Fin de misión. Patiño Mayer se despidió de Uruguay

Mujica "ha demostrado una clarísima voluntad de diálogo"

El embajador argentino, Hernán Patiño Mayer dejará nuestro país en los próximos días al culminar su misión que se extendió por 8 años. Mayer se despidió ayer de Uruguay, ya que abandonará formalmente su cargo mañana viernes. En ese aspecto, el diplomático mantuvo su última reunión con el presidente Tabaré Vázquez, en las primeras horas de la mañana en la residencia de Suárez, a la que llegó acompañado con una de sus cuatro hijas mujeres.

Luego realizó una conferencia de prensa en la que contestó a las preguntas de la prensa y en las que el diplomático contestó que desconoce quien lo remplazará en el cargo.

No obstante eso expresó «estoy seguro que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner va a elegir a quien tenga las mejores condiciones para esto, mucho mejor que como lo he hecho yo», reflexionó.

El embajador argentino había renunciado a su cargo, tras ocho años de gestión frente al mismo, el pasado 3 de diciembre de 2009.

Ayer comentó que con la asunción del presidente electo José Mujica comenzará una nueva etapa entre ambos gobiernos ya que observa que el nuevo presidente uruguayo «ha demostrado una clarísima voluntad de diálogo, y una vocación, por resolver las diferencias que se mantienen con la República Argentina». Mayer opina en ese sentido que del lado argentino también existe «la misma predisposición» al diálogo.

Sobre el conflicto que mantiene separados a ambos países desde hace más de tres años, el diplomático reflexionó sobre las posibles soluciones y a modo personal expresó que los Estados terminarán siendo «socios en el control de la planta de celulosa», si no sucede lo contrario y es que la Corte Internacional de La Haya resuelva que la planta debe ser trasladada, «que también puede suceder», expresó.

«El problema no está ni en Uruguay ni en la Argentina, el problema está en la planta de celulosa y su posibilidad o potencial contaminante». Explicó que, a su entender, salvo que hubiera una decisión del Tribunal Internacional que, «no la descarto», señaló, «que diga que la planta es contaminante y debe ser desmantelada, lo que va ha ocurrir es que los dos Estados deberán comenzar a ejercer el máximo control». «Deberemos ponernos de acuerdo más temprano que tarde en generar los instrumentos que nos permitan un estricto control de funcionamiento de la planta y yo no veo otro camino que ese», señaló.

 

Retirada

El diplomático, que volverá a su profesión de escribano, expresó que durante su gestión frente a la Embajada de Argentina en nuestro país trató de tener el «mejor diálogo posible con todos los partidos» y que con «algunos las cosas se han complicado pero por razones políticas» tales motivos dijo Patiño no fueron razones para que afectarán los sentimientos personales que pudieran existir.

El diplomático volvió a explicar su renuncia tomada hace tres meses y dijo que «ocho años frente a una representación diplomática es un tiempo excesivamente largo» ya que normalmente los embajadores de cualquier país duran tres a cuatro años en el cargo. «Inevitablemente eso lleva a un desgaste», explicó al referirse a su extenso mandato, el más largo de todos los embajadores argentinos que han pasado por nuestro país.

Contó que esperó para tomar la decisión, porque quería ver el triunfo de José Mujica. «Quería ver el acontecimiento para mí histórico, y esto lo digo a modo estrictamente personal, de verlo llegar a la presidencia de la República, al entonces senador José Mujica. Cuatro días después que Mujica ganara la elección, presenté mi renuncia, el día de mi cumpleaños, haciéndome un regalo que creo que me merecía después de ocho años de servicios públicos», dijo.

En ese sentido señaló que el 1º de marzo estará presente como «un ciudadano argentino más». Sobre la asunción de Mujica se remitió a expresar que «para mi fuerza política y mi generación lo que está ocurriendo en Uruguay es un hecho histórico».

 

Su futuro en el peronismo

Hernán Patiño Mayer sostuvo que su afiliación al peronismo es «inamovible» y expresó que «es una enfermedad que no tiene cura». «Cuando uno se hace peronista, no deja de serlo nunca», dijo.

Agregó que, en materia política, se encontrará donde encuentre los «mismos valores y principios que me llevaron a entrar al peronismo en los años sesenta: honestidad, compromiso político y servicio para con los sectores más desposeídos de la sociedad».

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