Partidos recordaron al historiador Pivel Devoto

Dos de los cuatro presidentes que se han sucedido desde el retorno de la democracia hasta el pasado 1º de marzo participaron ayer en el Salón de los Pasos Perdidos en un profuso homenaje al historiador Juan Pivel Devoto al conmemorarse este lunes 22 de marzo los 100 años de su nacimiento.

Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle compartieron la mesa que recordó la figura del historiador junto al presidente del Frente Amplio, Jorge Brovetto, al ex vicepresidente Gonzalo Aguirre, el dirigente del Partido Nacional Juan Gabito Zóboli (que funcionó de maestro de ceremonia) y a la historiadora Susana Rodríguez Varese.

La vastedad intelectual del homenajeado obligó a los disertantes a deambular por la infinidad de sus perfiles pero sin abrumar con crónicas interminables.

El ex presidente y actual senador Luis Alberto Lacalle fue quien aportó con más lujo de detalles aspectos de la vida de Pivel Devoto. La cercanía partidaria que durante muchos años los unió ayudó al senador a abundar en desentrañar posiciones y posturas del historiador ignoradas para muchos.

«Cuatro generaciones hemos disfrutado de él», dijo aludiendo al conocimiento y anécdotas que vivieron su abuelo Luis Alberto de Herrera, su padre, él mismo y sus hijos «que tuvieron la suerte de por lo menos compartir algún saludo con Pivel».

«La historia no se usa ni se debe usar para golpear» sentenció Lacalle «(porque) las estatuas no se odian».

Lacalle destacó el rol de nacionalista, en el sentido literal de la palabra, de Juan Pivel Devoto cuando recordó los reiterados ensayos y escritos realizados por el homenajeado en cuanto a la orientalidad, «el sentido de la patria, esa tan venida a menos por estos tiempos, tan desprestigiada», remarcó.

«El no hablaba ni de la patria grande ni de la patria mediana sino de la patria misma».

El ex vicepresidente Gonzalo Aguirre que seguía atentamente la disertación de su correligionario, en un momento cuando Lacalle hablaba de la importancia ética y moral de la «concordia nacional» pensó que se sentía aludido debido a que recientemente fundara un nuevo sector en el Partido Nacional que precisamente lleva ese nombre: Concordia Nacional. Buscó con sus ojos entre el público con quien compartir esa gratuita alusión y reparó en la candidata a intendenta por el herrerismo, Ana Lía Piñeyrúa, la que gentilmente le devolvió una sonrisa y el mismo dedo pulgar hacia arriba que Aguirre también le enseñaba en un ademán de victoria pírrica.

El ex presidente Julio María Sanguinetti destacó por su parte que «Juan Pivel Devoto vio la vida del país desde dentro mismo de los partidos políticos», condición que lo singularizaba de otros historiadores.

«Cuando en la década del 60 muchos descreían del país y sus instituciones, Pivel defendía el concepto de nación y citaba a figuras como (Luis Alberto de) Herrera o (José) Batlle. Usó la historia como un instrumento de fe en el país», resaltó.

Jorge Brovetto destacó la facultad explícita de Devoto en cuanto a la imparcialidad con que transcribía los hechos históricos. «El historiador ­recordó de Pivel­ no puede encerrarse en una torre de cristal». Rememoró la satisfacción del homenajeado por el resultado del plebiscito de 1980 cuando el pueblo le dijo «no» a la intentona de la dictadura de perpetuarse en el poder. «Pivel fue un ejemplo de generosidad», dijo.

Gonzalo Aguirre aseguró que «no hubo ni habrá nadie como él. Se rompió el molde». Recorrió algunas anécdotas personales y aseguró que «a los 20 años se leyó completa la biblioteca del IAVA y la mitad de la Biblioteca Nacional».

Pivel Devoto nació un 22 de marzo de 1910 en Paysandú y falleció el 11 de febrero de 1997. Fue historiador, presidente del Directorio del Partido Nacional, candidato en 1982 de esa colectividad política en las internas partidarias y presidente del Codicen en 1985, a los 75 años de edad.

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