Las reglas. Estatuto contempla la democracia directa, pero no se practica

Estructura del Frente Amplio: se instala el debate en la izquierda

En el imaginario de los frenteamplistas, tanto en la dirigencia de los sectores, como entre los no sectorizados, existe la idea, sensaciones o enfoques que sólo visualizan como zonas de poder interno a los sectores y a los Comités de Base.

Porque se proponen ganar a los Comité de Base, de la misma manera que en las elecciones internas (las estatutarias) hay que lograr que el sector que promueven tenga el mayor apoyo electoral, para así poder decidir en la conducción del Frente Amplio.

Pero reducir todo a los sectores y a los Comité de Base es, por lo menos teóricamente, una visión reduccionista del texto y del espíritu del estatuto que impide comprender en su totalidad el alcance de las formas democráticas internas de la coalición de izquierda.

El estatuto contempla mecanismos de democracia directa e incluso contiene un capítulo destinado al referéndum como instancia decisoria (ver nota adjunta). Esta parte del estatuto (Sección II) no ha sido puesta en práctica nunca e incluso parece no estar en la cabeza de los dirigentes y mucho menos en el debate más o menos periódico que se presenta cada tanto sobre distintas situaciones*.

En la actual hora política del Frente Amplio, cuando se discute cómo superar la distancia entre la estructura clásica (sectores y Comités de Base), los adherentes y el electorado, no parece necesario que haya que poner una gran imaginación para resolver este desafío, sino que la coalición-movimiento debería inspirarse en el propio contenido del actual estatuto y comprometerse a aplicarlo.

Seguramente tendrán que realizar ajustes estatutarios, pero siempre en el camino de permitir la participación masiva de los frenteamplistas, teniendo en cuenta que teóricamente el Frente Amplio ya ha elaborado sobre esto.

Reforma del estatuto contemplando también los cambios en la sociedad, tanto en la forma de organizarse como de manifestarse, pero con la suficiente lucidez de saber que no hay fuerza política si no tiene una estructura democrática acorde a los tiempos. Pero esa estructura no puede ser un traje a la medida de intereses sectoriales o de dirigentes de base, que por momentos parecen una corporación.

Sabiendo también que un partido (el FA es un partido con sus características propias) requiere siempre de estructuras que permitan participar para decidir en temas importantes, también para debatir y elaborar colectivamente con el objetivo de ganar el gobierno, de defenderlo una vez ganado, para aplicar el programa de cambio y de transformaciones.

Dicho esto para aventar la tentación de que una fuerza política, al igual que un país, no puede ser un flan o una gelatina institucional, sino que necesita reglas de juego claras y de mujeres y hombres que destinen parte de sus horas útiles a la construcción del Frente Amplio. Con un elemento a no olvidar: los votos en una fuerza democrática, valen siempre todos iguales.

* Sólo una vez se intentaron aplicar estos artículos: fue después de que se bloqueara por muchos años el ingreso de Confa al FA, por parte del PCU. Finalmente no se hizo, porque se lograron los votos necesarios para que el ingreso ocurriera.

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