Cinco muertes infames

El testimonio de Laurita Mourâo, confirmado por el ex diplomático Gonzalo García Lagos, reafirma la hipótesis de que el coronel Ramón Trabal sabía que iba a ser asesinado y evidencia la infamia del fusilamiento, hace hoy 35 años, de cinco uruguayos que había sido secuestrados en Buenos Aires y fueron ejecutados como simple coartada del homicidio del militar uruguayo.

El coronel Ramón Trabal había sido advertido por servicios de inteligencia de Francia y Alemania que podría ser víctima de un atentado. Los mismos servicios habían alertado también al general chileno Carlos Prats, que fue asesinado en un atentado en Buenos Aires el 28 de setiembre de 1974. También Zelmar Michelini sería alertado por «servicios» dos años más tarde.

Trabal fue enviado a París en febrero de 1974, cuando el general Gregorio Alvarez asume la División de Ejército IV, y cuando el presidente Juan María Bordaberry realiza una serie de reuniones con Juan Domingo Perón de Argentina y en la asunción del general brasileño Ernesto Geisel en Brasil, toma contacto con el general Augusto Pinochet de Chile y el general Hugo Banzer de Bolivia. Allí comienza la coordinación represiva entre los estados.

En 1974 comienzan los secuestros y traslados de uruguayos exiliados en Argentina y también se inicia el proceso de represión que determinará la muerte y desaparición de muchos uruguayos. En Argentina fueron asesinados Guillermo Jabif, Daniel Banfi, Luis Latrónica, Raúl Parachnik y Raúl Feldman, y fueron desaparecidos Washington Barrios y Natalio Dergan, a la vez que Floreal García, Mirtha Hernández, Héctor Brum, María de los Angeles Corbo y Graciela Estefanel fueron trasladados a Uruguay y fusilados cerca de la localidad de Soca como supuesta represalia por el homicidio del coronel Ramón Trabal en París.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje