Cordero es defendido por un ex agente que operó para la SIDE
El coronel uruguayo Manuel Cordero contrató como defensor al abogado Eduardo Sinforano San Emeterio, un ex agente del SIDE que cumplía funciones de chofer del general Otto Paladino en los años en que el militar uruguayo actuaba en el centro clandestino de torturas Automotores Orletti de la ciudad de Buenos Aires.
El nuevo abogado de Cordero fue quien demoró por más de una hora el martes el inicio de la audiencia en la que el militar uruguayo escuchó las acusaciones del juez federal Norberto Oyarbide. El abogado tuvo una larga charla con su defendido a quien aconsejó no hablar ante el magistrado.
Cordero continuaba ayer en el Hospital Militar Central ubicado en el coqueto barrio Parlermo de la ciudad de Buenos Aires, donde le vienen realizando estudios médicos y, de ser necesario, se lo someterá a una intervención quirúrgicocardíaca para que goce de buen estado de salud cuando sea llevado a un juicio oral y público por el Plan Cóndor.
Cuando las condiciones sanitarias se lo permitan, Cordero será trasladado al Centro Penitenciario II de Marcos Paz, un complejo carcelario modelo ubicado a menos de 50 kilómetros de la capital federal, donde se encuentran alojados los principales criminales de lesa humanidad argentinos, alguno de ellos viejos conocidos del torturador uruguayo.
Un ex agente, un amigo
El doctor San Emeterio, hijo del coronel Jorge San Emeterio, ingresó al Servicio de Información del Estado (SIDE) en 1971, con 20 años, pero nunca pasó el grado de subteniente de reserva, aunque logró codearse con los altos mandos de la dictadura argentina desde 1976, cuando era custodio y chofer del general Paladino.
El abogado podría conocer al propio Cordero desde aquellos años, cuando Paladino era el jefe del servicio de inteligencia y ya coordinaba con la Inteligencia de la Policía y el Ejército uruguayos, o cuando luego del golpe de Estado de 1976, visitaba el «pozo» de Orletti en el porteño barrio La Floresta.
San Emeterio integró el Grupo de Tareas 4, dependiente de la Fuerza Aérea (por lo que pudo saber de los traslados clandestinos de uruguayos) y en 1979 volvió a la SIDE, para renunciar en 1980. Se dedicó luego a la abogacía apadrinado por el general Guillermo Viola, el coronel Emilio Nani (La Tablada) y el abogado Luis Daniel Urquiza.
En los últimos años se ha especializado en la defensa de violadores a los derechos humanos: defendió en Corrientes al torturador Juan Carlos de Marchi, a la apologista Cecilia Prado, el ex agente Julio Alberto Cirinio, el coronel Alejandro Duret, y llegó a declarar públicamente su apoyo al general Miguel Giuliano.
Del hospital a Marcos Paz
Cordero venía siendo objeto de diversos exámenes médicos en el Hospital Militar Central, ubicado en Luis María Campos 726 y Matienzo, a dos cuadras del Hipódromo Argentino. Allí debía permanecer por 48 horas por orden del juez Oyarbide, quien se comprometió a preservar su salud antes de que enfrente el proceso judicial.
El torturador uruguayo sería luego trasladado al complejo carcelario de Marco Paz, donde están alojados represores como Raúl Guglielminetti, Rubén Visuara, Honorio Martínez Ruiz y Jorge «El Tigre» Acosta, varios de ellos implicados en los casos de torturas y desapariciones en Automotores Orletti.
Marcos Paz es una localidad de casi 40 mil habitantes, ubicada en el límite oeste de la Provincia de Buenos Aires. Con 130 años de existencia, la ciudad era conocida como el «Pueblo Arbol» por su belleza naturalmente arbolada, pero debe su nombre al coronel doctor Marcos Paz, oficial tucumano del ejercito de Justo José de Urquiza.
El Centro Penitenciario II de Marcos Paz, inaugurado en diciembre de 1999 para trasladar presos de la Cárcel de Devoto luego de un violento motín, ocupa una superficie de 85.089 metros cuadrados y admite una población de 1.500 presos que se reparten en cinco módulos de 300 celdas individuales custodiadas por 850 gendarmes.
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