Dirección de Trabajo. "Aquí tiene que haber una persona que sepa lo que es una empresa"

Baráibar: "Soy de los que cree que los hombres hablando se entienden"

¿Podría darnos un balance de su actuación frente a la Dinatra?

­Me voy con un gran orgullo de haber sido partícipe durante más de cinco años en algo que considero exitoso y muy importante para la economía del país.

En primer lugar ayudar a desarrollar al sector empleador en su confianza y en su posibilidad de aumentar las inversiones. La confianza necesaria para jugarse aumentando la producción como lo hicieron.

En este gobierno nos hemos ocupado de cumplir lo prometido con los trabajadores, recuperando el salario perdido en el período anterior, debido a la crisis de 2002.

Lo logramos recuperar con creces, y estamos satisfechos. Ahora tenemos que empezar a desarrollarlo y que crezca a través del avance del país.

En ese sentido este gobierno lo pudo lograr y tenemos el orgullo de que lo hicimos creando muchos empleos al mismo tiempo.

Una ecuación difícil de alcanzar, el aumento de salario junto al empleo. Sin embargo lo hemos logrado y nos llena de satisfacción.

Además se logró un aumento de inversiones que nunca había existido en Uruguay. Logramos la confianza del capital internacional para invertir en nuestro país, y también la de los propios uruguayos.

Mal podíamos afectar a las empresas, cuando son el vehículo del ingreso de la riqueza al país. Si a las empresas les va bien, el país exporta mucho.

Eso nos produce muchas divisas y el PBI crece: eso es riqueza, para repartir entre todos los uruguayos.

También aumentó el poder adquisitivo de los uruguayos para beneplácito del comercio que se beneficio mucho, junto a los inversores turísticos.

Tuvimos un aumento espectacular del turismo interno, porque los uruguayos viajamos por todos lados.

Eso habla muy bien de un país con justicia que reparte su riqueza en las proporciones adecuadas. Tenemos que seguir progresando en ese sentido.

Hoy en la conferencia de la OIT (que se está procesando en este momento en Ginebra) el director general de la misma en su discurso ante la conferencia, planteó a Uruguay como un ejemplo en el mundo sobre Negociación Colectiva y de desarrollo del país y los trabajadores.

Uruguay logró un aumento muy importante en los salarios y el número de empleos, situación presentada como inédita por la OIT.

­¿Dicho discurso responde a las cámaras empresariales que recientemente cuestionaron nuevamente la Ley de Negociación Colectiva?

­No olvidemos que la negociación colectiva está considerada por las Naciones Unidas como un derecho humano fundamental. Los técnicos de la OIT destacaron que en un año de crisis como 2009, Uruguay sobresalió entre cinco países por el aumento de los salarios y el aumento del empleo. Eso es lo que dicen los técnicos de la OIT. Por otra parte tenemos los organismos tripartitos, donde están representados los trabajadores, los empleadores y los países.

Ese comité hizo algunas recomendaciones y acá se hizo una alharaca bárbara en contra de una ley que es excelente. Pero que tenía algunas cosas que el comité tripartito entendió que Uruguay debía discutir sobre siete puntos que marcó.

Son temas bastante marginales, pero de todas formas tenemos que reconocer que los delegados lo plantearon.

­¿Cuáles fueron sus peores momentos frente a la Dinatra?

­Todos los conflictos son difíciles y no puedo destacar alguno en particular. Aunque sí hubo quien me dijo que lo peor fue cuando vinieron los del gremio de taxistas y rompieron la puerta.

Estaban en el corredor esperando y se subieron uno sobre otro y miraron por aquella ventana (indicó mientras señalaba unos ventanales que están en la parte superior de su despacho).

Yo estaba almorzando y se enojaron conmigo, no sé qué esperaban, que estuviera escondido abajo de la mesa.

­Ud es visto como un buen negociador, ¿esta habilidad la trae desde su experiencia como sindicalista?

­Sí en parte, la traje desde mi trabajo de negociador en lo sindical, pero aún de antes cuando era visitador médico y vendía medicamentos.

Desde hace mucho la vida me puso en medio de circunstancias que requerían negociaciones. Por ejemplo yo era quien en la barra de amigos adolescentes cuando íbamos a los bailes, negociaba con el portero para poder entrar más barato (risas).

­Entonces es parte de su genética…

­Bromas aparte, soy de los que cree que los hombres hablando se entienden. Para hablar y entenderse hay que considerar a la otra parte. Ser tolerante con la otra parte y expresar con calidad sus porqué y sus razones.

­¿Es clave en momentos de resolución de conflictos?

­Siempre hubo un trabajo de equipo y trabajamos para cumplir lo que fue el programa de la fuerza política.

Hoy además tenemos un precioso equipo en este Ministerio, que tiene la capacidad de salir adelante.

Y ahora fue nombrado Director de Trabajo una persona que tiene las condiciones perfectas, como Luis Romero.

­Es una tarea desgastante

­Es un trabajo difícil, en el que a veces en esa lucha de intereses las partes sacan lo peor de sí.

Y aparecen las deslealtades, es un trabajo muy desgastante sobre todo en períodos de reclamos y corrimientos…

­Y de presupuesto…

­Sí, también de presupuesto puede significar muchísimo trabajo y no basta con un director nacional de trabajo, tendríamos que tener 15 o 20.

Ustedes me dirán ¿por qué, acaso no tienen negociadores? claro que sí y vamos a tener más, porque es muy necesario. Pero ¿cómo funciona esto? Cuando no se llega a un acuerdo con los negociadores (que se alcanza en la mayoría de las veces, porque tenemos un equipo fantástico), traigo los problemas al despacho del director y eso significa que el trabajo desgasta y mucho

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