Ivonne Passada. Una mujer, ex sindicalista, en la Presidencia de la Cámara

"Es preciso que los legisladores salgan del ámbito cerrado del Palacio"

El despacho que ocupa Ivonne como presidenta de la Cámara de Representantes tiene todas las caraterísticas de la arquitectura solemne del Palacio de la Leyes.

Amplias ventanas que dan al exterior, mucha madera (o «boiserie», como solía decirse en los años veinte), imponentes escritorios de roble, alfombras y, sobre todo, la adusta mirada de los próceres desde retratos al óleo ocupando las paredes. Allí está el infaltable retrato de Artigas, a espaldas del sillón presidencial. En la pared lateral lucen efigies de Rivera, Oribe y Lavalleja por un lado y, del otro, las de Líber Seregni y Héctor Gutiérrez Ruiz (último presidente del cuerpo antes del golpe). En la otra, preside un enorme retrato de don Venancio Flores, cuya presencia en el Palacio de las Leyes no logro entender, dado que el implacable caudillo colorado no fue un hombre precisamente apegado a las instituciones democráticas.

–¿Cuál es el puesto de lucha en que te sentís más cómoda? ¿Como dirigente sindical o en este despacho?

–En los dos. De alguna manera son dos puestos de lucha política. Siempre me sentí a gusto en lo que he hecho, aunque no me reportara beneficios personales. En este cargo estoy tratando de acompasar todos los elementos tradicionales con los de creatividad, de innovación… Ver de poder cambiar ciertas cosas. La próxima semana estamos invitando a todos los sectores a una reunión aquí, con el objeto de coordinar todo el trabajo que tendremos.

–Pero eso abarca más de un año, que es el tiempo en que estarás en la Presidencia.

–Naturalmente, lo que intento es que el próximo presidente de la Cámara tenga el camino allanado. Las comisiones ya están trabajando y tengo esperanzas de que la tarea se desarrolle con normalidad y eficiencia en estos próximos cinco años.

–No sé si estás de acuerdo conmigo, pero yo veo que el común de la gente tiene una percepción negativa de los legisladores y de los políticos en general; eso de «son todos iguales».

–Sí, reconozco que hay algo de eso, y tenemos que trabajar para revertir esa imagen negativa, tan peligrosa para el prestigio de la democracia y de las instituciones. Por eso nos hemos planteado llegar a la sociedad de otra manera, es decir, llevar a la práctica una democracia más participativa.

–¿Cómo se da esa mayor participación de la sociedad? ¿A través de las organizaciones sociales y sindicales?

–Sí, desde luego. Pero yo estoy hablando de que los legisladores salgan del ámbito cerrado del Palacio y que «bajen» hasta la gente, al interior, a los pueblos más pequeños. Pienso un poco en lo que fueron los Consejos de Ministros que sesionaron en los rincones más perdidos del país. Allí se da una participación importante; allí los ciudadanos pueden controlar de cerca a los diputados de su departamento, que ocupan su banca gracias a los votos de los vecinos.

–En la pasada legislatura integraste la comisión de Trabajo. ¿Cómo fue esa tarea?

–Creo que fue muy importante. En primer lugar, porque toda la gran cantidad de leyes laborales aprobadas en el período entraron por Diputados y fueron estudiadas primero en la Comisión. Pero también porque actuamos como mediadores en no pocos conflictos. Eso ayuda a entender mejor las razones de un conflicto y las posiciones de cada una de las partes enfrentadas; hay que entender no sólo a los trabajadores, sino también a los empresarios. Ese contacto con la realidad te hace crecer y madurar buscando soluciones equitativas y tratando de articular de la mejor forma posible.

–De modo que estás en la línea dialoguista y concertante de Mujica…

–Naturalmente. Estoy convencida de que es posible ponernos de acuerdo entre los legisladores de todos los partidos para alcanzar bases mínimas de consenso y acordar sobre las grandes áreas en las que habrá que elaborar políticas de Estado.

–Pasando a otro tema que está en el tapete, ¿estás de acuerdo con la obligación que se ha impuesto a los miembros del MPP de aportar parte de sus ingresos a la organización?

–Comprendo que es un asunto polémico. No hay nada resuelto aún a nivel de la Dirección del Movimiento, y eso se va a resolver en los próximos días. Creo que nos debemos un debate profundo sobre el tema, debatir a fondo acerca de aspectos éticos. Yo, personalmente, estoy de acuerdo con la iniciativa y, además, entiendo que la banca que ocupo no me pertenece a mí, sino que pertenece al sector que me eligió para integrar la lista en el lugar que se me asignó.

Esa banca no es mía, es del MPP, y si no estoy de acuerdo con la obligación de aportar, pues bien, debo entregar mi banca para que la ocupe otro compañero.

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