Buscaglia: "Sigo desocupado por enfrentar la manipulación"
La pieza fue presentada por Slogan/DDB y el premio resulta significativo teniendo en cuenta que participaba lo mejor de la producción mundial en la materia.
Uno de los creativos de la producción galardonada es Horacio Buscaglia, ampliamente conocido por los lectores de LA REPUBLICA. Buscaglia, uno de los creativos más reconocidos de nuestro país, perdió su trabajo a raíz de su participación en la campaña publicitaria del Encuentro Progresista-Frente Amplio.
Del «Corto» Buscaglia se podría decir, con cierto coraje, claro, que es un creador «polifacético», si no fuera que uno empieza por sospechar que no le gustan las esdrújulas. Y menos las esdrújulas elogiosas y, para peor, referidas a él.
«¿Polifacético yo?», uno casi se lo imagina respondiendo: «Â¡Más gasterópodo serás vos!»
El nombre de Buscaglia está ligado a grandes momentos de la creación musical con las inolvidables «Canciones para no dormir la siesta» y las legendarias «Músicasiones» con Eduardo Mateo, para muchos el puntapié inicial de la nueva música popular uruguaya.
Y, como en la otra punta del arco, el nombre y la figura de Buscaglia evocan al personaje de las campañas electorales de la izquierda en 1989 y 1999, el Profesor Paradoja y su implacablemente sonora corneta y las burlonas inquisiciones de «El Preguntón».
En el medio de esas creaciones extremas, el director y el actor de teatro, el «agitador» cultural, el intelectual y el artista a quien nada de lo uruguayo le es ajeno.
Su apelación al humor hace pensar. Y pensar y entender las cosas de la política es una cosa que le gusta cada vez más a mucha gente. A cada vez más gente. En la obra de «el Corto» el desafío de pensar, reír, criticar son un disfrute inseparable. La medalla ganada en Nueva York es casi el pretexto de LA REPUBLICA para abrir esta conversación con Horacio Buscaglia.
–¿Trabajando firme en publicidad, Buscaglia?
–No. Ni firme ni flojo. Sigo desocupado.
–Durante la campaña electoral se dijo sin embargo que usted tenía un contrato de privilegio con la Intendencia de Montevideo.
–¿Privilegio? Sí. Que el diario «El País» dedicara su portada de un lunes después de un clásico para difundir las mentiras que sobre mí decía un edil colorado. Ese fue el único, ingrato privilegio que tuve en esa materia.
–¿Usted sigue pensando que su desvinculación de la agencia donde trabajaba y su situación actual son parte el manejo de los medios de comunicación por parte del poder?
–Por supuesto. Pero precisemos un poco. Manipulación siempre existió. Cuando la campaña del voto verde, por ejemplo, con el testimonio de Sara Méndez, cuando se censuró su mensaje.
Censura con agravantes porque hasta hubo una cierta aceptación social de la censura. Y hasta un profesor de Ciencias de la Comunicación de la Universidad, Luciano Alvarez, aprobó públicamente la aplicación de esta censura. Y no pasó nada. Siguió ejerciendo su «magisterio».
Esta es la cuestión más de fondo, que nos abarca a todos. No es la cuestión individual de las maniobras de tal o cual periodista o conductor de televisión. Lo realmente grave es lo mal parada que queda la profesión del periodista. ¿Esto es lo que se enseña en las clases de Ciencias de la Comunicación? Creo que no. A la vez, siendo una realidad uruguaya e internacional, ¿se habla de esto? Y, además, no nos olvidemos que aun siendo una manipulación muy obvia, mucha gente lo creyó. Y esto es lo más preocupante.
–Desde la izquierda se señaló que en la mayoría de los medios de comunicación hicieron una cobertura sesgada, incluso la calificaron de «manipulación burda». Burda o no, ¿piensa que terminó dando resultado?
–Sí. Lo que nosotros llamamos burda, para una parte considerable de la gente es el lenguaje habitual de la televisión. Está en concordancia con lo que «se aprende» viendo a Mirtha Legrand, Tinelli, los programas de preguntas y respuestas, los irrisorios, «debates en profundidad sobre cualquier cosa», etcétera.
–¿Usted dice que esto no es nuevo?
–No. Hace unos años le dije a un dirigente del FA: Nosotros proponemos el cambio. Pero si no nos preocupamos por elaborar una seria y verdadera política de comunicación va llegar un momento en que la gente no nos va a entender si no le hablamos como Tinelli o Susana Giménez. Y si hacemos eso, ya no podremos hablar de cambios.
Porque podemos y debemos combatir la censura, la manipulación, ocultación y falsificación de la información, por medio de políticas hacia los medios de comunicación. Pero, el objetivo es que cada vez más gente aprenda a descubrir la manipulación.
–Sin embargo, la izquierda siguió creciendo
–Sí. Incluso la izquierda, pese a todo, siguió creciendo. Pero, ojo, este no es un problema sólo para la izquierda. Supongo que también los blancos y los colorados quieren para sus hijos una información democrática, no manipulada. Porque no se crea que manipularon «por principios». Es crudamente por parcelas de poder. Para mantener sus privilegios. Y por dinero, señor, ¡por dinero!
Y esto debe preocupar a todos los uruguayos.
–El «Profesor Paradójico marcó una época. Después vino «El Preguntón».
¿Qué nos deparará el futuro?
De alguna manera en «el Preguntón» estaba el Paradójico, diez años después. En el futuro voy a ser yo, aunque no sé la forma que tendré.
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