La cartita
El cambio que se viene
En un marco de austeridad, el miércoles se producirá el recambio presidencial. Un socialista, Reinaldo Gargano, le tomará juramento al doctor Batlle, el cuarto presidente constitucional con ese apellido, y el hombre con el que ingresaremos en el siglo XXI. ¡Qué lejos de aquel episodio en que el único legislador socialista, Emilio Frugoni, le gritara perjuro al doctor Gabriel Terra, que en 1932 había jurado respetar la Constitución, y la violó en 1933. Estarán presentes varios presidentes de América del Sur y representantes de casi todos los gobiernos del mundo. Entre ellos el príncipe Felipe de Borbón, el heredero de la corona española. El hombre anunció que invitará a los huéspedes, con café y agua mineral, para dar una muestra de austeridad absoluta. Yo, si integrara el staff presidencial, hubiera apostado a dos alternativas diferentes. Pero, es un hecho público y contundente, que no integro dicho staff. (¿Dónde lo habrá leído, porque apostaría que ni sabés lo que quiere decir staff?). Paso, y voy a las alternativas mías, modestamente bien creativas. Una, hacer una recepción lluvia, como le llamamos aquí, o sea que cada uno viene con algo. No me negarán que hubiera sido enternecedor ver llegar a los invitados con un paquetito cada uno. Uno con saladitos; otro, Cardoso por ejemplo, con varias fundas de bebidas colas a precios del Chuy; a De la Rúa, con unos bifes de chorizo cortados finalmente; a Frei con aros de calamares, y algún «loco» por si las moscas, y unas botellitas de Concha y Toro, reserva privada. El representante norteamericano con un paquete de McDonald’s y el príncipe Felipe con unas latas de Angula, de las que vende mi primo. Otra alternativa habría sido hacer un agasajo bancado por productores uruguayos, sin costo. De entrada unos ravioles de La Spezia, que los hay de distintos gustos, para hacer base y que el Tannat, una bebida más uruguaya que el mate, no hiciera efectos en las primeras de cambio. Unos panchos de la industria a la que las grandes superficies le han cerrado las puertas, unos buenos surtidos de sandwiches de Roldós, y unos choripanes coquetones. Para postre se me ocurrió que les diéramos unos Chajá de Paysandú, que Larrañaga podría traernos sin costo. Después sí el cafecito, con unas especialidades de Irisarri y unos budincitos de «La Nona», de Melo, que yo puedo elogiar porque me corresponden las generales. Y para esos que no aflojan nunca, unos cognacs Joanicó, que podría facilitar el ingeniero Ache, para probarles a los extranjeros que no sólo Napoleón sabía de estos bajativos. El embajador Carrese no se me puede retar por meterme en estas cosas del protocolo. Son sólo aportes, pero usted sabe mucho más y descuento que no se me va a enojar. Pero volvamos a lo político. Batlle, como de una coalición que lo llevó al gobierno y que le dará respaldo parlamentario. El problema de Batlle –que él percibe sagazmente–es que sus socios no tienen «afecto societatis», como dicen los juristas, cuando un socio le serrucha el palo al otro. O sea que, tanto Lacalle como Sanguinetti, no son de fiar, porque estarán jugando a las escondidas, pensando en el 2004. Lacalle tiene mucho manejo, y por más que quiera ocultarlo quedó con la sangre en el ojo por la paliza que se llevó en octubre, y tiene además el precedente de lo que le pasara a Volonté, que quedó agarrado del pincel, hasta que le dieran la Embajada en Buenos Aires. Y Sanguinetti se va malhumorado, entre números casi catastróficos. Aunque trata de disimular con cortos televisivos y radiales, donde los servicios propagandísticos de la Presidencia gastan lo que no tenemos en propaganda institucional, que es propaganda política mal encubierta. Pero no convence a nadie. A mí me parece que a Sanguinetti le ha pasado como al dulce de leche, mucho, empalaga. Ya te hará un balancete de lo suyo. Batlle dentro de los límites estrechos entre los que puede moverse, lo ha hecho inteligentemente. Es cierto que a veces es algo imprevisible, pero ha marcado desde el pique pautas diferentes. Ya les pegó un reto –no uso el giro campero– a sus legisladores por los acomodos registrados en el Palacio Legislativo. Sabe que tiene la Presidencia, perseguida desde años, pero igual es mucho. Ahora inaugurará el gobierno con un paquete de leyes de emergencia, donde se incluyen muchos de los pedidos que formularan los nacionalistas, algunas de las cuales serán votadas por las bancadas del Encuentro y del Nuevo Espacio. Aunque hay normas que los blancos querían y que Batlle, con buena cintura, dejó de lado. Pero en estos momentos, sus hombres numéricos, Bensión, Davrieux y compañía, que tienen que pasar con algo de magia cifras del debe al haber, discuten con hombres duchos del FMI, que quieren la menor cantidad de números en rojo. Por eso, las órdenes de ajustes a todos los ministerios son drásticas. Y anuncia un cuerpo de auditores, que vigilará a los infractores.
Las primeras encuestas para las municipales
Ya empezaron a aparecer las primeras encuestas para las municipales de mayo. La realidad a nivel nacional le otorga al Encuentro Progresista un porcentaje global de un 37%, en todo el país, contra un 23% del Partido Colorado un 19% del Partido Nacional, con un 20% de indecisos. Todas las encuestas le dan un predominio amplio a Mariano Arana en Montevideo, donde en una con un porcentaje de indecisos de un 29%, registra un 58%, mientras que Oscar Magurno sólo registra un 10% y Ruperto Long un 3%. Otra registra un 67% para Arana un 18% para Magurno y un 5% para Ruperto Long, con un 10% de indecisos. La única encuesta que registra hasta ahora los números de todo el país, le da al Partido Nacional la primacía en el interior, porque a pesar de ser la que le da un 5% en Montevideo, le adjudica un 38% en el interior, contra un 30% de los colorados y un 20% de los encuentristas. Lo cierto es que las elecciones municipales tienen otros ingredientes que las nacionales y que el Encuentro se juega la ropa en algunos departamentos clave, y la gente vota mucho por la gente a la que conoce personalmente. Con todo sigue siendo importantísimo para el Encuentro tratar de lograr la victoria en tres departamentos clave. Primero en Paysandú, donde ganó por un campo y donde las primeras encuestas le dan un 31% –tuvo un 38%–, contra un 26% de los colorados, –tuvieron un 31%–, y un 21% de los blancos, que tuvieron ese mismo porcentaje en octubre. Como verás y me preguntarás, los blancos son los que han mejorado desde octubre a febrero, pero tenés que tener en cuenta que en octubre llegaron a un piso histórico. Por lo demás –en mi modestísima opinión–, lo que más le conviene a los encuentristas es que en Canelones el Partido Nacional vote bien, para bajarles el porcentaje a los colorados. Julita «pa’todo el mundo» es el voto que el alma frentista grita en Canelones. Los colorados, que a mi criterio serían los enemigos, muestran en las primeras encuestas el lado flaco de que Hackenbruch, forista él y último intendente que carga con todos los males de la administración, lo demuele a Chiesa, el candidato de la 15 de Batlle. Además te digo que lo escuché por radio el viernes y la defensa de su gobierno me pareció flojísima. El otro departamento clave es Maldonado, porque es la capital de verano, y porque es la Intendencia más rica. Allí colorados y encuentristas saben que si gobiernan sin meter la mano en la lata, y sin acomodar gente a troche
y moche, ya gobiernan mejor que los blancos en estos últimos 10 años, al fin de los cuales llegan divididos y con una imagen de corrupción que no la tapan ni con un poncho patrio. Allí la lucha será dura, todavía no vi encuestas, pero Darío Pérez, el encuentrista, es el mejor caudillo de la nueva camada, que aparece en la coalición. Va a trabajar con un ahínco irreductible, para batir a los candidatos del coloradismo. Indudablemente Benito Stern es un hueso difícil de roer, más teniendo en cuenta que el triunfo del Encuentro fue por 16 votos en octubre. Pero ya te iré ajustando los datos en los envíos sucesivos. Las campañas recién empiezan y ya están largándose los líderes nacionales a tratar de terciar en los pleitos comunales.
Valoramos, valoramos sí pero diferente
El SIC, Servicio de Información Ciudadana, de la Presidencia de la República, desarrolla desde hace días, más de un mes, un costosísimo corto publicitario radial y fundamentalmente televisivo, donde autocantan loas al gobierno que se va. Y pregona los logros con el arranque del título, un valoramos tras otro. Pero hay quienes tenemos una valorización diferente, más que diferente, opuesta. Valoramos que el doctor Sanguinetti haya dividido al país en buenos y malos, pero valoramos que la población no haya compartido su óptica, y que los malos, electoralmente, crecieron un 10% durante su gobierno, transformándose en la primera fuerza del país. Y lo lograron a pesar de que los denostó, aquí y en el exterior, haciendo política partidaria activa, que él sabe, le está prohibida. Valoramos que nos ha dejado un país en estado de crisis. (Juanpedrito, contá el chisme, dale). Bueno, en la disyuntiva lo cuento. Dicen que una de las veces que Batlle se juntó con Tabaré, le dijo, «de qué te salvaste». Pero ponelo en la columna de chismes y dejame seguir con mi perorata. Valoramos sí, que el deterioro de los precios internacionales la crisis brasileña y la sequía han influido. Pero no olvidemos de valorar que de lo de Brasil se lo venían anunciando y él y su equipo económico, 15 días antes le estaban pasando videos a los exportadores diciéndoles que la devaluación brasileña era un fantasma. La alternativa es clara, o les mentían o no sabían un pito, debiéndolo saber. Valoramos que en la crisis que vivimos tanto tiene que ver la imprevisión como los elementos desencadenantes. Hasta la sequía se la anunciaron y el Comité de Crisis comenzó a funcionar cuando ya no había agua ni para tomar en algunos pueblos; valoramos que nos dejó un desequilibrio récord en las cuentas fiscales y en la balanza comercial, hechos que negó y ocultó en la campaña electoral. Valoramos que nos haya impuesto un oligopolio y monopolio de los medios de prensa mediáticos, dejando hecha jirones la pregonada libertad de prensa. Valoramos la intervención ilegítima y su obstinada influencia por digitar, a través de sus más íntimos–, licitaciones donde se jugaban grandes intereses económicos, licitaciones que fracasaron, ante el escándalo y lo grueso de las irregularidades. Valoramos el clientelismo político desarrollado en su administración, y la de los suyos más cercanos, donde el concurso –donde todos se nivelan–, fue eliminado casi como mala palabra. Valoramos el manejo indecoroso –para utilizar un calificativo benévolo–, que le dio al problema de los desaparecidos, donde ha ignorado, a sabiendas, el artículo cuarto de la Ley de Caducidad, con argumentaciones que no debe haber aprendido en la Facultad de Derecho. Valoramos sus errores en materia internacional, donde primero le erró cuando el caso de la Embajada japonesa en Lima; después cuando se jugó más por Pinochet que por los principios jurídicos que podrán ampararlo; y finalmente cuando ante el caso Gelman se ganó la bofetada internacional de la intelectualidad del mundo, cuando en lugar de investigar, deriva los procedimientos a quienes, tanto él como nosotros sabemos, taparán con una frazada las culpas y delitos graves de sus pares, o quizás de sus cómplices. Valoramos que ha desmantelado al país industrias y lo ha dejado con índices de desocupados, subocupados y ocupados precarios, que han transformado la seguridad familiar en inseguridad globalizada. Valoramos que hayan tratado él y los suyos en engañarnos con cifras de viviendas amañadas, como se lo han demostrado especialistas particulares, ajenos a la política. Valoramos que a los montevideanos los trató como Yeltsin y Putin a los chechenos, queriendo ahorcarnos económicamente por el delito de tener opciones políticas diferentes a las suyas. Más que valorarlo señor Presidente, lo hemos padecido.
Y me voy despidiendo
La próxima te la escribo estrenando Presidente. En Artigas un periodista radial, de origen nacionalista, pero muy respetado, Julio César Da Rosa, fue asesinado por el dirigente colorado Carmelo «Taca» Colombo, colorado que se suicidó inmediatamente, porque aquél se había opuesto a que Colombo volviera a ser designado Presidente de la Junta Local de Baltasar Brum. Lamentable. El sistema mutual montevideano está en el CTI, porque siete instituciones tienen déficits superiores al 10%. Coinciden los economistas del Encuentro con los enviados del FMI, los inversores no vienen porque el país tiene un sistema financiero poco transparente y las altas tasas de interés impiden la inversión productiva. Me paso, un abrazo.
Juanpedro Minuano
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