"El destino de la izquierda, el nuestro, no es la oposición"
–Estuviste muchos años en la oposición, ahora colaborando con el gobierno del PRD en el Distrito Federal. ¿En qué cambia la comunicación cuando se llega al gobierno?
–No cambia nada. Nada. Pensar que debe cambiar es un error. Uno de los errores de la izquierda es haberse creído que nuestro destino era la rebeldía y la oposición. Estar siempre «en contra de…». Y a eso nos acostumbramos. Pero el día que estamos a favor de algo y tenemos el gobierno, no sabemos qué hacer. Este es un error histórico.
Da la impresión de que nunca pensamos que podíamos ganar y acá en Montevideo ya ganamos tres veces. Y mi respeto a todos los compañeros que manejan la Intendencia, empezando por Tabaré Vázquez y siguiendo por el gran tipo que es Mariano (Arana). Uno llega a Montevideo y es un lujo. Todo bien con las críticas, con los líos, los problemas con Adeom, tema bastante manijeado. En el DF, cuando Rosario accede a ser jefa de gobierno, no fue de oposición. Gobernó.
–Ella me contó de un festival que hubo en las calles del DF, donde no existió un solo problema…
–Fueron montones de festivales. Ella debe haber hablado de los conciertos gratuitos en el zócalo. Por allí pasaron los cubanos, el Buena Vista Social Club –a los viejitos les hice el cartel–, Serrat y lo que pidas estuvo ahí. Y era gratis. Estuvo Café Tacuba, Los Jaguares. Cuando actuó Café Tacuba yo estaba en uno de los edificios del gobierno y tuve que salir corriendo. Es que los muchachos, los chavos, comenzaron a saltar y el edificio se movía como en un temblor de tierra grado 7. Eso fue tremendo, fue devolverle a la gente muchas cosas que se le quitó. Capaz que no toda la guita y no toda la esperanza, pero se le devolvió una parte.
–Toda tu vida profesional es en la propaganda política. Tus inicios como diseñador son casi con el Frente Amplio. ¿Se puede con la televisión, con los monopolios televisivos?
–Creo que en esta sociedad neoliberal, globalizada, con el posmodernismo, ha surgido una cantidad de planteos paparruchas. Yo tengo discusiones, incluso con la Pilar, mi mujer, sobre el posmodernismo y me dice que soy un troglodita y todo eso. Pero yo leí la última novela de Onetti donde dice que discutían en aquella época sobre el posmodernismo. Y dice algo parecido a esto: que el posmodernismo era el último invento de la burguesía para discutir boludeces. Es que el posmodernismo ha sido como una especie de saco sin fondo donde le han metido todo.
Ahora endiosamos todo, endiosamos a la computadora, a Internet y a la televisión. Negar el poder de la televisión sería una estupidez, sería como decir que el cine sonoro es una basura. Pero también creo que el medio también se gasta de tanto usarlo. Pienso que hay que ser más medido con las cosas.
El otro día discutía con el Corto Buscaglia, quien ha endiosado a la televisión. Cuando yo vi la campaña de la Paradoja, me di cuenta de que estaba ante algo brillante. Fue darle vuelta la taba a nuestros enemigos. Pero no podemos olvidar la comunicación directa, que puede llamarse alternativa, y que es el cabeza a cabeza. ¿Cuál es el capital de la izquierda? ¿Entrar a la televisión? No podemos no entrar, pero el capital está en nuestra gente, en la militancia, en el mano a mano, en el sentarse en un boliche a discutir, en ir a una peluquería y discutir con el peluquero. No hay que abandonar el volante, el cartel, el afiche. Todo esto lo defiendo por nostalgia, primero, pero también por eficacia. Eso que está ahí en la pared lo ves tres o cuatro veces por día, y si está hecho con inteligencia te hace pensar. La calle es el lugar de la izquierda y eso lo decía el Ãato Enrique Rodríguez, que fue un fenómeno de la propaganda.
Los otro dioses de ahora son las encuestas. Ahora se hace política solo sobre las encuestas. Eso es infame. No podemos responder a los baldes de mierda con plumitas, hay que responder con la verdad. Cuando nos acusan de ser los violentos, me pregunto: ¿quién puso los muertos, quien sufrió el golpe de Estado? ¿Por qué no decir que son unos asesinos? ¿Por qué vamos a negar nuestro pasado? Creo que las presas son un ejemplo. Yo leí el libro nunca editado de María Condenanza y me parece bárbaro, pero esas cosas hay que editarlas porque los comunistas no podemos perder nuestra palabra. No puede ser que los que escriben los libros son otros y son otros los que los venden. No, pará, eso no se vale.
Resumiendo te digo que hay que meterse en los medios, en los grandes medios, hay que hacer buenas imágenes de nuestros candidatos, pero siempre con la idea de lo colectivo, porque de otra forma nos transformamos en la derecha. Y el otro medio es la radio, que puede llegar a ser un medio más penetrante que la televisión. Pero al mismo tiempo necesitamos una base amplia de difusión directa, con gente.
–A ver si entiendo. Tu planteo es que las elecciones se pierden por razones políticas y en segundo término por razones comunicacionales. ¿Es así?
–El análisis erróneo que se hace del triunfo de Fox en México es que ganó por marketing. «Ni madres», diríamos en México. Ganó porque el pueblo mexicano no quiso más PRI, porque no se podía seguir pensando corruptamente todo el tiempo. El candidato del PRD se desgastó o se dejó desgastar –ese es otro análisis– y por eso ganó Fox. Y ganó la de-re-cha, pero el PRI votó muy bien y tiene millones y millones de votos. Y nosotros, la izquierda, per-di-mos, fuimos para atrás. Perdimos allá y acá, en escenarios polarizados en los dos casos. Claro que acá somos la primera fuerza política del país. Eso no se discute. Y en México cayó el aparato histórico del PRI. Cayeron 71 años de gobierno y de corrupción.
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