Esta madrugada o primeras horas de la mañana

Sería extraditado hoy para juicio en Argentina

En la madrugada podría partir para Uruguayana donde lo esperan Interpol y una ambulancia. Su médico renunció ayer a ser su tratante y su abogado dijo que volverá a su estudio jurídico. En Buenos Aires lo interrogará el juez Oyarbide que lo acusa de torturas, secuestros y once desapariciones.

El coronel Manuel Cordero fue revisado anoche por los dos peritos médicos enviados desde Brasilia para confirmar su estado de salud y dieron el visto bueno para que se proceda a la extradición a Argentina del militar uruguayo que se encontraba internado en el Hospital Santanense de Livramento, aduciendo una grave dolencia cardíaca. La presencia de los dos médicos de la Policía Federal, anunciada días atrás por LA REPUBLICA, fue confirmada anoche por el corresponsal de «Telemundo 12″ en Rivera, Gerardo Hernández, quien anunció que existen serias posibilidades de que el torturador uruguayo sea trasladado este sábado, aunque otras fuentes indican que viajaría el lunes.

Cordero, había sido detenido el 19 de enero por la Policía brasileña para dar cumplimento a un oficio del Ministerio de Justicia que ordenó la prisión y traslado del torturador uruguayo, dando cumplimento a la sentencia de extradición que el Supremo Tribunal Federal (STF) había dictaminado el 6 de agosto de 2008.

Durante más de un año, Cordero, alias 303 en la escala de mandos del centro de torturas «300 Carlos» de la Oficina Coordinadora de Operaciones Antisubversivas (OCOA) de la dictadura, había realizado maniobras jurídicas para evitar la concreción de la extradición y hasta se benefició con una prisión domiciliaria por su supuesta dolencia.

En el momento de su captura, el militar uruguayo adujo sentirse mal y obligó a su internación en el hospital privado de Santana do Livramento, donde está cerrado el único hospital público, y su médico y su abogado reclamaron que se lo trasladara a Porto Alegre para internarlo en una clínica, en una clara maniobra dilatoria.

Ayer, el médico contratado por Cordero, doctor Leandro Nin Tholozan, anunció su renuncia al tratamiento del militar, a la vez que su abogado, Jorge Favero, comentaba que había descuidado su estudio jurídico para defender al torturador. Sobre el mediodía de ayer Cordero había quedado solo: sin médico ni defensa.

En la tardecita, se produjo el arribo de los dos médicos enviados por órdenes del gobierno brasileño en Brasilia y luego de analizar la situación sanitaria del militar consideraron que estaba en condiciones física de ser trasladado a Uruguayana, a 350 kilómetros, donde lo aguarda una ambulancia y una custodia de Interpol de Argentina.

Desde la ciudad de Paso de los Libres, en la frontera con Brasil, las autoridades argentinas llevarán a Cordero hasta Buenos Aires, a 733 kilómetros, para que en un plazo de 48 horas tenga una audiencia con el juez federal Norberto Oyarbide, a cargo de la causa Cóndor, por la cual el ex oficial del Ejército uruguayo fue extraditado.

El militar uruguayo es acusado de torturas, secuestro de niños y la desaparición de los uruguayos Washington Cram, Alberto Mechoso, León Duarte, Ruben Prieto, Ary Cabrera, Adalberto Soba, Hugo Méndez, Francisco Candia, María Islas, Jorge Zaffaroni y María Claudia García de Gelman, en el «pozo» Automotores Orletti en 1976.

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