Giachetto, hacia un segundo mandato
Juan Francisco Giachetto parece estar al borde de conseguir lo que nunca nadie pudo lograr en Florida: ser dos veces intendente.
Apoyado en una aprobación de gestión del 70 %, al primer y hasta el momento único jefe comunal frenteamplista que ha tenido el departamento no se le ha caído el cartel de favorito cuando se está en la cuenta regresiva hacia los comicios del 9 de mayo. Sin embargo en la calle, en los medios y en los actos, el clima es de absoluta incertidumbre electoral, lo que se ha traducido en una disminución del aire triunfalista que reinaba en el oficialismo, hecho que resultaba por demás llamativo en un departamento donde las últimas elecciones se ha resuelto por unos cientos de votos, al punto que en 2005 se definió a favor del Frente Amplio por menos de cuatrocientos.
Sin ver trabajos de consultoras, parece ser un final de bandera verde entre Giachetto y el nacionalista Carlos Enciso. E incluso observando el trabajo de ciencistas políticos, la incertidumbre tiene motivos de sobra para existir. Oscar Botinelli, por ejemplo, dijo el viernes 30 en radio El Espectador que si bien el Frente Amplio «aparece con algunas probabilidades mayores de retener la intendencia», eso «no está decidido».
Las dos encuestas con rigor científico sobre las que se ha tenido conocimiento pese a no haber sido publicadas, dan al Frente Amplio con ventaja frente al Partido Nacional. Factum, contratada por el Frente Amplio, señala que la misma es superior al 7 %.
La empresa contratada por Enciso (sería la fernandina Dígitos), indicaría una ventaja similar, aunque con «un constante crecimiento del Partido Nacional», según un dirigente cercano al candidato.
En la radio de mayor llegada del medio local, CW33, la misma desde la cual Juan Francisco Giachetto se volvió una figura pública de peso tras más de dos décadas de comentarios deportivos y un programa matinal diario de corte social, su ex compañero de equipo y posterior reemplazante en las mañanas de «Exitorama», Ruben Mario del Castillo, ha llevado a cabo una «compulsa» consistente en llamar números telefónicos al azar, mitad a ciudad capital y mitad al interior del departamento, con una segunda instancia en las localidades con mayor población, principalmente Sarandí Grande, Casupá y Fray Marcos (en las dos primeras se eligen alcaldes). Dicha compulsa (del Castillo ha evitado intencionalmente hablar de «encuesta») da al Partido Nacional cuatro puntos por encima del Frente Amplio, una diferencia fundada en un mayor apoyo en el interior del departamento.
Frente a dos frentes
La gestión del Frente Amplio en la Intendencia Municipal es la principal herramienta de campaña de los oficialistas, con la candidatura «cantada» de Giachetto y un segundo nombre surgido a pedido del propio ex-intendente. Luego de insistir ante la dirigencia frenteamplista sobre la necesidad estratégica de no ir con un solo aspirante al sillón comunal, fue el MPP el único sector que se animó a señalarle a Giachetto que ellos presentarían un nombre como para «recoger los votos que se te caigan», tal como le explicaron dirigentes de dicho grupo. La mayoría de los sectores se veía en una encrucijada generada por el propio intendente, pues cumplir con su pedido sería al mismo tiempo pasar a rotularse de no exclusivamente encolumnado detrás suyo. El MPP, menos interesado en llevar ese cartel, al punto que en las últimas horas ha sido calificado como «opositor interno» desde Asamblea Uruguay, aceptó el reto estratégico que en un principio pareció un mero sacrificio para «sumar» pero que con el tiempo se convirtió en una competencia real merced a que la militancia emepepista salió decidida a pelear hasta el último voto para que Vega sea intendente. En ese aspecto, el sector de Mujica, pese a que de las encuestas surge que la mayoría interna es holgada a favor de Giachetto, ha dejado ver que no está sufriendo un inconveniente que sí padece el resto del FA: el crecimiento electoral se da simultáneamente a un descenso de la masa militante, creciendo las cúpulas al tiempo que disminuyen las bases.
En pleno vuelo
El Partido Nacional parece jugado a lo que pueda recoger la candidatura de Carlos «Pájaro» Enciso, quien ha insistido en darle un perfil pluripartidario a su campaña, evitando la identificación reiterada al Partido Nacional para abrirle paso a la presidenta de la Junta Departamental Jacqueline Dárdano, quien asegura seguir siendo frenteamplista pese al pase a tiendas blancas, o a dirigentes de la talla de Alberto Martínez, ex secretario general de la IMF y de OSE durante las respectivas gestiones de Juan Justo Amaro en dichos organismos. «Este es un proyecto local más que partidario», dijo Enciso a LA REPUBLICA.
En vista de que la mejor situación económica, una serie de obras de peso y el ordenamiento de la IMF por parte de la gestión frenteamplista son puntos que consiguieron que su nivel de aprobación sea del 70 %, las ideas fuerzas de Enciso intentan entrar en la población por otro lado, hablando de «una intendencia de puertas abiertas, en contacto más directo con la gente, en presencia permanente en todo el departamento», y en una gestión que atraiga inversiones, uno de los puntos que más se le ha observado a la actual administración. «No sólo hay que administrar los números, que siempre es importante, sino darle otro impulso de liderazgo a un departamento que es rico pero que no está potenciado, por falta de iniciativa de las jerarquías de la Intendencia, dándose una carencia de inversiones y de posibilidades de bajar el desempleo. La Intendencia debe generar y dinamizar más como motor de desarrollo local», comentó Enciso a LA REPUBLICA.
Este último aspecto incluso estuvo en la proclama de la intersindical en el acto del día de los trabajadores, indicándose en la misma que «poco se ha hecho para aumentar y reactivar nuevas inversiones que desarrollen puestos de trabajo», y que las fuentes laborales en el departamento «podrían lograrse si hubiera mayor atractivo para las inversiones».
Lanz casi solo
Al Partido Colorado la elección municipal lo encuentra en medio de una profunda crisis. Tras la elección de octubre, Vamos Uruguay se desgajó («parece un hormiguero pateado», escribió Alvaro Riva Rey, de filiación batllista, en una columna de su matutino El Heraldo), al tiempo que la histórica lista 22 de Juan Justo Amaro sufrió el procesamiento de su líder, lo cual de todos modos no parece incidir tanto en la opinión pública. Pablo Lanz, de 37 años y considerado de las figuras más sólidas del espectro político local, ha afrontado la campaña casi como único candidato, frente a una muy menguada presencia de José Pedro Delgado en la misma.
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