Rompiendo códigos: significado de un No
Defendí la propuesta de José Mujica para que fuera Ernesto Agazzi ministro de Educación y Cultura, porque ha demostrado ser un buen gobernante, excelente persona y destacado dirigente político. También porque entendí que podía jugar un buen papel en ese desafío de llevar la enseñanza terciaria al interior del país, como está ocurriendo en Maldonado.
Pero ante ese mensaje fuerte de Agazzi diciendo que no se sentía apto para ocupar ese cargo o responsabilidad, revisé mi postura y traté de buscar el significado de ese inmenso gesto, sobre el que me molesta que se diga que lo hizo «porque el Flaco es muy humilde».
En estos días hemos vivido una experiencia nueva al escuchar la negativa de Agazzi, que no se puede explicar con los viejos códigos del cuerpo político, incluso y fundamentalmente del Frente Amplio.
La tradición de la izquierda, sin importar su origen y su impronta ideológica, era que todo revolucionario debe aceptar el destino que le adjudique la organización o el jefe político. Esta vez Agazzi se salió con valentía del libreto.
No violó ningún principio, ni se rebeló ni se desacató, agregó un nuevo elemento a la cultura de la izquierda que es que en el momento de asumir responsabilidades, importa la opinión de quien está involucrado.
Si Agazzi acataba la propuesta, hubiera reafirmado que para tener cargos de gobierno solo alcanza con ser un cuadro político, sin importar si está capacitado o no. No dudo que Mujica y sus compañeros del MPP sabían bien que era un cuadro político, pero que además estaba capacitado por ser profesor Grado 5 de la Facultad de Agronomía y conocer la estructura productiva del interior del país.
Pero lo que definió en última instancia fue que el propio Agazzi no se sintió capacitado, «apto» fue la palabra clave, a la vez que tuvo la suficiente capacidad intelectual de reconocer que hay otros uruguayos que están mucho más preparados e identificados con las líneas de trabajo que hoy contiene el actual Ministerio de Educación y Cultura.
Al defender la actitud del ex ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, no estoy promoviendo que al frente de los ministerios haya solo personas con capacidad profesional, sin importar su experiencia política al frente de organismos de gestión. Si defendiera esto que no defiendo, los ministerios habría que llenarlos por vía de concurso solo para titulados, lo que sería un verdadero disparate y un grave error.
Lo nuevo, lo destacable, es que el gesto de Agazzi puede ser el comienzo de una nueva cultura, que abandone la idea de que la integración de un gabinete ministerial es solo para los buenos, sacrificados y hasta heroicos militantes. (Otra cosa son los aspirantes a presidente o a intendentes, en que lo político es fundamental).
Confieso, a la vez, que no soy muy optimista al respecto, porque no creo que el ejemplo cunda en el corto plazo, aunque guardo la esperanza de que la vida vaya recogiendo actitudes ejemplares como la de Agazzi.
Señalo que la cultura de que solo vale la política para gestionar el gobierno, no es una enfermedad de la izquierda uruguaya, sino que tiene larga data en la izquierda mundial y también entre los propios partidos de la burguesía, incluidos nuestros partidos tradicionales, pero en este caso me importa la izquierda.
Te recomendamos
autoconvocado
Tulio Rodríguez, vocero de los camioneros, es negacionistas de los desaparecidos y militante de las armas
Se ha hecho famoso en los medios por poner la cara en nombre de los camioneros, aunque en el pasado también ha militado en causas como el negacionismo a los desaparecidos y ha esgrimido insultos contra figuras del gobierno.
Compartí tu opinión con toda la comunidad