Habrá junta de peritos. Lemos quedó en libertad al existir dos informes contradictorios

Vinos envenenados: 2ª pericia caligráfica exonera a ex policía

La jueza Penal de 9º Turno, Gabriela Merialdo, dispuso ayer la libertad «sin perjuicio» de la ex funcionaria policial María Lemos, detenida desde el pasado miércoles en la noche por su presunta participación en el homicidio de Cecilia Fontana de Heber, madre del senador nacionalista Luis Alberto Heber, en 1978.

La existencia de dos pericias técnico-caligráficas contradictorias sobre la autoría de las notas que acompañaban las botellas de vino envenenado enviadas a los dirigentes del Partido Nacional (PN), Carlos Julio Pereyra, Luis Alberto Lacalle y Mario Heber, sobre fines de agosto de 1978, determinó la resolución de disponer la libertad «sin perjuicio» de la funcionaria policial investigada, indicaron fuentes judiciales a LA REPUBLICA.

La mujer, ex funcionaria de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNII) y hermana de un ex miembro del Departamento Nº 6 de la DNII y ex subjefe de la Brigada de Narcóticos, conocida como «La Chamaca», fue interrogada el pasado jueves por la jueza Merialdo y el fiscal Juan Gómez, pero negó en todo momento su participación en los hechos. El interrogatorio, sin embargo, se vio plagado de referencias religiosas y «misticismo». «Me hizo acordar a Gilberto Vázquez», expresó una fuente próxima a la investigación.

El subjefe de Policía de Montevideo, Washington Curbelo, en su calidad de perito caligráfico, presentó ayer ante la jueza Merialdo un informe descartando la autoría por parte de María Lemos de las notas investigadas, expresaron las fuentes.

La intervención de Curbelo se concretó a pedido de su abogado, el defensor de Oficio Eduardo Pesce.

El informe de Curbelo entró en contradicción de esta manera con el elaborado por el inspector Roberto de los Santos, actual director de Policía Técnica, el cual consideró en un 100% la coincidencia entre el cuerpo caligráfico de María Lemos y la letra de las tarjetas entregadas junto a las botellas de vino Riesling, a la cúpula de la dirigencia nacionalista en Uruguay.

La existencia de las pericias contradictorias implicó la puesta en libertad de la ex policía y la conformación de una junta de peritos calígrafos del Instituto Técnico Forense (ITF) para la elaboración de un informe definitivo. Sin embargo, no se descarta utilizar mecanismos de cooperación internacional para solicitar análisis caligráficos de expertos extranjeros, tal cual lo solicitara el abogado denunciante Javier Barrios Bove.

La solicitud del abogado se concretó en el entendido de que «toda la investigación podía estar contaminada, desde el momento que se sospecha que pueden ser partícipes los propios policías», explicó Barrios Bove a este medio.

 

«Gloria a Dios»

«Gloria a Dios. Gloria a Dios» expresó María Lemos, con los brazos al cielo, al salir del Juzgado y previo a ser ingresada en el vehículo policial, en el cual sería regresada a su domicilio. Sin embargo, la ex funcionaria policial «no ha sido exonerada» de responsabilidad, porque su participación en los hechos «aún no puede descartarse». «Hay que seguir investigando», señalaron las fuentes.

«De momento no hay definición porque existen dos pericias contradictorias, un perito dice que la escritura sería de la señora y el otro perito dice que no. Habrá que seguir investigando, porque la única intención es llegar a la verdad material de los hechos, por eso es bueno darles a estas personas todas las garantías que otras personas, en aquellos años, no tuvieron», señaló Barrios Bove.

 

Los vinos envenenados

Las botellas de vino envenenado fueron enviadas presuntamente por un grupo de extracción ultranacionalista a los dirigentes más relevantes del PN en el Uruguay, Carlos Julio Pereyra, Luis Alberto Lacalle y Mario Heber, quienes junto a Dardo Ortiz conformaba el «triunvirato» nacionalista que encabeza las gestiones con las Fuerzas Armadas para encaminar la reapertura democrática.

Las botellas estaban envueltas en papel azul y llevaban una tarjeta que decía: «El jueves 31 al mediodía brindaremos por la Patria en su nueva etapa», con la firma de «M.D.N.». Las botellas no fueron abiertas hasta el 5 de setiembre cuando Cecilia Fontana de Heber, esposa del legislador Mario Heber, la hizo, bebió un sorbo y murió.

El homicidio fue considerado como un «atentado terrorista» por el entonces comandante en jefe del Ejército, Gregorio «Goyo» Alvarez. Sin embargo, la instrucción judicial encabezada por el ex juez de Instrucción Juan Carlos Larrieux se inclinó hacia la hipótesis de una acción criminal desarrollada por «un loco», lo cual fue duramente cuestionado, tras el retorno de la democracia, por el ex legislador nacionalista Carlos Julio Pereyra.

La indagatoria policial fue encabezada por el ex director de la DNII, Hugo Campos Hermida, la cual no alcanzó resultado alguno. Sin embargo, una investigación paralela del inspector Víctor Castiglioni, también integrante de la DNII, concluyó que los atentados con vinos envenenados fue «un trabajo interno» de la propia Brigada de Narcóticos, a solicitud de la Embajada de Estados Unidos en Uruguay.

La investigación del periodista Roger Rodríguez sustentaba esta hipótesis. Un informante aseguró al periodista que el crimen «fue un disparate… Desde la Embajada habían dicho que debían ‘neutralizar’ a la dirigencia blanca y se entendió que había que matarlos», como informara en su momento LA REPUBLICA. Asimismo, el libro «El vino de la muerte», del periodista Alvaro Alfonso, también reveló detalles del homicidio y sus posibles vínculos con los servicios represivos.

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