Bonomi: "Me parece muy difícil que la oposición participe en el gabinete"
Eduardo Bonomi, tiene una larga trayectoria de militancia en la izquierda. Militante social, preso político.
Es uno de los hombres más cercanos al presidente electo José Mujica y mantiene una muy buena relación con el presidente Tabaré Vázquez. En el primer gobierno del FA encabezó la reinstalación de los Consejos de Salarios y la reformulación de las relaciones laborales. En el segundo gobierno del FA todo parece indicar que estará encargado de los temas de la seguridad pública. Lo que sigue es una síntesis de la extensa charla que sostuvo con LA REPUBLICA en su despacho del Senado.
¿Cómo evalúa usted los resultados electorales?
Son extraordinariamente positivos. José Mujica es el presidente más votado de la historia del Uruguay en porcentaje y en votos. Se logró una distancia de más de 200 mil votos, superior a la que logró Jorge Batlle en el balotaje de 1999. En la primera vuelta el FA logró mayorías parlamentarias, ganó en 11 departamentos y creció en los 19. Creo que es un contundente respaldo de la población al FA y a sus propuestas.
¿En qué razones se fundamenta este resultado?
La primera es en las realizaciones del primer gobierno del FA, encabezado por Tabaré Vázquez, y en el apoyo que tiene el gobierno. Pero sólo eso no basta. Hay gente que se pregunta cómo el FA no ganó por más cuando el Presidente tiene un 71% de apoyo. En Brasil el presidente tiene el 81% de apoyo y la candidata del PT todavía no ha logrado despegarse. No es automático que un buen gobierno determine el triunfo de la fuerza política que gobierna. Obviamente es una buena base pero eso solo no resuelve.
En segundo lugar, creo que el FA tiene una propuesta atractiva, como continuidad del gobierno pero en una realidad nueva. Va a ser continuidad pero no va a ser lo mismo. El gobierno hizo lo que hizo con un país que estaba saliendo de la crisis y que tenía el aparato productivo paralizado. El objetivo del gobierno fue la recuperación del país, y se hizo. La propuesta ahora es ir a más. Un modelo de crecimiento en el que se incorpore a la producción mayor valor agregado, ciencia y tecnología. Seguir en la senda del crecimiento pero con más distribución, más equidad y más inclusión social. También la continuidad de logros muy importantes: el Plan Ceibal, las operaciones de ojos gratuitas, la inclusión de más jubilados en el Fonasa, la recuperación de salarios y jubilaciones.
En tercer lugar, a pesar de todo lo que se ha dicho, José Mujica demostró que es un muy buen candidato, sobre todo en su diálogo con la gente. En toda la campaña tuvo una sintonía tremenda con la gente.
En cuarto lugar, por primera vez una fórmula presidencial pesa tanto como fórmula en una elección. A partir de dificultades surgidas del tenor de las elecciones internas se logró una integración que cada vez fue mejor, se complementaron muy bien. En quinto lugar, a partir de un FA que estaba desmovilizado, la fórmula presidencial, pero con mucho peso de Mujica en ese aspecto, logró volver a movilizar a los frenteamplistas. Sin movilización de la gente hubiera sido muy difícil obtener un segundo gobierno. Eso se logró con las iniciativas que, con dificultades, tuvo el FA pero sobre todo con la autoconvocatoria de la gente que en esta elección tuvo un papel fundamental.
Un sexto elemento está por fuera del FA y es una pobrísima campaña del Partido Nacional. Hacia octubre optaron por un camino de agresividad, hacia Mujica, hacia el FA y hacia el gobierno y tuvieron un retroceso continúo. Hay que reconocer que lograron un objetivo, evitar el triunfo del FA en primera vuelta; pero lo hicieron a costa de que se cayera el Partido Nacional y además no lograron impedir las mayorías parlamentarias. Hacia la segunda vuelta fue peor. Primero inventaron la teoría del equilibrio que era insostenible. Después intentaron transformar un hecho delictivo en un hecho político, inclusive con un spot televisivo delirante. Hacen una interpelación con una serie de acusaciones que no pueden sostener. Luego siguieron con un spot copiado de la Argentina. Finalmente sacaron otro que llamaba a no votar a Mujica, en lugar de llamar a votar a Lacalle.
El futuro gobierno
¿Cómo se capitalizará esa interacción que usted destaca de Mujica y Astori en el gobierno?
Mujica lo anunció y el que no lo crea hace mal en no creer. Mujica lo que dice que va a hacer lo hace. Habrá un papel muy importante del vicepresidente en la marcha de la economía. Eso es algo muy distinto a lo que estamos acostumbrados y va a suceder.
Usted habló también del papel del FA en la campaña. ¿Cómo se imagina el papel del FA en un segundo gobierno de izquierda?
Antes del primer gobierno hubo una resolución del Congreso del FA sobre el relacionamiento entre la fuerza política, el gobierno y las organizaciones sociales. Allí se estableció la existencia de una agrupación de gobierno del FA, tratando de que el gobierno no se comiera a la fuerza política. Eso después por una serie de razones objetivas y subjetivas no se pudo evitar. En un primer gobierno de izquierda, la agenda diaria, la agenda de los propios medios de prensa le da una importancia tan grande al gobierno que termina absorbiendo todo. Este documento establecía que la fuerza política era la responsable de la utopía, de la estrategia. El gobierno es el responsable de la táctica, del día a día. La fuerza política no debe meterse en lo cotidiano y en todo caso cuando aparecen temas que hacen a la estrategia los discute. En este gobierno por ejemplo los casos del TLC con EEUU o el 4,5% para la Educación.
Pero sin embargo, por esa importancia que tenía el gobierno, el FA no pudo discutir la estrategia y tampoco la articulación de la fuerza política con el gobierno y fundamentalmente con las fuerzas sociales. En este segundo gobierno tiene que restablecerse eso, el FA tiene que retomar la discusión y elaboración estratégica, la articulación con las fuerzas sociales.
Usted destacó el papel de la movilización. ¿Es clave también para un gobierno de izquierda?
Es el FA el que tiene que convocar la movilización y canalizarla, no el gobierno. Es cierto que hay iniciativas y políticas concretas del gobierno que merecen y necesitan de la participación y el apoyo ciudadano. Además la gente merece estar informada, participar. También para defender lo que se hace y no dejar que el gobierno este librado a sus propias fuerzas. Esa movilización ciudadana se necesita pero la tiene que convocar y promover el FA, no el gobierno.
Diálogo con la oposición
Usted señalaba la dureza de la campaña de la derecha, a la luz de esa lectura ¿qué expectativas hay en esta convocatoria a la oposición para discutir sobre cuatro puntos estratégicos?
El FA hizo esta convocatoria antes de la primera vuelta electoral y sin saber si tenía o no mayorías parlamentarias.
Es cierto. Ya se produjo una primera reunión con el secretario general del Partido Colorado, Pedro Bordaberry. ¿Qué expectativas hay? ¿Habrá integración en el gabinete?
En esto hay al menos tres dimensiones. La primera es la de participación en el gabinete.
La oferta de participar en el gobierno hay que hacerla, queda en la oposición aceptar o no. Pero para eso hay que discutir la estrategia. Pero hay una cosa clara, acá no estamos discutiendo o abriendo una negociación para obtener mayorías. Las mayorías, el pueblo se las dio al FA y a su propuesta. Se puede compartir espacios y políticas, lo que no se puede es contradecir el compromiso que la población respaldó. Si vamos a tener una oposición que comparta la línea estratégica o no, lo veremos. A mí me parece difícil. La segunda dimensión, es el caso de los Entes del Estado, creo que el Partido Nacional cometió un error en el 2005. Había 34 nombres acordados y cuando se planteó que en el BROU y en el Codicen habría 4 del FA, bloquearon todo. Eso fue muy parecido al «todo o nada» que ellos criti
can. Creo que es un error que no van a cometer de nuevo. Me parece que hay muchas posibilidades de que participen en los entes.
Hay una tercera dimensión que es la discusión de acuerdos en cuatro puntos estratégicos (educación, seguridad, energía y medio ambiente), que pueden ser cinco, que Bordaberry ya aceptó discutir. Creo que son temas en los que puede haber diferencias pero también puede haber coincidencias suficientes para marcar un rumbo de 20 años.
Por supuesto que luego se modula de acuerdo a que fuerza gane el gobierno, pero con el rumbo acordado, y no cambiando en estos temas estratégicos para el país todo cada cinco años. Esto no quiere decir ni coparticipación, ni gobierno de coalición. Se reserva un área de políticas de Estado, esto requiere ponerse de acuerdo en el rumbo.
Cuando usted dice que a los cuatro temas que planteó el FA como estratégicos, se puede agregar un quinto: ¿a qué se refiere?
Al Comercio Exterior. Nosotros ya planteamos cuatro, pero ese se puede incluir.
La transición
¿Cómo se está trabajando en lo referido a la transición?
Cuando el FA designe los equipos del futuro gobierno, esos serán los encargados de la transición. Entre el gobierno de Jorge Batlle y el entonces futuro gobierno de Tabaré Vázquez, la transición en temas laborales la hizo el equipo nombrado para el Ministerio de Trabajo, con el equipo que estaba en el Ministerio. Además en este caso es completamente distinto porque es de la misma fuerza política, estamos hablando de una transición de gobiernos del FA.
Una transición tiene varias dimensiones, la institucional y también la política. La negociación interna en el FA hacia el nuevo gobierno ¿está en marcha?
En este plano la primera negociación es establecer el equipo de gobierno. Esa formalmente no está en marcha. Hay conversaciones informales entre los grupos del FA, pero son eso. Las instancias formales vienen después del viernes, después de hablar con los otros partidos. Está claro que esto no puede tener una demora muy grande tampoco. Alrededor del 20 tiene que haber un dibujo tal que permita terminar diciembre con esto resuelto.
8 medidas en Seguridad
Usted ha estado trabajando sobre uno de los temas más sensibles en la campaña y hacia el segundo gobierno del FA: la seguridad. ¿Cuáles son los aspectos fundamentales que se impulsarán?
Escuchaba al doctor Lacalle decir que la seguridad se arregla con más represión y no considerándola como un problema sociológico como hace el FA. Evidentemente el tema de la seguridad se resuelve con medidas concretas, pero no solamente con más represión. Es más prevención, más disuasión, más represión y más sanción del delito.
La prevención y la disuasión significan sí movilización de fuerzas policiales, entre otras cosas. No solo hay que reprimir el ilícito, hay que trabajar para impedir que se cometa. La mano dura no soluciona el tema. El doctor Larrañaga en las internas promovía la creación de una suerte de Guardia Nacional. En todos los lugares donde existe la Guardia Nacional es una cuestión intermedia entre la Policía y el Ejército, es una fuerza militarizada. Es para responder ante quien actúa con armas de guerra, organizaciones criminales de alta organización.
Lo que está atormentando a la gente hoy no es la acción de las grandes bandas, que por supuesto también hay que combatir, pero lo que está atormentando a la gente hoy es el pequeño delito no organizado, pero multiplicado en hurtos, rapiñas, arrebatos y copamientos. Eso no se combate con fuerzas militarizadas. Se combate con una Policía de Proximidad, cercana a la gente, que actúa además de reprimiendo como un factor de disuasión.
Se necesita además una reformulación y mayor presencia del trabajo de inteligencia. La inteligencia policial dedicada también a esto y con mayor énfasis. No se trata solo de la presencia de uniformados, también de gente sin uniforme que sirva para la prevención.
La izquierda tiene un problema con esto y es que históricamente se utilizó a Inteligencia para combatir a las fuerzas políticas de izquierda y a las organizaciones sociales, entonces hay un rechazo esto. Pero estamos hablando de otro escenario y otros objetivos. Además el trabajador tiene derecho a usar en lo que desee lo que ganó honestamente trabajando; el comerciante a disponer de lo que logró con su trabajo.
Tenemos la obligación de proteger a la gente, a los trabajadores, los comerciantes, los productores, los jubilados, los estudiantes, a las muchachas que salen de un baile a las cinco de la mañana, a los ciudadanos. Esa protección la tiene que dar el Estado. Por eso no alcanza con ese planteo de más represión. Nunca hubo tanta eficacia policial en el sentido de apresar a delincuentes como en este gobierno. Nunca hubo tanta gente presa por lavado de activos y por narcotráfico. Nunca hubo tanta incautación de droga. El problema es que fruto de una situación histórica del Uruguay, hoy las cárceles como están en gran medida fortalecen las redes de marginalidad. Necesitamos una nueva política de cárceles. Apuntar a la rehabilitación de los mayores o menores primarios, con pocos antecedentes, no reincidentes, o con delitos que no sean graves. O transformamos eso, y es a través del estudio y del trabajo, o seguirán los problemas de seguridad aunque detengamos gente todos los días. Esto no es encarar la seguridad desde un punto de vista sociológico, es asumir que solo con la famosa mano dura no se resuelven las cosas. Lo sociológico viene en que los problemas de seguridad vienen de problemas sociales no solucionados desde hace más de 20 años, agravados por la introducción masiva de pasta base desde el 2002.
¿Las cárceles tienen que salir de la órbita del Ministerio del Interior?
Las cárceles tienen que salir del Ministerio del Interior, no sabemos aún en que instancia estatal deben quedar, pero tienen que salir del Ministerio del Interior.
¿Cuáles son las medidas concretas o inmediatas que piensan aplicar?
Por lo menos, duplicar el presupuesto del Ministerio del Interior. Se necesita invertir en Seguridad, seguir mejorando los sueldos, profesionalizando la Policía y mejorar la logística.
Creación de la guardia metropolitana a nivel nacional pero no como la piensan en el Partido Nacional. Se mantendría más o menos la misma cantidad de efectivos actuales pero se dislocaría parte de esos efectivos a la mitad del país y tendrían acceso a transporte aéreo para facilitar el rápido desplazamiento. Eso es para enfrentar bandas organizadas, el gran delito. Para enfrentar el pequeño delito: ampliación y fortalecimiento de la Policía Comunitaria, en cada Jefatura de Policía. Fortalecer el trabajo de inteligencia policial, hacia el gran delito y hacia el pequeño. Cambios en el Código del Proceso, con endurecimiento de penas para ciertos delitos y cambios para otros. Diseño de una nueva política de cárceles. Tender a eliminar gradualmente el Servicio 222. Es necesario que los policías no tengan que trabajar 16 o más horas para vivir. Hay que ir incrementando el salario para que paulatinamente vaya desapareciendo el Servicio 222 tal como está ahora y los policías trabajen un número de horas que les permitan rendir adecuadamente y por supuesto vivir. Habrá que formar además un cuerpo específico para cumplir las tareas de vigilancia, pero sólo para eso. Profundizar la especialización de los servicios técnicos de la Policía para combatir el delito. Profesionalizar el personal más aún, dotarlos de medios. Fortalecer la capacidad de investigación de la Policía.
Esas son algunas de las medidas.
Los menores infractores
¿Cuál es la línea de trabajo hacia los menores infractores?
El Partido Nacional pasó de plantear la rebaja de la edad de imputabilidad a proponer aumentar los años en que un menor puede estar preso de 5 a 10. Nosotros pensamos que ninguna
de estas dos medidas resuelve nada. No es el tiempo de detención sino las condiciones y lo que ocurre durante la detención. Hay que mejorar las condiciones de detención y buscar la rehabilitación a través del estudio y el trabajo.
¿Los menores infractores seguirán en la órbita del INAU?
El INAU tiene un problema con los menores infractores y no con los 70 mil menores con los que trabaja. Tenemos claro que lo que atiende a los menores infractores tiene que ser por lo menos una especialidad aparte dentro del INAU. Se podrá definir luego si tiene que salir del todo del INAU o no, pero por lo menos tiene que ser una especialidad aparte.
«LOS DEMONIOS SE EXORCIZARON»
La derecha insistió en esta elección con la estrategia de reflotar el pasado. ¿Usted cree que eso seguirá hacia el futuro gobierno?
Me parece muy importante señalar que en esta elección se exorcizaron todos los demonios que la derecha convocaba cada vez que había una instancia de estas características. Evocaban los fantasmas del pasado para resolver los problemas del presente sin tener que discutir ideas o propuestas; jugaban con el miedo de la gente. En este balotaje lo intentaron. Pero eso se terminó, esta elección dio por tierra con eso. Ya no da más resultado. La gente se aburrió de esto. Reclamaba que se discutiera programa, nos ponían a todos en el mismo carro, en realidad nosotros no estábamos en ese carro, pero como aparecíamos en los medios respondiendo, nos metían también.
Por suerte para el país eso se terminó. El que quiera hacer campaña que plantee sus propuestas, que no utilice más el miedo.
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