El mandatario uruguayo criticó el bloqueo a la isla antes de viajar hacia Japón

Al igual que Sanguinetti, Batlle votará condena a Cuba en Ginebra

De esta manera, Uruguay votará de la misma manera en que lo hizo en 1999, durante el gobierno que encabezó el doctor Julio María Sanguinetti, condenando al gobierno cubano.

El presidente Jorge Batlle adelantó el jueves que nuestro país mantendrá la misma posición «que tuvimos el año pasado», alineándose con Argentina, país que a principios de año tuvo un fuerte altercado con el gobierno de Fidel Castro.

El informe, que será analizado el miércoles en Ginebra, es presentado por la República Checa y condena la situación de los derechos humanos en Cuba, haciendo referencia por primera vez al embargo que sufre ese país. En abril de 2000, Uruguay no integró la Comisión que trató este tema en Ginebra, por lo que su antecedente inmediato data de 1999, cuando el entonces gobierno presidido por Julio María Sanguinetti apoyó la moción de condena a Cuba.

Bloqueo, un «pretexto»

Respecto al embargo, Batlle dijo que «estamos mirando eso con la seriedad necesaria y con la detención necesaria». Antes de partir hacia Japón, el mandatario afirmó que el gobierno mantiene su postura en cuanto a que «estamos a favor de una apertura democrática en Cuba, creemos que es necesario para Cuba, y también hemos manifestado claramente nuestra opinión en contra del bloqueo».

«En una carta que me envió el senador Helms (uno de los autores de la ley que impuso el embargo a la isla), y que yo le contesté, le dijimos claramente que queríamos en Cuba un cambio en paz y al mismo tiempo le dijimos que estábamos en contra del bloqueo. El bloqueo se usa en buena medida como un pretexto, porque si usted mira bien la cosa, desde el punto de vista económico para los cubanos que viven en Miami el bloqueo es como una espumadera de mil agujeros, porque envían dinero, cosas, y Cuba tiene un relacionamiento muy importante con el resto de los países del universo. O sea que al final el bloqueo es un instrumento político utilizado por ambas partes y equivocadamente, porque no beneficia a nadie: no beneficia a quien lo implantó unilateralmente y tampoco beneficia a los objetivos que estamos procurando, que es que Cuba tenga una salida pacífica», sostuvo Batlle.

Críticas a la resolución

La decisión de Uruguay censurando a Cuba generó críticas de distintos actores políticos.

El ex canciller Héctor Gros Espiell afirmó que la decisión no fue consensuada ni con el Partido Nacional ni con el Frente Amplio.

Al respecto, señaló que, de este modo, Uruguay variará su tradicional política exterior adoptada en los últimos gobiernos, con excepción del último período del gobierno de Sanguinetti en 1999.

El ex secretario de Estado recordó que México, Brasil y Perú se abstendrán de votar a favor de la moción patrocinada por la República Checa. En contra de la condena se pronunciarán los gobiernos de Argentina, Guatemala y Uruguay. Chile aún no definió su voto.

Para Gros Espiell, esto implica una «lamentable y peligrosa fractura de la unidad latinoamericana». Agregó que siempre fue partidario de la abstención, y que durante los años en que se desempeñó como canciller «Uruguay siempre se abstuvo».

Por esto, «hay un cambio, pero además creo que no consensual, porque que yo sepa, la postura del gobierno no ha sido objeto de consultas ni con el Partido Nacional ni con el Frente Amplio».

Por su parte, el integrante de la Comisión de Asuntos Internacionales de la Cámara de Diputados, el encuentrista Carlos Pita, afirmó que la postura de Uruguay no «dignifica» al país.

El legislador recordó que la posición histórica de Uruguay «se había fundamentado, salvo excepciones, en que como país pequeño valoraba enormemente los principios de no intervención, autodeterminación de los pueblos, de respeto a la soberanía.

Un ejemplo reciente de esta postura ocurrió con el caso Pinochet. Uruguay hizo cuestión vital de que no existiera supranacionalidad, para el juzgamiento del genocidio perpetrado por el ex dictador».

«El principio de la competencia universal para el juzgamiento de las violaciones de los Derechos Humanos en el mundo, sin duda tiene puntos de contacto y fricción con los principios de soberanía de la nación, autodeterminación y no intervención». «Uruguay venía haciendo de esos temas un equilibrado manejo, a veces compartible, otras criticable, y con respecto a Cuba tenía una actitud de voto en contra o abstención frente a las mociones de condena. Uruguay incluía en su posición toda una doctrina sobre la unilateralidad de las mociones de condena. Decía: ‘qué sentido tiene hacer mociones de condena específica respecto a un país con nombre y apellido, si situaciones exactamente iguales se producen en el mundo y en otras naciones, no tan chicas como Cuba y no se plantean iniciativas de la misma entidad y naturaleza. Por la propia naturaleza del tema –el fenómeno universal de los Derechos Humanos– llevemos adelante posturas que abarquen la generalidad de la problemática y no con la particularidad’. Era una actitud principista e inteligente, en ese cruce complejo del tema DDHH con los principios de soberanía, autodeterminación y no intervención».

El legislador del Encuentro Progresista opinó que el voto contra Cuba tiene un fin político concreto: «Hacerle el juego a una moción de la República Checa que es la mandadera de Estados Unidos.

Porque es evidente que el país del norte está detrás de la iniciativa, pues busca una condena ética para tratar de lavar los cuestionamientos éticos a la inmoralidad del bloqueo. Digo que esa actitud tiene mucho de patoterismo, de meterse con el más chico, que empuja a los más pequeños a pegarle al otro cuando está en el suelo. Creo que es una postura que no dignifica para nada a Uruguay».

«¿Qué autoridad tiene Estados Unidos que acaba de bombardear Bagdag? ¿Con qué derecho ataca a una ciudad de un miembro de la ONU? Porque se le antojó al presidente Bush, ¿eso no es violar los derechos humanos?

Además hace una barbaridad de años que sostiene un bloqueo salvaje, mientras habla de libre comercio y no deja comerciar con Cuba. Uruguay, ¿por qué tiene que ensuciarse con ese tema?». Pita manifestó que «los países chicos tenemos que andar con una valija llena de dignidad».

El senador nacionalista Carlos Julio Pereyra también cuestionó la decisión del gobierno.

«Uruguay no puede prestarse a una actitud que implica darle más armas a la nación más poderosa de la Tierra para que siga tratando de ahogar a Cuba», dijo.

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