Sara Méndez recurre a Internet en busca de información y solidaridad

"Quiero dejar de buscar a mi hijo"

«Quiero dejar de buscar a mi hijo», sentenció Méndez en un mensaje que fue incluido en el sitio: «www. simonriquelo. org. uy», y traducido a cinco idiomas: alemán, francés, holandés, inglés e italiano.

En la misiva, la maestra, integrante del Partido por la Victoria del Pueblo, recuerda el episodio de su detención junto con su hijo y la desaparición de éste, así como las denuncias presentadas en su búsqueda, tanto en Argentina como en Uruguay.

«A más de 24 años de los hechos, los secuestradores, militares que viven en mi país y gozan de absoluta libertad, mantienen el botín de guerra», afirma.

Por su parte, la Comisión de Derechos Humanos del PIT-CNT recordó que, en poco tiempo, el 13 de julio, se cumplirá casi un cuarto de siglo del secuestro de Simón Riquelo y que este delito «se sigue cometiendo».

«Puede resultar un dato poco llamativo, que de esos 25 años, ocho de ellos hayan sido cometidos, permitidos y ocultados por sus autores: la dictadura uruguaya. Sí es un dato significativo, que 17 años de régimen democrático lo permitan y amparen a sus responsables», señaló en el comunicado. He aquí el texto de la carta de Sara Méndez: «Soy Sara Méndez, una de las pocas madres sobrevivientes de la guerra sucia que tuvo lugar durante la última dictadura en la República Argentina.

Fui secuestrada por militares de mi país, Uruguay, y por militares argentinos, en el marco de operativos conjuntos dirigidos contra extranjeros exiliados.

Tenía entonces 32 años y un pequeño hijo de 20 días de edad. A él, a Simón no lo he vuelto a ver. Estuve presa en Automotores Orletti, campo clandestino de tortura y exterminio en Argentina.

Fui traída clandestinamente a mi país, junto con más de 20 uruguayos –obligados a aceptar una falsa detención–, procesada por la Justicia Militar y condenada a cuatro años y medio de cárcel. Recuperada mi libertad busqué a mi hijo y denuncié, el secuestro y la desaparición, ante la justicia de ambos países. Di el nombre de los secuestradores, confirmado por muchas otros ex prisioneros. Las leyes de amnistía, tanto en Uruguay como en Argentina, impiden aún hoy que los responsables den cuenta de sus delitos y el secuestro, de quien era entonces un niño, se mantiene hasta hoy.

Durante casi 15 años seguí una pista e intenté ante la Justicia lograr su confirmación. La misma finalmente resultó falsa. Durante todos esos años, el Estado, los militares autores de su desaparición y la Justicia se guardaron a silencio. La suerte de ese detenido-desaparecido, que es mi hijo Simón, se transformó así en un problema personal y no un problema de la sociedad.

A más de 24 años de los hechos, los secuestradores, militares que viven en mi país y gozan de absoluta libertad, mantienen el botín de guerra.

El Estado y sus instituciones puede terminar con un crimen de lesa humanidad para lo que cuenta con el apoyo de los uruguayos y sin duda el suyo. Quiero dejar de buscar a mi hijo. Luego de casi un cuarto de siglo de búsqueda, tengo derecho a terminar con ella.

Pero, sólo puede ocurrir eso, el día que lo encuentre. El día que él se encuentre con su historia.

Para ese encuentro, que es un desencuentro con la impunidad, también necesita –es indispensable–, ese otro encuentro al que los convoco y que se llama solidaridad».

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