Entrevista. Con el nuevo presidente del Correo, José Luis Juárez

"Nos ofrecemos para ser el piloto de la reforma del Estado"

Innumerables tareas son las que tiene a su cargo el Correo, desde las más conocidas, como el envío de cartas y giros postales o el reparto de las ceibalitas por los lugares más inhóspitos del país, hasta el envío de resultados y muestras de análisis de sangre. Sin duda que su servicio ha dejado de estar limitado, desde hace mucho tiempo, al reparto de cartas escritas a mano y en cursiva. Poco queda ya de esa época.

En 1996 el Correo comienza a transitar un camino distinto y a partir de 2005 cumple un rol fundamental, que es la universalización de todos los servicios en todo el país.

Desde 2005 en adelante el programa del Correo ha ido a tono con el del gobierno. Se trata de trabajar en la universalización de todos los servicios básicos. Su asistencia financiera para el período 2005-2009 fue de 326 millones de pesos, de los cuales el 65% fue destinado a pagar salarios. En 1996 había 2.700 funcionarios para repartir 14 millones de envíos postales; hoy son 1.700 y reparten casi el doble, 34 millones. A pesar de eso, no tienen previsto aumentar la cantidad de funcionarios. Las nuevas autoridades del Correo asumieron el martes 1º de junio. El presidente de la institución es José Luis Juárez, en tanto la vicepresidencia está a cargo de Solange Moreira, ambos funcionarios de carrera con 30 y 15 años de trabajo, respectivamente, en la Administración Nacional de Correos.

 

-Usted es funcionario del Correo desde hace mucho tiempo. ¿Cuál es su trayectoria?

Hace treinta años que trabajo en la administración. Mi primer lugar de trabajo fue en Pando, como cartero; luego me trasladaron a Soca, mi pueblo natal, también como cartero, y estuve allí hasta 1993, cuando asumí como encargado de la sucursal. Ese mismo año me invitaron a participar en una reformulación de cambio aéreo en el Aeropuerto Internacional de Carrasco y me convierto en jefe de la oficina de cambio, donde estuve hasta 1996.

En 1998 concursé por el cargo de gerente del Area de Producción y gané. Me desempeñé en ese cargo hasta 2007, cuando pasé a liderar un proyecto que conjuga los Objetivos del Milenio, Objetivos País y los del Correo. Diseñamos un programa de todas aquellas iniciativas que había planteado el Poder Ejecutivo del doctor Tabaré Vázquez, el Uruguay Productivo, Uruguay Social, Uruguay Saludable…y a mí me tocó definir cómo participaba el Correo en esa propuesta país. De esa manera surgieron la logística para el Plan Ceibal, las caravanas para la trazabilidad del ganado, la asistencia del carné niño/niña, el plan Conozca sus Derechos del Banco de Previsión Social en el marco de la campaña de formalización de las empleadas domésticas… Eran programas que estaban fuera de la estructura pero se trabajaba en conjunto con el objetivo de servir.

 

-¿Podría decirse que el Correo pasó a cumplir una función multiservicio?

Sí, claro. Cuando empezamos este proceso de cambio de rol de la administración, en 1996, distribuíamos 14 millones de envíos postales con 2.700 personas; de esos 14 millones de envíos el 70% llegaba del exterior, producto de la migración política y del correo tradicional. Hoy tenemos un Correo con 1.700 funcionarios que trabajan con 32 millones de envíos pero que además cobra facturas, realiza giros, brinda otro tipo de servicios.

La persona puede tramitar el número para la Cédula de Identidad, podés pedir la partida de nacimiento y disponer que te la lleven a tu casa; podés pagar la luz, el agua, los tributos, hasta el traslado de los sobres conteniendo los análisis de sangre que se realizan a los recién nacidos hacia el Banco de Previsión Social. Eso hace que las madres de esos niños cuenten con la garantía de que sus neonatos están a salvo de unas 20 enfermedades congénitas.

Trabajamos entonces con una plataforma completamente distinta y queremos que el Correo siga siendo una red proveedora de soluciones para todos los ciudadanos en general.

 

-¿Compite el Correo con las nuevas redes de cobranza que existen en el mercado?

­Participamos en ese mercado pero no competimos. Nuestro rol es brindar soluciones. Damos accesibilidad en las mismas condiciones y en lugares como Algorta, donde es muy difícil que esas redes puedan ubicarse; son poblados muy pequeños y no les resultan rentables a esas empresas. Pero el Correo tiene una función muy distinta y una obligación normativa, y es que debe estar en todas las localidades que tengan más de 500 habitantes. Cumplimos nuestro doble rol, al que nos obliga la norma como servicio postal universal y con la universalización y acceso a los servicios a través de la plataforma tecnológica, dándoles a las personas acceso con la instalación de los Centros de Atención Ciudadana (CAC).

 

-¿Qué cantidad de envíos postales manejan?

­El mercado postal es de 100 millones de envíos. Unos 50 millones son autodistribuidos por empresas que tienen sus propios servicios. Los 50 millones restantes se subdividen entre el Correo y 130 operadores privados. El Correo trabaja con 26 millones de envíos. Es el 54% del volumen; es el líder en el mercado liberalizado y en el mercado internacional hoy estamos en el orden de 5 o 6 millones de envíos.

 

-Uno de los reclamos más frecuentes por parte del sindicato ha sido que al Correo se le permita repartir una proporción mayor de facturas de las empresas públicas, OSE, UTE, Antel, de las cuales hoy tiene el 15%. ¿Se piensa trabajar para mejorar esos niveles?

­Estamos convencidos de que en el mundo la facturación de todas las empresas se trafica por los correos. Es una función normal y tradicional. De cualquier manera creemos que estamos en una etapa de maduración y si ese porcentaje crece, es por calidad. Hay organismos como OSE, por ejemplo, que tenían por decreto la obligación de pasarnos el 15% y hoy han superado esa cifra, nos entregan más del 25% de sus facturas porque consideran que el nivel de calidad es el adecuado. Desde Antel existe un proceso gradual desde el año 1996 y desde que comenzó Ancel todas las facturas las distribuye el Correo uruguayo. Del que no distribuíamos facturas, nada, era de UTE, y es natural porque venimos de un proceso histórico en el cual la confrontación no ha ayudado para que se revierta ese proceso. Pero en virtud del decreto que existe desde la administración anterior (el 15% de las facturas públicas debe ser repartido por nuestra administración) UTE logra superar ese volumen y estamos dialogando para poder seguir creciendo. Pero no es nuestro norte seguir en esa política compulsiva. Nosotros creemos que el Correo es la mejor opción y en estos últimos cinco años esa percepción se ha ido extendiendo. A su vez, la creación de la Red de Empresas Públicas ha generado otra fluidez.

 

­¿Qué pasa en el resto de los organismos del Estado?

­Queremos fortalecer en el Estado la plataforma del Correo como herramienta para otras cosas, que no sólo sea el pasaje de las facturas. Tenemos trece ministerios con 296 unidades ejecutoras en 19 departamentos. El Estado tiene que conocer que tiene una plataforma que puede utilizar y que tiene 75 vehículos que todas las noches viajan hasta Bella Unión y vuelven.

 

-¿Usted quiere decir que el propio Estado desconoce la estructura que posee?

­Claro. Pero yo creo que es un tema de falta de comunicación y ese es uno de los ejes de nuestra gestión. Es un tema de maduración. El Directorio anterior hizo un buen trabajo al consolidar situaciones que no estaban bien; se formalizó a todo el personal, se recuperó credibilidad, se realizaron inversiones en trazabilidad internacional, que Uruguay no tenía… O sea que el Directorio anterior fortaleció la estructura y a nosotros nos toca la etapa de desarrollo. Tenemos un Correo con mucho potencial, que tiene que comunicar a sus propios pares en el Estado y a la población en general que disponen de un vehículo serio en el cual confiar.

 

-¿De esa manera el Correo se coloca d
entro de la reforma del Estado?

­Es más, nosotros nos ofrecemos para constituirnos en el piloto de la reforma del Estado. Nosotros como organización tenemos que entrar en un proceso de reorganización, tenemos que cambiar la capacitación de nuestros funcionarios. El funcionario postal es por naturaleza servidor y tiene un sentido de pertenencia de forma natural, él es el buen vecino en el interior. Es esa gente que durante todos esos años van y entran al fondo de la casa y le dejan apretada con una piedra, arriba de la mesita donde toman mate, la carta. Hay un tema de identidad muy fuerte y consideramos que hay que fortalecer esas capacidades alineándolas con la reforma del Estado, que significa potenciar el ser servidores públicos.

 

­¿Habrá nuevos ingresos?

­Nosotros pensamos mantener la misma plantilla, aunque tenemos una plantilla de edad avanzada, sobre todo en los centros del interior del país. Así que vamos a tratar de cubrir todos los egresos pero potenciando un cambio en el perfil. Ya no sólo repartimos cartas, sino que entregamos paquetes, cobramos facturas, hacemos gestiones… Tenemos que saber usar una plataforma tecnológica para hacer correo híbrido. Somos el único organismo público que es certificador digital. Por todo eso tenemos que pensar en un nuevo cartero, con otra preparación.

 

­¿Qué carencias tiene el organismo?

­El principal problema es la inversión. En nuestro plan estratégico la innovación y la tecnología juegan un rol fundamental. Somos de un uso intensivo de mano de obra; la entrega física de bultos o de comunicaciones la tiene que realizar una persona. Nuestros principales costos son el personal y el transporte.

 

-¿Nueva ley postal?

­Es un objetivo. Compartimos el eje de la formalización del trabajo, uno de los principales problemas que tenía el país era el trabajo informal. El 25% se da en los servicios domésticos, en la cadetería y en la mensajería.

 

-¿Cómo visualiza el relacionamiento con el sindicato?

­Como compañeros postales tenemos una muy buena relación. ¿Que vamos a tener diferencias? Claro, las tendremos. Yo llevo 15 años tomando decisiones; eso implica algunos costos. Cuando uno dice sí, todos lo aplauden, cuando uno dice que no, todos se enojan.

Hay cosas que el cuerpo directivo visualiza de una manera y ellos de otra, pero los objetivos son los mismos. Sí habrá una comunicación fluida. Las puertas están abiertas y vamos a discutir como en familia.

Esperamos tener diferencias porque es natural y lógico, porque los roles son distintos pero tenemos mucha confianza.

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