Siete preguntas pendientes que deberían ser respondidas por el nuevo Directorio de Antel
Ahora la consultora Price, encargada de la realización, ha culminado su tarea. La auditoría encontró grandes irregularidades en la adquisición de Orión así como en su funcionamiento.
Antel adquirió el programa de facturación Orión «llave en mano» a la empresa Intec en 2007. La firma fue seleccionada por Antel, pero para la celebración del correspondiente contrato y ejecución del programa la empresa estatal de telecomunicaciones delegó la responsabilidad en la agencia Unops (the United Nations Office for Project Services, por su sigla en inglés), dependencia del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), escogida por el Directorio de Antel para llevar adelante la licitación.
El objetivo de la auditoría fue determinar si Orión, adquirido para la gestión comercial de la facturación de telefonía fija, móvil y de datos, cumple con los «requerimientos mínimos de funcionalidad, seguridad y control necesarios para poder depositar confianza en la información contable de la empresa».
En una primera etapa Price estudió la herramienta (el sistema de facturación Orión) y en una segunda etapa se auditó el intrincado proceso por el cual se llegó a la adquisición del sistema. En realidad hay que recordar que la decisión del Directorio de Antel fue de auditar todos los proyectos estratégicos de Antel, de Orión en adelante. La auditoría se realizó a partir de entrevistas con los principales involucrados en la implantación y operación de la infraestructura y de la evaluación de los procesos y mecanismos de Orión. El informe final se encuentra en manos del actual Directorio desde diciembre de 2009, aunque no se ha divulgado públicamente.
La consultora concluyó que Orión generó una «alta dependencia respecto a los proveedores» (la empresa Intec), que ni siquiera entregaron manuales en castellano, como estaba estipulado, los cuales debieron ser creados por los técnicos de Antel. Los resultados que se esperaban con la adquisición de Orión «no se lograron o los costos asociados a la administración y/o mantenimiento de la solución no son los establecidos».
Según Price, Antel no tiene «garantías de que los mecanismos de contingencia definidos funcionen adecuadamente ni de cuánto tiempo llevaría su puesta en producción ante un incidente significativo» y en el caso de los servicios de prepago «esta situación debe considerarse como grave». Si bien los estados contables de Antel parecen ser confiables, la auditoría encontró «una serie de situaciones negativas» en la gestión del proyecto, «diferencias con algunos proveedores» y atrasos en cuanto al cronograma de desarrollo. Price afirma que no existe documentación que permita conocer los beneficios de Orión ni tampoco se han definido parámetros para su evaluación.
La consultora recomendó «evaluar la necesidad de redefinir un plan de capacitación y transferencia de conocimientos que satisfaga a los principales interesados del proyecto». En 2005 el Directorio de Antel, presidido entonces por la ingeniera María Simon, había creado un grupo de trabajo encabezado por el ingeniero Stephen (perteneciente a la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República) para explorar la mejor solución ante la necesidad de tener un sistema de facturación convergente para la telefonía fija, celular y de datos. Este grupo de trabajo no llegó a expedirse formalmente sobre el tema aunque se elaboraron las primeras fases de un proyecto de software nacional que se denominó «Prometeo», que prometía ser más barato y cuya implementación era sensiblemente más rápida.
Primera pregunta
Cuando el Directorio de Antel integrado por María Simon y Edgardo Carvalho decidió apostar a adquirir «llave en mano» un software de facturación convergente para la totalidad de las operaciones comerciales de Antel, mediante una licitación internacional, confió a un equipo de once expertos la confección de un informe técnico que ubicó en primer lugar la propuesta de la empresa Lefiral y en segundo lugar a Intec. Ambas firmas registraron dos incumplimientos a los requisitos del pliego, pero Lefiral obtuvo 193,40 puntos sobre 200, mientras que Intec logró 187,58 sobre el mismo total. Sin embargo, basado en un informe alternativo redactado por un único técnico (el ingeniero Roberto Monzón), el Directorio de Antel opta por la oferta de Intec, empresa originada en Londres cuyo mayor cliente en toda su historia es el proyecto Orión de Antel. Entre los once técnicos se encontraban profesionales que ocupan posiciones de alta responsabilidad y prestigio en Antel. ¿Por qué se dejó de lado su opinión? ¿Por qué se optó por la de un solo profesional? ¿Por qué se depositó tal confianza en la opinión de un técnico y en una empresa que no tenía antecedentes en operaciones de escala comparable?
Segunda pregunta
Cuando se efectiviza el contrato, al menos el 90% del mismo se realiza por intermedio de Unops, dependencia de PNUD, que es la que suscribe el contrato con Intec, relegando a Antel al rol de Unidad Ejecutora del contrato. ¿Por qué se deposita el 90% de una inversión de semejante envergadura (hipotéticamente unos U$S 27 millones) en manos de un tercero (Unops)?
Tercera pregunta
El contrato que Unops celebró con Intec es diferente al pliego de condiciones acordado entre Antel y Unops. El contrato efectivamente suscrito está redactado únicamente en inglés y es absolutamente favorable a los intereses del proveedor, dejando a Antel en una franca debilidad ante todo posible diferendo con Intec. ¿Quién es el responsable de dicho cambio de contrato? ¿Conocía Antel dicha modificación tan sustancial? ¿Es aceptable que no hiciera Antel un seguimiento pormenorizado de las condiciones contractuales que aprobaría Unops, tratándose de montos tan elevados de inversión, y que por no realizar dichos contralores permitiera que se suscribiera un contrato netamente sesgado hacia el proveedor?
Cuarta pregunta
La instalación de Orión resultó mucho más costosa y lenta de lo previsto. La puesta en funcionamiento de su fase 1 (facturación de servicios prepagos de Ancel) fue postergada varias veces y, al comenzar a funcionar, mostró fallas de muy significativa entidad.
Fuentes de Antel señalan que en lugar de ser U$S 18 millones los que se llevan hasta la fecha gastados por Orión, la suma ascendería a unos U$S 35 millones, debido a que han sido imputados en otras actividades parte de los insumos de dicho proyecto. ¿Cuánto ha costado exactamente Orión hasta el momento? ¿Quién realizaba la supervisión del flujo de gastos asociados al proyecto?
Quinta pregunta
El ex vicepresidente de Antel Gonzalo Perera declaró públicamente en junio de 2009 que el Directorio integrado por el doctor Carvalho, la contadora Uranga y él habían decidido por unanimidad realizar auditorías técnicas al software de la fase 1 de Orión para determinar si efectivamente su funcionamiento era satisfactorio, ante discrepancias de valoración que existían en la interna de Antel (Sutel, el propio Perera y varios técnicos de Antel cuestionaban la eficacia de la herramienta informática). La resolución iba más allá de Orión y establecía que a partir de entonces todo proyecto estratégico de Antel debía ser auditado regularmente. Constan gestiones realizadas por Perera ante autoridades y técnicos de la Facultad de Ingeniería y a prestigiosos técnicos del medio privado, intentando conformar un comité de especialistas para ejecutar dicha resolución, de la que fue comunicada el sindicato, por otra parte.
Sin embargo, muy poco después renuncia Perera y dicha resolución no sólo no consta en actas del Directorio sino que no aparece en el orden del día de los temas considerados en el mismo. ¿Existió o no dicha resolución? Si existió, ¿quién es el responsable de su desaparición y cuál es la causa de la misma?
Séptima pregunta
¿Se seguirá avanzado en las fases 2 y 3
de Orión con el mismo proveedor? ¿Se detendrá el proceso y se optará por una solución alternativa? ¿Cuál es la evaluación de Antel de grado de satisfacción de la Fase 1 de Orión y de la gestión exhibida por la empresa Intec?
La sexta pregunta
La auditoría de estados contables de Antel, realizada regularmente por Price, dio lugar, a fines de 2009, a un informe que señala la «ausencia de métricas que permitieran el seguimiento de la eficacia de Orión, debilidades en el seguimiento de gastos y ejecución, excesiva dependencia del proveedor, insuficiente capacitación al personal de Antel a los efectos de un correcto uso del mismo, ausencia de soluciones de contingencia ante eventuales fallos, existencia de dichos fallos, etcétera». Si tales defectos existieron, ¿quiénes son los responsables de los mismos? Si es Intec, ¿qué medida se ha previsto para reparar los perjuicios ocasionados a Antel? Antel ha recurrido a asesorías jurídicas externas ante situaciones de litigio que ha enfrentado ¿Ha realizado Antel una consulta jurídica especializada en contratos internacionales respecto a qué alternativas de reclamación o reparación tiene? ¿Si es Antel o es compartida entre Intec y Antel? ¿Qué actitud se ha tomado respecto a la identificación de responsabilidades al interior de Antel?
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