Candidato blanco. Sus ideas para Montevideo, impuestos, Adeom, los ejes de la campaña y sus adversarios

"La gente rechaza las disputas internas y quiere votar por un mejor Montevideo"

Señaló que su relación con Adeom será de respeto por su representación pero que él debe mirar «por el interés general», y evaluó que el eventual Metro «no es rentable».

Sostuvo que en Uruguay se encasilla a la gente como «progresista», «liberal» o «cajetilla», y que nunca usó «una remera (marca) Polo», y que se le podrá ver trillar por los barrios populares de Montevideo.

Es partidario de bajar el impuesto a la patente de rodados en función de que se cobre «por el verdadero valor del vehículo y no por el valor totalmente exorbitante».

Sobre su relación con Luis Alberto Lacalle dijo que «es cordialísima».

 

­Javier de Haedo, el 3 de febrero usted ha cumplido formalmente un año desde que se incorporó a Alianza Nacional. ¿Qué experiencia le ha dejado?

­Una experiencia, que si fuera por los resultados electorales, no ha sido buena. El año pasado no fue un buen año en materia de resultados electorales ni para Alianza ni para el partido, pero sí fue una muy buena experiencia en lo personal en cuanto al conocimiento de un montón de dirigentes que no conocía, el trabajo en conjunto con otros que sí conocía, y en particular con una relación especial con el líder de Alianza que es Jorge Larrañaga y con quien ha habido una relación de creciente confianza, de total lealtad recíproca y de una identidad muy grande de propósitos para la actividad política.

Siempre he dicho que con Larrañaga en esta primera etapa de hace un año que, en la interna, prácticamente mi papel era de asesor económico del precandidato, es muy fácil trabajar con él, entiende muy fácilmente los conceptos que uno, desde su perspectiva técnica y muy específica, transmite y realmente no fue para nada difícil entendernos en ese sentido.

 

­Usted ha hablado de renovación de la política, ¿puede explicar un poco más ese concepto?

­Sí, puedo explicarlo. Renovación de la política y renovación del Partido. Larrañaga está desde hace muchos años impulsando una renovación del Partido Nacional, renovación que se dio y avanzó mucho en el período anterior durante su presidencia en el Directorio y que a mi modo de ver tuvo un tropiezo en el correr del año electoral 2009 y bueno, yo me metí en este baile para ayudarlo en ese proceso de renovación y transformación del Partido en línea de muchas declaraciones que el propio Larrañaga ha realizado recientemente en cuanto a cuál es la aproximación, el acercamiento del partido a la sociedad, y la visualización que la sociedad tiene del partido.

­Ahora bien, alguien puede decir que la renovación del Partido también la quiere Luis Alberto Lacalle, que incluso junto a Larrañaga fueron los impulsores de las elecciones juveniles y el propio líder de Unidad Nacional ha anunciado un conjunto de ideas para modernizar la colectividad. ¿Por qué Larrañaga y no Lacalle?

­Porque creo que Larrañaga es quien puede portar ese estandarte por muchas razones: por aptitudes, por acciones y por convicción. Yo creo que es con Larrañaga que se da esa renovación.

 

­¿En donde deben estribar esos ejes de la renovación del partido?

­Tiene que estribar en los mismos ejes que Larrañaga ha manifestado recientemente. No solamente en la renovación generacional, en dirigentes jóvenes que vayan integrándose a la actividad política o personas como yo que me integré a la política hace un año, y si bien había estado de un modo trabajando en un gobierno en cargos muy importantes, estaba por fuera de la actividad política partidaria; si bien siempre fui blanco, no estaba militando en ninguna estructura partidaria hasta hace un año.

Es una renovación de personas, es una renovación de estilos. Por ejemplo, el senador Gallinal dice que mi candidatura le resultó sorpresiva y que es una forma de desafiar por parte de Alianza a la UNA (Unidad Nacional). Esa es una forma nada renovada de hacer política. Es exactamente lo opuesto a lo que yo pretendo hacer y que creo que pretende hacer Larrañaga. Eso es jugar en la cancha chica, eso es de algún modo no sólo pretenderme afectar electoralmente a mí sino también a su propia candidata a la Intendencia porque si se transmite que esto es una disputa interna de un partido, creo que la gente no quiere votar eso. La gente quiere votar por un mejor Montevideo y en todo caso los partidos tradicionales queremos votar algo mejor de lo que ha hecho el Frente, pero rechaza las disputas internas, me parece que es algo totalmente fuera de consideración y de tiempo.

 

La aventura a la IMM

­¿Por qué lanzarse a esta aventura de la Intendencia Municipal de Montevideo?

­Porque es una oportunidad para hacer una propuesta diferente sobre Montevideo, después de 20 años en los que yo creo que en hubo resultados en alguna medida positivos pero en muchas medidas que no son positivos y sí son mejorables, y yo creo tener capacidad de propuestas, de armado de equipos, de armado de un gabinete de trabajo, de armado de un programa como para proponer algo mejor para mi departamento.

También es una oportunidad que me da Larrañaga, que me da Alianza Nacional, que me da el Partido Nacional de venir con la cabeza de otro lado, digamos, de fuera de la actividad partidaria, para sumar, para aportar ideas, para aportar esfuerzo, trabajo, y dedicación y porque cuanto más me fui metiendo en la actividad partidaria en este último año, me dieron más ganas todavía de meterme.

 

­Se ha planteado ese debate, a veces que se es demasiado político o se es demasiado técnico. ¿Cómo lo va a conjugar, porque parte de sus asesores son técnicos?

­Hay un debate que no creo que sea sólo nuestro, uruguayo, entre el técnico y el político actuando en política, y no creo que sea tampoco patrimonio de un solo partido, creo que en todos los partidos hay un mirarse de reojo a veces entre técnicos y políticos. En el caso mío yo no dejo de ser economista porque empiece a actuar en política y he estado en dos lados del mostrador, entonces, puedo entender bien las dos funciones.

En lo personal me implica una restricción muy grande, yo lo he dicho muy gráficamente, si para mí algo como economista me da que dos más dos suma cuatro, yo como político no puedo decir que da cinco. Yo por definición no puedo hacer una propuesta que no me cierra, no puedo hacerla, otro quizás la pueda hacer, no puedo hacerla, es más fuerte que yo. Entonces, no va a haber propuestas facilongas de parte mía.

 

­De alguna manera está aludiendo a lo que pasó después del balotaje. Ahí hubo una situación muy particular en donde salió a reivindicar su postura económica ¿o fue desmarcarse de Lacalle?, ¿o una reivindicación de su profesión?

­No. Eso fue muy claramente establecido en la entrevista que di y en más de una entrevista que di en diciembre. Simplemente yo en ese momento no compartí la solución que se encontró para ese planteo de propuesta electoral, me hice a un costado, me pareció lo correcto, no podía obviamente tener la deslealtad con mi partido de salir públicamente a criticar en medio de una campaña electoral una propuesta, pero tampoco se me podía pedir que compartiera algo que no puedo justificar ni como economista ni como político.

Transcurrida la elección y preguntado por un periodista sobre el tema expliqué la situación.

 

Los ejes de la campaña

­¿Cuáles serán los ejes de su campaña a la IMM? ¿Cuáles son las ideas de fuerza?

­Hay dos tipos de niveles de respuesta que yo le puedo dar. Un tipo de nivel de respuesta es general y otras son concretas y específicas, y las dos son importantes. La general, yo le diría que es esencialmente asumir que en un departamento como Montevideo, yo como montevideano le pido a la Intendencia, q
ue de hecho se comporte como un segundo gobierno del país, un segundo gobierno nacional, que no se limite a las tres áreas clásicas de la Intendencia que es el tránsito y transporte, iluminación y el alumbrado, y en la limpieza, el barrido y la recolección de residuos. Yo como montevideano le pido a la Intendencia más que eso. Yo le pido que le de una mano y coordine con el gobierno la seguridad. Le pido que coordine y le de una mano al gobierno en políticas sociales. Que busque la forma de solucionar otros problemas como la vivienda y tenga cosas para hacer en materia de asentamientos y no dejar solo al gobierno en eso. Yo creo que dada las circunstancias, dado el tamaño del departamento, dadas las características de la población, dado que hay varias realidades que están al mismo tiempo cohabitando en el departamento, la Intendencia por su óptica, por su perfil, por su cercanía con el vecino, por lo menos en la que debería tener, quizás no en la que tiene todavía, tiene mucho para hacer en solucionar problemas de los uruguayos, en ese caso de los montevideanos, que van más allá de las competencias clásicas de un municipio.

 

­En las dos últimas elecciones municipales, el Partido Nacional ha estado en el entorno del 10%. ¿Cuál es el objetivo para esta campaña?

­En las últimas seis elecciones municipales desde 1971 para acá fue tercero en Montevideo. O sea que hay un tema estructural pero los temas estructurales un día dejan de serlo y las tendencias cambian. Hay tendencias que están cambiando. De hecho ya hubo un cambio de tendencia en octubre cuando los politólogos decían que si se mantuviera las tendencias históricas el Frente tendría que haber llegado a un rango entre 54 y 57% y llegó al 48%. Yo creo que estas elecciones municipales van a demostrar si ese cambio de tendencia es efectivamente tal y se profundiza o si fue un accidente en esa tendencia histórica. Yo voy a trabajar para que el Partido Nacional contribuya a que esa tendencia que se habría iniciado en octubre se profundice y el Frente Amplio empiece un proceso de descenso y nuestro partido de ascenso.

 

­En una tímida autocrítica o al menos reflexión, el Partido Nacional está evaluando que ha dejado de lado los ámbitos sociales, los sindicatos y en qué forma ello puede afectar su campaña. ¿A dónde veremos a De Haedo ir a golpear las puertas?

­A todas las puertas. Y si el partido en el pasado dejó de recorrer algunas canchas es hora de que vuelva a recorrerlas, eso también es parte de la renovación de la que hablábamos y Larrañaga tiene clarísimo eso, y él vaya si recorre y recorre todas las canchas que tenga que recorrer. Así que yo voy a estar golpeando todas las puertas que tenga que golpear, las que son obvias que todos los candidatos golpean, y también otras que no son tan obvias. Es decir, todo ámbito, desde las entrevistas cantadas que uno tiene que tener con el sindicato municipal, con las empresas y gremios vinculados al transporte urbano, y pongo tanto a los empresarios como a los trabajadores que son objetivo de violencia notoriamente y en forma muy frecuente en nuestra sociedad. Y hasta las entidades que organiza el carnaval, en fin, toda manifestación de la vida habitual del departamento serán entidades con las que nos estaremos reuniendo.

 

­¿Conoce a sus adversarios?

­Son todas figuras públicas, algunas con mucha más trayectoria pública que otra. Yo creo que es un menú de candidatos muy interesantes.

 

­¿Cuál es su relación con Luis Alberto Lacalle?

­Es cordialísima. Nos encontramos dos veces después de la elección de octubre y de noviembre en Maldonado, en un homenaje al ex intendente Burgueño, y nos encontramos los otros días caminando en un parking y estuvimos caminando una cuadra y charlando juntos, con la muy buena onda que siempre tuvimos y ambos con mucho sentido del humor.

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