para brindar la información. Armamos un equipo de transición conformado por un grupo de gente. Todos estos días se trabajó muy intensamente para lograr entregar en el día de ayer (por el lunes) un documento de 166 páginas al equipo del intendente electo (Bertil Bentos). Lo que entregamos fue como una foto de cómo está hoy la Intendencia. No es un balance de cinco años de gestión, sino una radiografía de los proyectos en marcha.
¿Qué significan estos proyectos para Paysandú?
Mucho. Ellos marcan la tendencia de una intendencia que había definido primero a la gente, mejorar su calidad de vida, sin descuidar las obras de infraestructura. Existen sin embargo, cientos de kilómetros en caminería que se hicieron y están proyectados otros que se iban a realizar en calles y caminería rural.
¿En qué se caracterizó esta administración y qué diferencia la marca de una intendencia nacionalista (la que heredó y la que sucederá a ésta)?
En ordenar la casa, por ejemplo. Hoy tenemos 1.798 funcionarios y todos tienen un contrato laboral. Cuando ingresamos muchos de ellos no tenían contrato. Los llamaban «las bolsas de pórtland», porque así se justificaba su remuneración. Salían como un gasto de material, no como retribución de personal. En esos 1.798 funcionarios están esos viejos trabajadores que no habían sido reconocidos como tal. También se respetó y valoró al funcionario y ellos lo reconocen. Nosotros recibimos la Intendencia con 1.674 personas de las cuales 165 no estaban registradas como trabajadores, sino como «bolsas de pórtland». Por su parte, todos los contratos que hemos firmado en estos cinco años para la ejecución de distintos programas, finalizan el 31 de julio. De hecho, muchos ya están firmando su renuncia. Dejamos a la administración entrante, libre de recontratar a los funcionarios que crea necesario para continuar ciertos programas o bien no hacerlo. Eso a nosotros no nos pasó, y eso nos trajo muchos dolores de cabeza. Había gente que no entendía, que seguía manejándose con ideas de clientelismo y nosotros no somos una administración que nos manejáramos así. Encontramos una cantidad de gente que tenía contratos sin términos. Había además muchos funcionarios políticos de confianza que habían sido presupuestados antes de dejar la Intendencia. Eso nunca lo haríamos. Nuestros funcionarios con responsabilidades políticas muchos de ellos técnicos se van con nosotros. La transparencia es una característica.
¿Administrativamente cómo queda la Intendencia?
Queda con liquidez. No es vocación de una intendencia frenteamplista dejar sin plata a una intendencia. La sanducera queda con 6 millones de dólares en caja.
¿En qué condiciones se le entregará la Intendencia al Partido Nacional
Entregaremos una intendencia en marcha. Con flujos de caja que van y vienen ordenadamente. El desarrollo de esta transición se está realizando en calma, con mucha seriedad, evitando generar compromisos, que deba asumir la próxima administración a diferencia de otros gobiernos. Nosotros, cuando asumimos, no tuvimos esta oportunidad, ya que nos tocó afrontar ciertos compromisos que pudieron ser evitados. Nosotros no estamos contratando personal, no se están asumiendo compromisos económicos. Actualmente esta Intendencia está con más de 200 proyectos en marcha, de los cuales muchos de ellos son convenios con otras organizaciones, sobre todo del gobierno nacional. Cuando asimismo nos convertimos en ejecutores de las políticas nacionales en el departamento. Por eso hay muchos planes del gobierno nacional sobre todo con el Mides, con el Ministerio de Obras Públicas, con el de Viviendas y que el intendente electo deberá decidir si los continúa o no. El informe presentado al equipo de Bentos define a cada dirección, qué áreas tiene, la dotación de recursos humanos y la breve descripción del proyecto, su estado de situación, que convenio tiene, si es que lo tiene, y las observaciones pertinentes. Además hemos modernizado la Intendencia. La hemos capitalizado. Equipamos totalmente algunas áreas. El gobierno que viene, por ejemplo, no va a tener que contratar los servicios de prensa y propaganda como lo hacía antes, ya que fortalecimos la comunicación estratégica de la institución, formamos una división corporativa de prensa y propaganda, cuyos equipos similares a los de un pequeño estudio de televisión, permite generar y diagramar todo acá adentro, sin necesidad de recurrir a empresas privadas con altísimos costos. Esto lo hicimos con parte del dinero que vino de la OPP. Por el nivel de información y diagramación, en 2008 nuestra página web ganó el Premio Nacional de Diseño en empresas públicas. Todas las oficinas de la Intendencia están digitalizadas. Tenemos un seguidor de expedientes. Ibamos en camino a tener un expediente electrónico.
¿En qué condiciones se le entregará la Intendencia a la sociedad?
Con una estructura de jardines (educativos) en convenio con los CAIF. Nosotros habíamos heredado guarderías que no contaban con rigor profesional alguno. Al frente de ellos no había personas formadas. Hoy tenemos una red de CAIF, que atiende a niños desde la primera edad hasta 4 años, con maestras y equipos interdisciplinarios que hacen a la estimulación temprana de los niños. Esta red de CAIF que dejamos planteada es una base de apoyo a la educación primaria sanducera. La vocación del gobierno que se va, en la misma medida que el gobierno nacional, fue priorizar lo social. Por eso nos vinculamos al Mides y apoyamos sus programas. Fuimos su brazo ejecutor con responsabilidad, donde la emergencia social era muy grande. Dejamos además el Presupuesto Participativo, una experiencia de formación ciudadana y democrática que esperemos la gente (las 20 mil personas que votaron en el último PP) lo entienda y se siga ejecutando. Con ello se logró terminar el clientelismo político. También quedaron obras que no fueron faraónicas, pero sí perdurables en el tiempo, que sirven a la masa social y se utilizan permanentemente. Recuperamos edificios patrimoniales, espacios culturales, e incluimos a los pueblos del Interior. También le dejamos a la sociedad sanducera, otra forma de trabajar en convenios con las redes sociales. Dejamos espacios laborales a través de la gestión de estructuras que se formaron en Paysandú y que generaron cientos de puestos laborales. Además dejamos obras de vialidad importantes en varias arterias de la ciudad.
¿La población entiende este tipo de mensajes administrativos en un municipio?
Nosotros abrimos canales de comunicación de distinta manera. Algunos fueron entendidos, otros no. Pero la información siempre estuvo disponible. El intendente (ex) Pintos siempre lo dice. Nosotros los que hicimos fue construir los cimientos para una nueva institucionalidad. Los cimientos no se ven aún. Se pone muchas cosas bajo la tierra para que después el edificio se levante con fuerza. Pero la realidad marcó que por 1.330 votos no podamos seguir construyendo las paredes del edificio que nosotros queríamos, pero el gobierno que viene va a tener buenos cimientos porque hemos dejado una institucionalidad moderna. Siempre tuvimos comunicación con la gente. Quien lo quiso entender lo entendió.
¿Por qué cree que el FA
perdió la Intendencia y con ello la oportunidad entre otras cosas, de continuar cinco años consolidando estos proyectos?
Cuando uno pierde una elección por 1.300 votos, podemos decir que jugó bien el partido, pero le hicieron un gol en el último minuto. Hay una conjunción de factores que hizo que el arquero no pudiera aguantar esa atajada. El hecho de que no se haya logrado nuevamente la Intendencia fue multicausal. Paysandú es un departamento muy lindo para analizar en este sentido. Pero todo se traduce en que faltó un trabajo político detrás de lo que se estaba haciendo en la gestión. Y acá somos todos responsables. Unos por estar muy concentrados en la gestión, otros en criticar la misma, otros a los que les costaba dejar el papel de ser oposición y no se habían dado cuenta que ahora estaban en la vereda del oficialismo. Faltó el trabajo político que defendiera lo que había hecho la fuerza. Existe un ejemplo de muchísimos que traduce nuestra forma de ser. Durante todos estos años hemos pagado el transporte de 40 liceales de la localidad de Merinos a Guichón para que puedan concurrir diariamente al liceo. Pero no lo explotamos políticamente porque no es nuestra forma de hacer política. Como este ejemplo hay muchos. Pero nosotros reivindicamos este tipo de acciones sobre todo con la gente del interior.
¿Es eso una suerte de «inocencia política» a la hora de una campaña, sobre todo en el interior del país donde este tipo de actitudes en medio de una contienda electoral no es común?
Sí. Pero, además falta de discusión política, porque nosotros pusimos mucho énfasis para hacer un cambio cultural, pero luego resulta que en la campaña electoral se polarizó lo que era el discurso conservador de decir «hay que hacer lo que siempre hicieron las intendencias» como por ejemplo las obras convencionales (obras en las calles, etc.) y la defensas de las políticas sociales como un cambio cultural que era necesario.
Como fuerza progresista reivindicó el trabajo cultural y social antes que el convencional. Pero reconozco que debimos encontrar un equilibrio entre las dos cosas. Hacia adentro de la fuerza política, esa discusión nos la debemos. El enfrentamiento entre los dos candidatos del FA (Pintos y Wolman) estuvo dado por ese tema. Eso quiere decir que hay un discurso que parte de la fuerza política no lo entendió y eso es lo que estamos pagando. Perdimos porque faltó trabajo político. Esa es la verdad.
Convenios en lugar de deudas
¿A qué se refiere el intendente electo Bertil Bentos cuando dice que tomará una Intendencia con 12 millones de dólares de déficit?
Se trata de un déficit acumulado de administraciones anteriores. Nosotros recibimos una Intendencia con déficit acumulado basado sobre todo en las deudas con entes públicos como Antel y UTE. Hoy tenemos convenios. Con UTE decidimos no pagar la vieja deuda, y cambiamos el no pagar esa deuda por trabajar en un proyecto de racionalización de energía, cambiando todo el alumbrado público con bombitas de alta eficiencia y bajo consumo. Esto se va a ver en la Rendición de Cuentas 2009. Lo importante es que en caja hay 6 millones de dólares, el déficit existente es acumulado de otras administraciones y hasta ahora no decíamos nada porque nos concentramos en dar al nuevo equipo un balance prolijo.
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