FUE EN MEXICO

Hace unos años, estando en México, visité a un viejo amigo de mi abuelo materno, José Santos Valdés, quien había sido militante comunista en el gremio del magisterio. Recuerdo que Don Santos me contó que cuando Lázaro Cárdenas ganó el gobierno, invitó a los comunistas a que le dieran una mano. Fue así que el secretario del PCM visitó a Cárdenas y le ofreció, entre otros, a un dirigente comunista para integrar la Sinfónica de Bellas Artes u otro organismo similar del Estado. Cárdenas lo escuchó y le preguntó qué méritos tenía el propuesto, quien resultó ser un sacrificado militante revolucionario, con capacidad de dirigir a las masas, buen padre de familia, con importante formación cultural.

­¿Sabe tocar algún instrumento? fue la segunda pregunta.

­No.

­¿Dirigió alguna vez, por lo menos, una orquesta?

­No.

­Entonces proponga otro nombre, dijo el Tato Cárdenas y allí terminó la reunión, que apenas duró diez minutos.

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