Atchugarry definió el IVA a la Salud como la "peor" solución
Con fuertes críticas del Encuentro Progresista y del Nuevo Espacio, aprovechando la ocasión para «pasarle la cuenta» a la coalición de gobierno a lo aprobado en el Presupuesto con el polémico IVA a la salud, el Senado aprobó crear una tasa del 3% al sector, y la inusual confesión del propio miembro informante, el oficialista Alejandro Atchugarry, como una «peor» solución.
La norma fue votada en general por 26 votos en 27, oponiéndose a la misma el líder del Nuevo Espacio, el senador Rafael Michelini, y en esta jornada será analizada por la Cámara de Representantes.
«Siento que esto el gobierno ha procedido a hacerlo porque notoriamente es de más fácil recaudación y porque ha sido impulsada por una significativa parte de las instituciones que operan en esta área», sostuvo Atchugarry.
Sin embargo, puntualizó que «esto es de peor calidad de lo que tenemos», indicó el influyente senador quincista.
«Como ventajas –acotó Atchugarry– está su efecto de no cascada, su simplificación de recaudación, y que aparentemente es más tolerable por los prestadores de salud, que el actual».
«Barbaridad»
Por su parte, el senador socialista Manuel Núñez, en minoría, recordó que el Encuentro Progresista votó negativamente el IVA a la salud, propuesto en el mensaje complementario del Presupuesto, y que «hasta último momento intentamos cambiar la voluntad mayoritaria de la coalición de gobierno».
El legislador aludió a las alternativas sustentadas por el EP-FA en esa instancia y recordó que «el común denominador de nuestra crítica al impuesto era la incidencia negativa sobre la situación financiero-económica, de por sí ya complicada, de muchas empresas que brindan servicios de salud».
Como consecuencia se provocaba «una desigualdad adicional que en muchos casos determinaría o aceleraría la quiebra o desaparición de algunas instituciones de asistencia médica colectiva». «Sostuvimos en oportunidad de la discusión presupuestal que establecer un impuesto a la salud, a sus diferentes servicios, era una barbaridad, porque es una de las necesidades básicas del ser humano», señaló.
Según Núñez, «también es una barbaridad el haber impuesto este tributo a la salud porque este impuesto no tiene por objeto el mejoramiento de los servicios de salud o reestructurar el sistema con la inminencia del cierre de cinco o seis instituciones y el costo social que ello significa, porque tuvo y tiene hoy en esta nueva propuesta, un afán pura y exclusivamente fiscal y recaudador, para la gran bolsa de Rentas Generales». A modo de pasar una factura política, Núñez expresó que en la discusión presupuestal «anunciamos que esto que estamos haciendo hoy iba a pasar. ¡Qué razón teníamos!».
Consideró que el cambio de postura del Poder Ejecutivo evidencia «una suerte de autocrítica».
Por tanto, «partimos de la base que votamos un mal impuesto pero sustituye un impuesto horroroso» y «votamos éste para que no permanezca el actual».
«Mamarrcho»
La senadora Marina Arismendi (PCU) estimó que «estamos ante una situación que es encontrar el mal menor porque no compartimos el horrorosísimo que anteriormente se votó». Aludió al IVA a la salud como «un mamarracho» y expresó que «lo estamos discutiendo cuando hay seis instituciones con riesgo de cierre, con más de 120 mil afiliados, de 3.000 a 4.000 médicos o no médicos, que quedarían en la calle».
Consideró además que tanto el «MSP como el MEF no la pueden balconear, y deben aportar para ver de qué manera solucionan esto».
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