Mujica. Una hora en el predio de la Asociación Rural

"Sí al progreso, pero con prudencia"

El presidente José Mujica visitó la Expoactiva por espacio de poco más de una hora. Llegó en helicóptero al predio de la Asociación Rural de Soriano, ubicado a 20 kilómetros de Mercedes, para recorrer los plantíos y el parque de maquinaria allí expuesto en una chata tirada por un tractor, sentado en un fardo de alfalfa. Con un amplio sombrero «como un paisano» como después se definió, y lentes de sol, el presidente José Mujica fue rodeado por un número importante de personas que se congregaron en el predio de la 15ª Expoactiva Nacional, que cámara en mano o con su celular, acompañaron el recorrido de la comitiva oficial para fotografiarlo o saludarlo. Incluso hubo un par de personas que le acercaron gorros y camisetas promocionando diferentes productos exhibidos en la 15ª Expoactiva.

El intendente de Soriano, Andrés Magnone, dio la bienvenida a la 15ª Expoactiva Nacional al presidente Mujica, que muchos recordaron que es un asiduo visitante a esta muestra del agro de la región, incluso antes de ser ministro de Ganadería Agricultura y Pesca. En una escueta alocución, el presidente Mujica se definió como «un paisano un poco estrafalario», recordando que «para el grueso de la gente que concurre asiduamente a este evento del trabajo, yo soy un viejo conocido. El hecho de que sea Presidente no cambia la esencialidad de las cosas, porque al fin y al cabo no soy otra cosa que un campesino un poco estrafalario», expresó el presidente Mujica. «He tratado hasta donde me dio el talento, de elegir un ministro de Ganadería y Agricultura que nadie esperaba ni por las tapas, ni el sistema político, ni los productores. Lo hice conscientemente buscando la integración del país, la integración de alguien que en realidad conozca muy a fondo la realidad concreta, no teórica de los fenómenos de la tierra y que sea generador, por ello, de la confianza mínima necesaria en una cartera vital para el porvenir del país. Pero, como todas las cosas, necesitamos también un margen de condiciones internacionales de clima, qué sé yo». Más adelante comentó: «No voy hablar de los fierros, voy hablar del peligro de los fierros. Porque son irrenunciables, porque nos encantan. Porque yo soy de los que se paran en la vidriera de la ferretería, en el Centro, a mirar herramientas, como quien mira una obra de arte. Porque quien está apegado a los trabajos concretos va generando una simbiosis con las herramientas de la agricultura, la presión, las modas, lo que le cae es la incertidumbre que tiene por delante; lo único que le puedo decir a la gente es: no se endeude demasiado, siempre desconfíe. Todo lo que pueda, trate de trabajar con la suya. Y resígnese a andar con un fierro más viejo. Pero no se meta en una cuenta donde se está jugando el pescuezo, tenga paciencia. Ahora, usted haga lo que quiera. El mundo es libre, esto es apenas un consejo. Sé que va contra los intereses de los vendedores. No es que haya que decirle «no» al progreso. Al progreso hay que decirle «sí». Pero hay que achicar el margen de riesgo, porque son muchos los factores de incertidumbre. Nunca sabemos el precio al que vamos a vender, porque somos independientes del mercado internacional. Y nunca sabemos cómo nos va a tratar la madre naturaleza. Eso no lo arregla ningún gobierno. Entonces, prudencia». Concluyendo «les vuelvo a pedir a los paisanos, tener memoria. Tener memoria. No hace tantos años de aquel 1996, en que se vendieron 60 millones de dólares de tierras en una semana, allá en el Prado, porque le volaba la bata».

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