Fasano: "Hay que privilegiar la inteligencia sobre la banalidad"
A continuación, transcribimos las palabras de Federico Fasano Mertens, inaugurales del vigésimo evento de premiación.
«Buenas noches, amigas, amigos, mujeres y hombres de la televisión nacional y de la radio uruguaya. Bienvenidos a esta vigésima entrega de los Premios Tabaré que LA REPUBLICA entrega a los mejores programas de la radio y la televisión de este país.
Hace ya 20 años, que nos encontramos para premiar como siempre les decimos la inteligencia en la televisión y la radio. También están estos Premios Tabaré no sólo para premiar, sino para desalentar todo lo contrario a estos estímulos que les describí, para desalentar la frivolidad, para desalentar una televisión que no está al servicio de su compromiso con la comunidad.
Porque en la televisión y en la radio porque después se agregó la radio hay dos vectores centrales que manejan su existencia, vectores que evidentemente la condicionan. Dos vectores que evidentemente la condicionan notoriamente. Uno de ellos es el rating y el otro la lógica comercial que domina los medios audiovisuales.
Ese descarnado rating, que es fascinante, pero que no dura lo que un lirio, y que no deja ninguna huella se une junto con la lógica comercial que determina que las programaciones no se hagan con el objetivo para el que fueron creadas, que es el de servir a la comunidad. Pero muchos programas sí lo logran, y a esos los premiamos.
Hoy está entre nosotros el ciudadano que el 1º de marzo próximo, por decisión de las mayorías del pueblo uruguayo, va a dirigir y va a asumir la Primera Magistratura de la Nación. No lo nombro por su investidura, lo nombro porque en su campaña previa a las elecciones se comprometió ante el pueblo uruguayo, precisamente, a privilegiar la sociedad del conocimiento, a privilegiar la inteligencia sobre la frivolidad, a privilegiar la fraternidad sobre el egoísmo. Todos estos valores que precisamente desde hace 20 años venimos divulgando a través de los Premios Tabaré: la supremacía de la inteligencia, de la mirada profunda y de la esencialidad.
En esta premiación entregaremos más de 50 galardones, a los mejores programas y conductores; como todos los años, nos equivocamos, no corresponden al espíritu del Premio Tabaré: a veces premiamos lo que no queríamos premiar. Pero tengan la seguridad que será un error, porque acá no hay ningún interés subalterno. Muchas veces, las más de las veces, nuestra credibilidad, la transparencia y la confiabilidad de las decisiones que tomamos, llevan a estos errores. Siempre cambiando los jurados y las formas de decidir; en este caso se eligieron 50 periodistas, vinculados a la prensa escrita o a la radio y la televisión del Multimedio Plural, que como se autoexcluyó, fueron excluidos de la premiación, y tenían las manos libres como para poder votar, y así lo hicieron. Esto no garantiza de ninguna manera que no haya habido errores, muchas veces he tenido que decir que había premiados que no estaban de acuerdo al espíritu de los Tabaré; sin embargo, es el riesgo que se corre.
Todos los años dejamos una reflexión, vinculada a la televisión y a la radio. Algunas veces esa reflexión nos costó la censura y el corte de la transmisión por TV, pero siempre la semilla quedó sembrada.
Este año me preguntaba qué reflexión voy a dejar para la radio y la TV, dentro del espíritu de los Tabaré, y se me ocurrió que obviamente en un año electoral, como éste que vivimos, la publicidad electoral modificó la agenda, sobre todo de la TV nacional, más que la de la radio. Los spots televisivos ocuparon el primer lugar del orden del día de la TV, aplicaron el modelo estadounidense, que es el que viene siendo aplicado en materia de publicidad en Uruguay desde que la TV es la TV; es decir de la libertad absoluta e irrestricta en la emisión de los spots publicitarios. Implica que el que puede pagarlo lo paga, y tendrá más o menos posibilidades que el otro. Sin embargo hay otros modelos, y esa es la reflexión que quiero dejar hoy: el británico, francés, alemán, canadiense, australiano, que precisamente al prohibir el hot speech no están limitando a la democracia, la están ampliando, la están defendiendo, la están protegiendo del sistema de libertad irrestricta en materia de spots publicitarios. Porque no creo que sea limitar la democracia combatir la denigración de otro candidato, cosa que ocurre a menudo con los spots publicitarios.
Como no puede ser limitar la democracia el querer que haya una contienda respetuosa, que haya equidad en la contienda electoral y que se castigue el sabotaje, la discriminación.
Debemos tener en cuenta además que más de los 2/3 de lo que el Estado entrega a los partidos políticos para desarrollar su propaganda se destina a la TV y esto obviamente coincide con el fortalecimiento de acumulaciones privadas que creo que no es bueno para las instituciones representativas.
Y esto también tenemos que verlo con espíritu fraternal, pero riguroso.
Al mismo tiempo creemos que este modelo que hoy es el que está vigente en materia de publicidad televisiva y radial, pero fundamentalmente televisiva, puede tener el peligro de que nos convirtamos rápidamente en una democracia donde el que tenga más pueda en definitiva influir más; cuando lo importante es ser más, en lugar que tener más.
Nosotros tenemos un medio de comunicación de prensa escrita, pero tenemos también otros medios de comunicación audiovisuales, y sin embargo, estimados amigas y amigos de la radio y la TV uruguaya, no estamos de acuerdo con una democracia dirigida por los medios de comunicación.
Es la reflexión que quería dejarles. Muchas gracias».
Compartí tu opinión con toda la comunidad