"POR EL DERECHO Y LA PROFESION"
El actual vicepresidente del CAU, Jorge Abramo es el candidato del oficialismo en las actuales elecciones. En caso de obtener el triunfo se convertiría en el primer presidente del CAU residente en el interior del país. Abramo propone mejorar el trabajo de las comisiones como forma de lograr una mayor eficiencia en la defensa de los intereses de los agremiados y en la redacción de las normas legislativas.
¿Cuáles son sus expectativas con relación a las elecciones y cuáles son las principales propuestas?
En primer lugar me gustaría señalar algunas particularidades de nuestra lista. Es una lista gremial y plural, no tiene ninguna referencia partidaria. Nuestra mayor preocupación es que han surgido dos opciones que tienen referencias partidarias y una historia de enfrentamientos sin referencia concreta al lugar donde están, como lo es en la Facultad de Derecho, y no queremos que eso ocurra en el CAU, donde creemos que el punto de encuentro debe ser el interés del ejercicio de la abogacía.
Otra particularidad es que voy a ser el primer candidato a la Presidencia del CAU nacido, criado, residente y trabajando en el interior de la República, en este caso en Mercedes (Soriano). He participado en el Directorio con un gran esfuerzo pero con toda conciencia de la importancia que tiene el trabajo gremial de la abogacía y sobre todo de crear y desarrollar algo que muchos colegas del Interior hemos procurado hace muchos años como lo es una abogacía organizada a nivel nacional y en eso cuento con el apoyo de distinguidos abogados del Interior.
El CAU tiene grandes posibilidades de realizar cosas, pero nos interesa en este momento, que quizás es un momento de cambio por razones generacionales, donde los desafíos son otros, que los abogados vean en el CAU un instrumento mediante el cual pueden hacer valer sus planteos, sus problemas y sus intereses. La intensión es que el CAU tenga reacciones efectivas y que estas reacciones lleguen a conocimiento de todos, porque hay veces que se dice que el CAU «no hace nada», y sin embargo son muchas las cosas que se pueden hacer y es importante que se sepan. Sobre todo mediante un relacionamiento directo como es posible tener, y como lo desarrolla el CAU actualmente, con la SCJ y con las restantes autoridades con las cuales o frente a las cuales interactúan los abogados y con la que muchas veces tienen problemas. Nosotros queremos que ese relacionamiento sea más intenso
¿La propuesta sería entonces generar un nexo más orgánico entre la SCJ y el CAU?
Yo diría profundizarlo, porque el relacionamiento prácticamente orgánico existe. En este momento incluso hay un grupo de trabajo conformado donde la Corte y el CAU han presentado sus preocupaciones sobre el funcionamiento del Poder Judicial, donde evidentemente las visiones son distintas porque desde la abogacía se ve que la situación es bastante crítica y que se requiere una revisión profunda de lo que es el funcionamiento de las oficinas judiciales.
Pero no es sólo decir que nos preocupa el relacionamiento con el Poder Judicial, porque muchas veces la actuación de los abogados ante las autoridades administrativas también genera enfrentamientos e incluso desconocimiento de lo que es el trabajo, la responsabilidad y el valor de la actuación del abogado. Sin abogados no existe Estado de Derecho porque así lo manda la Constitución; el debido proceso necesita la presencia del abogado independiente.
Cuando se refiere a que se deberían buscar los ámbitos para que los abogados se sientan más representados, ¿eso tiene relación con la encuesta que trascendió públicamente sobre que muchos profesionales, sobre todo los más jóvenes, no se sienten representados por el gremio?
La encuesta es un insumo importante para resolver las políticas a seguir desde el Directorio. Eso es cierto, es así. Mi particular forma de encarar ese tema, mi lucha desde siempre en la actividad gremial, es que las comisiones de la CAU funcionen efectivamente y para eso necesitamos algunas cosas, como por ejemplo, que los colegas participen y trabajen en ellas generando informes sobre las bases de los cuales pueda trabajar y actuar el Directorio, y además es muy importante acotar los plazos (para la elaboración de los informes por parte) de las comisiones.
Para mí es fundamental el funcionamiento de dos comisiones: una es la Comisión de Asuntos Judiciales, donde deben canalizarse todos los problemas de los colegas ante el Poder Judicial y deben acotarse plazos para hacer informes y poder actuar; y una fuerte Comisión de Asuntos Legislativos para que el CAU pueda hacer un seguimiento de las normas a estudio en la órbita parlamentaria desde que son proyectos de ley. Hay una profusión de la legislación que necesita un control y un apoyo técnico jurídico, el cual puede brindarse desde el CAU, no ingresando desde luego a las decisiones políticas. Pero el Parlamento hasta por unanimidad ha aprobado algunas leyes que tienen severas cuestiones jurídicas que plantean problemas y en definitiva las convierten en inaplicables y en vez de ser una solución generan un problema.
¿Pero eso es suficiente para que los abogados vuelvan a integrar el CAU y participen en la actividad gremial?
Eso lo evaluarán los afiliados y los abogados, pero nosotros queremos que tengan la oportunidad de acercarse a integrar las comisiones. Además queremos reorganizar el sistema de bibliotecas; que la página web del CAU tenga otra estructura y que sobre todo sea muy interactiva; queremos generar más cursos para los abogados ya recibidos e insistir con los cursos de iniciación, que ya se están realizando y están dirigidos a los colegas con menos de cinco años de ejercicio, cursos que tienen por finalidad no tanto repasar conocimientos sino transmitir experiencia, porque de la Facultad se sale sin conocimiento en cuanto al ejercicio profesional. La idea es que no sólo sean profesores, sino abogados experientes y que puedan acceder a este tipo de relacionamiento con otros profesionales de mayor trayectoria para tener orientación de cómo encarar su actividad. Eso es un tema muy importante para nosotros.
Desde la agrupación «20 de Mayo» se plantea abrir las puertas del CAU mediante la promoción de debates internos sobre distintos temas que están en el día a día de la sociedad. ¿Eso puede implicar una politización del gremio?
No me estoy refiriendo a ese aspecto. Para la discusión de los temas están las comisiones y tengo la experiencia de algunos otros ejercicios donde las comisiones discutían proyectos de ley y temas muy actuales y difíciles como el del aborto y producían informes en el nivel que el CAU se tiene que pronunciar, o sea, en el nivel técnico-jurídico. Otro nivel donde el CAU tiene que tener un nivel de participación muy importante que es la defensa del Estado de Derecho, que se discuten y si es necesario el CAU ha realizado las actividades académicas y lo vamos a hacer todas las veces que importen.
Sobre el planteo de la agrupación «20 de Mayo», bueno, tiene un integrante en el Directorio del CAU pero sin embargo no llevó adelante ninguno de estos planteos que seguramente se podrían haber acompañado. Incluso dicho integrante dejó de asistir al Directorio y esperemos que se reintegre porque ocupa la Secretaría del Directorio. Entonces, hacer propuestas pero también concretarlas. En lo personal, tengo una trayectoria gremial bastante extensa y ninguno de esos temas me ha sido ajeno y he participado en muchas discusiones.
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