Reforma del Estado. Ministros, legisladores de todos los partidos, embajadores y público en general

Agora: Generar aliados contra la cultura de la mediocridad

Luego de las presentaciones de rigor, las palabras del director de La República, Dr. Federico Fasano y del presidente de la República, José Mujica, hizo la primera intervención el Dr. Pedro Narbondo, director del Instituto de Ciencias Políticas de la Facultad de Ciencias Sociales de la Udelar. Su disertación se denominó «Gerencialismo, Neogerencialismo Criollo y Neoliberalismo, en el Marco de la Reforma del Estado».

Narbondo atacó duramente ciertas conclusiones sacadas de manera muy rápida de la experiencia neocelandesa que apuntan a reformar el Estado en base a contratar gerentes del sector privado para hacer más eficiente la gestión pública. Señaló que habitualmente identificamos la reforma de la administración central con la reforma del Estado, pero advirtió que no se reduce simplemente a eso. La reforma del Estado también incluye las ya iniciadas y en curso reformas de la Seguridad Social, del sistema tributario, de la salud, la descentralización y aún ciertas privatizaciones que pueden tener un signo contrario al deseado. Para el director del Instituto de Ciencias Políticas de la Facultad de Ciencias Sociales de la Udelar, la administración central es el instrumento de acción del gobierno representativo. El éxito en la reforma del Estado, dijo, está basado en la eficacia y la eficiencia del aparato administrativo. Este fue calificado como un actor social fundamental que tiene poder y lógicas de acción específicas, con intereses corporativos lógicos ocupando posiciones determinadas en la división social del trabajo.

El poder de los intereses individuales y corporativos, afirmó Narbondo, tienen que estar sujetos al gobierno representativo y a los intereses de los ciudadanos. Agregó que los trabajadores del Estado tienen que estar involucrados en la reforma y subordinados a ella.

Según el panelista, hay dos componentes fundamentales de la reforma del Estado: la reestructura organizativa, con una redefinición constante de la división del trabajo, con los cambios de los fines del Estado y con el cambio de la tecnología y por otra parte, la reforma de la gestión de los recursos humanos, donde debe regir la selección, la movilidad, los incentivos, en un marco previsible y coherente adecuado.

Narbondo subrayó que la reforma del Estado iniciada por el primer gobierno del Frente Amplio (FA) fue bloqueada ya que desde el propio gobierno y desde la fuerza política no había convicción suficiente sobre el tipo de reforma a realizar y el supuesto nuevo sistema de carrera. El segundo factor de bloqueo fue, según Narbondo, el nuevo paradigma de la gestión pública, que pretende introducir contrataciones al estilo neocelandés, sin subordinación al gobierno representativo y que, según las calificó, son de tipo neoliberal.

 

Pocos reglamentos bastan

El siguiente expositor fue el Dr. Daniel Ferrere, doctor en Derecho y Ciencias Sociales (Udelar, 1974), máster en Derecho (LLM, Universidad de Harvard, 1976), director del Colegio de Abogados del Uruguay, miembro del Consejo Directivo de la División de Asuntos Profesionales y Públicos de la Asociación Internacional de Abogados (2007-2010), y presidente de la Cámara de Comercio Uruguay- Estados Unidos. Además es socio de Ferrere Abogados desde 1977. Su disertación tuvo como título «¿Qué deberá contener la reforma del Estado uruguayo?»

En su alocución, que con aviso dijo que iba a ser muy aterrizada, Ferrere señaló que la base de la reforma del Estado es esencialmente un problema de eficiencia económica. Recordó que se gastan más de U$S 5 mil millones en salarios y gastos de funcionamiento en el Estado y mil millones de dólares más en compras, contratos y suministros. Todos ellos suman unos U$S 6 mil millones que no se ven con una contrapartida razonable en los servicios prestados a los ciudadanos. Todos los uruguayos ven la necesidad de una reforma del Estado, dijo Ferrere, pero existe una ineficiencia en la relación insumo sobre producto.

Para el abogado, consultado por Mujica, no se trata de reducir el Estado ni de disminuir la cantidad de funcionarios públicos, sino que con siete u ocho artículos en la Ley de Presupuesto es viable, por medios reglamentarios, reformar lo necesario.

 

Integralidad de la reforma

El tercer exponente fue el Dr. Conrado Ramos, subdirector de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP) e investigador y profesor en el área de la reforma del Estado y Políticas Públicas. Su disertación llevó por título «Reformar para construir capacidades institucionales». Ramos, que inició el proceso de reforma con Tabaré Vázquez, subrayó la integralidad de la reforma del Estado y señaló varios componentes de ella. Destacó la necesidad de determinar primero el modelo de desarrollo económico que el país pretende para luego establecer el tipo de gestión que se necesita. Remarcó la necesidad de un gran debate participativo en este sentido, incluyendo al PIT-CNT, las cámaras empresariales y la sociedad toda. Dijo, a título personal, que este año es de transición y deben definirse las áreas prioritarias en materia presupuestal, con un cambio fundamental que se viene produciendo en el marco del Presupuesto por programas (PPP). En base a ello, y no a solicitar cada unidad ejecutora más dinero en función de lo gastado en el período anterior, se debería establecer, que esas unidades prioritarias sean pilotos para relanzar la reforma a partir de ellas y luego ir ampliándola.

Recordó que se han estudiado las reformas del Estado de Nueva Zelandia, Irlanda, España, Costa Rica y Brasil fundamentalmente y que no se puede hacer un recorta y pegue de ellas.

 

Mario Pomatta. «Los trabajadores deben participar»

«Es impensable una reforma del Estado si no le agregamos a lo ‘productivo’ y ‘social’ que tiene la convocatoria, el término de ‘democrático’. Y para que ello sea así es imprescindible la participación de los trabajadores, que hasta ahora no han sido convocados a ninguna instancia de intercambio» subrayó enfáticamente Mario Pomatta, abogado asesor del departamento jurídico del PIT­CNT.

En clara contradicción de los disertantes que lo precedieron, Pomatta sentenció que «planteada así la reforma del Estado jamás podrá cumplirse» agregando que para los puntos esgrimidos por los anteriores panelistas «ya existen instrumentos como la ley de negociación colectiva».

El asesor jurídico de la central obrera, que en reiteradas oportunidades aseguró tener la voz del movimiento sindical reclamó discutir los términos de la futura reforma estatal «en ámbitos pertinentes ya que ­dijo­ se trata de un proyecto ideológico». Aclaró en más de una oportunidad que «desde el año 2005 que nos convocaron, ésta es la primera vez que nos proponen hablar de la reforma del Estado en un evento de trascendencia» y sentenció que sin la opinión del movimiento sindical organizado «no es posible ninguna reforma seria y profunda».

Pomatta entiende que una reforma estatal «no es la creación de una ventanilla única para el ingreso de funcionarios ni la equiparación de los feriados ni las licencias. Una reforma profunda implica que cada organismo público de la administración central sea una eficiente palanca de desarrollo productivo, social y democrático».

 

Mabel Thwaites: «Revertir  en neoliberalismo»

La especialista argentina en derecho político Mabel Thwaites, que además es magíster en administración pública de la Universidad de Buenos Aires entre otras especialidades anexas, entiende que la empresa de reforma estructural de un Estado «debe necesariamente convocar en su grado» a lo que ella calificó como «los cuatros grandes» estamentos de la ciudadanía: «gobierno, técnicos, trabajadores y la sociedad».

La especialista argentina optó por no referirse a «reforma del Estado» sino a «revertir las corriente neoliberales que han imperado en la región en los últimos años» y que, recordó, tuvieron como corolario los años de una política af
ín a los requerimientos y sentencias del mercado, «la crisis social y económica del año 2001″.

«Hay que hablar de transformación económica y social, cambiar el eje ­dijo­ hacia una desmercantilización de la forma de gestionar lo público, en un sentido superior», enfatizó Thwaites.

Para cumplir con las metas establecidas en una nueva visión de la administración pública, la especialista recomendó «establecer alianzas estratégicas (porque) no hay ni pueden existir reformas estatales sin la reforma del sistema político» porque entiende que es una de las áreas básicas para llevar adelante esa empresa de transformación.

Sugirió además «consultar» a los propios funcionarios del Estado. «Allí podríamos llevarnos grandes sorpresas» dijo, y recomendó no basarse en demasía «a las consultorías externas».

Thwaites ignora, por su procedencia argentina, que el gobierno uruguayo pone al ejemplo de Nueva Zelanda como un claro ejemplo a seguir en cuanto a la gestión pública. «El ejemplo que aquí se mencionó neocelandés no me parece el adecuado y no creo que esté como referente», sostuvo.

 

Daniel Baldasari: «el recurso humano es lo más valioso en el país».

El ex dirigente sindical y actualmente director general de recursos Humanos del Ministerio de Defensa, Daniel Baldasari disertó sobre la «reforma del Estado» en la cartera en la que se desempeña.

En su momento, Baldasari cuestionó a los demás panelistas y reivindicó las reformas que se proyectan implementar en la estructura de la Defensa Nacional surgidas de la reforma debatida el pasado año y aprobada recientemente en el Parlamento a través de la ley homónima.

«Algo ya se ha hecho en cuestiones de reforma del Estado» sentenció, y enumeró los cambios en la estructura organizativa del aparato orgánico castrense.

Baldasari advirtió que «la reforma estatal no es un traje que podemos llegar a colocarle a cada organismo público (porque) hay historias y antecedentes en cada entidad que lo transforman y lo hacen muy rico y valioso».

Reconoce que «el principal recurso del Uruguay es precisamente su recurso humano» y por ello entiende que «no podremos llegar nunca a ser un país de primera sin el consenso y la participación en este proyecto del último y más humilde de los uruguayos. Hay muchísimas y variadas miradas sobre este tema ­dijo­ y todas son válidas».

Baldasari, como lo hicieron todos los disertantes y a su entender, sentenció que «el Estado uruguayo actual no tiene ni puede brindar soluciones ni respuestas a la sociedad porque fue concebido para otro país y otro mundo».

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