En cero. Sin vínculos con organizaciones delictivas

Caso Feldman va camino al archivo

La Justicia archivará el caso del contador Saúl Feldman, tras el reinicio de la actividad judicial por el fin de la Feria Judicial Mayor, de no surgir nuevos elementos de prueba. La intrincada historia del hasta entonces ignoto contador parecería quedar en la nebulosa. Ningún vínculo con organizaciones delictivas pudo ser encontrado.

El juez especializado en Crimen Organizado de 2º Turno, Jorge Díaz, remitirá el 1º de febrero el expediente sobre el hallazgo de un extenso arsenal de armas y municiones en la finca de Elba 4210, propiedad del malogrado contador Saúl Feldman, en vista a la Fiscalía para su resolución definitiva.

El magistrado culminó una extensa instrucción judicial tras el hallazgo del poderoso armamento, el 31 de octubre de 2009, con la comparecencia de una decena de testigos y el análisis de diversos informes sobre las armas, el perfil personal de Feldman y el incendio acaecido en la finca de Elba, ante lo cual remitirá el expediente a la Fiscalía para su pronunciamiento, según indicaron fuentes judiciales a LA REPUBLICA.

El fiscal Ricardo Perciballe iniciará entonces el proceso de estudio del extenso expediente, que cuenta con 12 piezas y unas 3.600 fojas, ante lo cual podría disponer nuevas medidas probatorias en procura de esclarecer del intrincado caso, señalaron las fuentes.

Sin embargo, todo hace presumir que el fiscal Perciballe solicitará el archivo de las actuaciones, puesto que «hasta el momento no existen vínculos entre Feldman con ninguna organización dedicada al tráfico o contrabando de armas ni con ningún otro tipo de organización delictiva o criminal. De no surgir ningún elemento probatorio el expediente va camino al archivo, pero nada puede descartarse de antemano», dijeron las fuentes.

 

El desconocido contador

El pasado viernes 30 de octubre vecinos de Aires Puros alertaron sobre un incendio en la finca de Elba 4210, ante lo cual diversas dotaciones de la Dirección Nacional de Bomberos comparecieron al lugar. La acción de los efectivos permitió extinguir el fuego, pero una sorpresa los esperaba: la finca era utilizada para el acopio de un arsenal de armas y municiones.

«Fue un milagro, (porque) debido a la situación que se dio y las cosas que se descubrieron posteriormente, estuvimos trabajando arriba de una bomba de tiempo», señaló el responsable del operativo, comisario Roberto Bentos, cuando compareció ante la Justicia.

El hallazgo implicó la inmediata participación del juez Jorge Díaz, ante la eventualidad de encontrarse frente a una organización dedicada al tráfico de armas hacia Brasil. Las primeras indagatorias permitieron identificar al propietario de la finca: el contador Saúl Feldman.

Sin embargo, el caso del hasta entonces ignoto contador se tornó multimediático tras atrincherarse en su casa de Shangrilá y la férrea resistencia esgrimida durante toda una noche ante las fuerzas policiales que procuraron su detención, incluso asesinando a un agente de la DNII, y resistiendo hasta su muerte.

La autopsia demostró que presentaba un estallido de la rodilla, un impacto de bala en el pulmón, la mano derecha destrozada y un disparo posmorten en la cara. Resistió disparando con ambas manos y se suicido con la mano izquierda, cuando ya estaba entregado.

El caso deparó horas de cobertura periodística en radio y televisión y ríos de tinta en los medios escritos, y ante la eventualidad del balotaje entre el hoy presidente electo, José Mujica, y el candidato nacionalista Luis Alberto Lacalle, al influjo del Partido Nacional, se insertó en la campaña electoral. Incluso, la instrucción contó con la comparecencia del ex presidente de la República Jorge Batlle ante la Sede, tras una información difundida en el semanario «Búsqueda».

Sin embargo, el magistrado y la Fiscalía se distanciaron del debate político y lentamente reconstruyeron la historia de Feldman, como su participación en diversas compañias dedicadas a la explotación forestal y la identificación de un extenso patrimonio fruto de su actividad empresarial. Los números no arrojaban elementos irregulares.

Las pericias no permitieron identificar ningún tipo de nexo entre Feldman y organizaciones delictivas, ante lo cual el círculo parece cerrarse y confirmar la versión aportada oportunamente por LA REPUBLICA: Feldman sería un huraño y maniático, dedicado al acopio de armas que ante su hallazgo y la llegada de la Policía a su domicilio «se armó su propia guerra». El caso camina al archivo y la incógnita permanecerá.

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