BSE: "Irregularidades fueron constatadas", aseguró el ex vicepresidente Román Nilson
El ex vicepresidente del BSE, Roman Nilson, dijo ayer a LA REPUBLICA, «mis denuncias fueron de irregularidades constatadas, no hay ningún hecho que no lo esté. La investigación era para determinar responsabilidades y no hechos, los hechos existen».
Nilson rechazó de esa manera «las conclusiones que parecen extraerse» de una nota publicada en el último número de Búsqueda, el semanario de la derecha nativa, en que se adelanta parte del contenido del informe elaborado por el ex presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Marabotto, referido a sus investigaciones por las irregularidades denunciadas por el propio Nilson en el BSE.
En el caso de la camioneta de Martínez, Nilson comentó: «Entiendo sin ninguna duda de que hay importantes irregularidades administrativas. Lo que sale en la prensa es un comentario sobre el informe de Marabotto, el que todavía no conozco y lo que surge de la nota es que no aconsejaría sumario. Yo discrepo con eso porque en el caso del hurto de la camioneta hay un dato fundamental y es probar que la camioneta estuvo en el país. No se puede pagar un vehículo hurtado sin poder determinar fehacientemente que estuvo en el país (…)».
Pagaron sin probar datos
«Cuando el señor Mariño –agregó Nilson– que venía investigando eso antes que lo removieran, trata de averiguar la entrada por vía de Migración, esta oficina le dice que si trae la fecha ellos lo ubican y le dan la entrada del vehículo. Sin embargo, el BSE en ningún momento le da la fecha a migración porque no la tiene, quiere decir que en la documentación de seguros no consta ni cuándo, ni por dónde ingresó la camioneta de matricula argentina».
«Pagar un vehículo que no se probó el ingreso es una irregularidad sin ninguna duda. Hoy se puede decir que el vehículo entró, pero eso se logró por una investigación hecha por mí en octubre de 2000, el vehículo se pagó en agosto del 99. Por lo tanto después de un año del pago se supo que el vehículo entró en el mes de enero, se aseguró en junio y se hurtó en julio. También hay contradicciones, como el caso de unas llaves que vienen de España, se entregan dos meses después del hurto cuando lo normal es la entrega inmediata de las mismas y el segundo juego de llaves –que estaba en Uruguay– se entrega un mes después del primer juego. Se han rechazado pagos de mucho menos valor por cosas mucho más simples, en este caso se paga».
«No estoy diciendo que hubo un delito por parte de nadie, lo que sí digo es que no se cumplió con las condiciones de contrato», agregó el ex jerarca.
Nilson también se refirió a la actuación en este caso del gerente general del BSE Jorge Dotta, quien «modifica una recomendación de la escribana que es especialista en el tema, que pide una garantía real para situaciones que podían darse (…) y en esas condiciones hubiera sido correcto el pago. Pero el gerente general en forma directa modifica esa recomendación, lo que no es usual. Es conocido que dentro del expediente hay documentaciones enviadas por fax del representante del reclamante y vienen del estudio del gerente general, en el encabezado de esos faxes aparece el apellido del gerente general (…) era evidente la directa intervención de este funcionario en el expediente».
Una licitación
Otro de los puntos del informe de Marabotto cuestionado por Nilson es la conclusión de que no hubo irregularidades en una licitación del servicio de remolque realizada por el BSE.
Sobre este punto Nilson señaló: «estoy sorprendido de que no haya ningún sumario, ningún culpable de la pérdida de lo que estimo es más de un millón y medio de dólares que se le pagó a la empresa que presta servicios de asistencia a los asegurado cuando chocan». Ese pago correspondía a la prestación del servicio en seis zonas de Montevideo y ocho de Canelones. Según Nilson «hasta fin del año 98 y desde el 95 no se prestó en ninguna zona de Canelones y se cobró el 100% del precio. Desde el año 99 hasta el día de hoy se están prestando en sólo tres zonas de Canelones y se sigue cobrando el precio al 100%. «Cuando el Estado pierde dinero por una mala gestión, por una negligencia, siempre hay un culpable, uno, dos, cinco, o una organización; porque el Estado no puede perder millones de dólares y decir que fue el gran bonete. Por ese camino no es viable ninguna empresa del Estado», afirmó Nilson. El ex jerarca reveló que «se hizo una nueva licitación para continuar con estos servicios y la Comisión Asesora de Adjudicaciones se la otorgó a la misma empresa. Nilson se opuso a ello, ya que «encuentro que hay irregularidades en la recomendación que hace la Comisión Asesora de Adjudicaciones y pido que eso pase a una auditoría de la Universidad de la República, que estoy seguro debería ser quien haga las investigaciones de todo lo que se haga». Nilson recordó que «en una carta firmada por el gerente general y los directores de división del BSE, destacaron en ese momento que la no prestación de los servicios de remolque en Canelones ocasionaban grandes dificultades y costos a la institución, «lo que no dijeron hasta ese momento es que esos servicios habían sido licitados desde el año 94 y que estaban siendo pagos desde el año 95″. Un cálculo hecho por el propio Nilson da una cifra de «más de un millón y medio de dólares que se pagó de más por este servicio».
El informe de Marabotto aconseja hacer un sumario a un abogado del banco, «que ya fue hecho por el anterior Directorio en otro expediente y que casualmente fue el mismo abogado que hace la denuncia en el expediente sobre la licitación que no se estaba cumpliendo.
El que quiera entender que lo entienda, es decir, el que denunció va a ser sumariado; los que cometieron irregularidades y están en medio de las mismas no van a ser sumariados», concluyó Nilson.
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