Serenidad monacal, amor de Pérez, Gamou alegre, Oscar precioso
Aireada, tersa, bendecida de un espíritu bucólico fue la media hora previa del plenario de Diputados. Conciliación, amor y glamour.
Fue esplendoroso el ingreso de Carlos Gamou (Frente Amplio) por razones de sobra: su ejemplar madre, de jóvenes 85 años, había abandonado el hospital luego de una internación que preocupó a la familia. Fue la primera vez que a Carlitos le brillaron más los ojos que la calva.
Luego, alguna intervención conmovedora, leída con cierta dificultad, como al cabo de comer lechón caliente. Esteban Pérez (Frente Amplio) recordó tiempos de lucha y sufrimiento y apoyó emociones nuevas, convocadas por el llamado de Mujica a expulsar odios y rencores en el trato de los antiguos enemigos: «…es paralizante, destructivo, sobre ese cimiento es imposible construir». Su verbo, repleto de convencimiento, tuvo el inconveniente de alguna rugosidad intelectual que trabó la comprensión, ya que no la sinceridad de lo dicho.
Con interés antropológico lo observó Ana Lía Piñeyrúa, vestida en tonos de un violeta crecedero que, por suerte, se diluyó arriba, en un pañuelo transparente al cuello.
Alvaro Vega (Frente Amplio), notoriamente apretado para gesticular porque a su lado se sentó su correligionaria Graciela Cáceres, dotada de graciosa obesidad demasiado expandida, relató el sacrificio de los productores rurales y el incumplimiento de los patrones de leyes vigentes. Le llegó una carta del Sindicato de Tambos y Afines de Florida que lo sacudió.
Como para apoyar la oscuridad de la escena expuesta, apareció Verónica Alonso (Partido Nacional): blusa, pantalones y zapatos negros, igual a aquella Carmen que adoró Antonio Gades. Fue un sismo de escasa duración. Hubo otras exposiciones, claro. Voces de tenorinos, voces magulladas, voces caídas de gargantas estilo precipicio. Pero se esfumaron frente al impacto producido por el traje gris platino que paseó es un decir, ya que se desplomó en el asiento apenas entró el hombre que quiere acompañar la renovación colorada, Oscar Magurno.
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