Hasta mayo, pacto de no agresión
El resultado de las internas últimas fue «una ilusión óptica». Acaso «cargamos una mochila muy pesada con años de crisis y ajustes» en nuestras espaldas. O quizá hay un «cambio cultural» en la sociedad que no lo hemos podido decodificar.
Estos son algunos de los muchos elementos que el senador Francisco Gallinal de Correntada Wilsonista, co-creador además de la UNA, el grupo político que amalgamó su sector con el Herrerismo, maneja como primera reflexión de la derrota electoral sufrida por el Partido Nacional el pasado domingo.
Como premisa política se estableció en la interna nacionalista la importancia de que no se develen públicamente grietas o fisuras partidarias o sectoriales. Ya pasaron los comicios nacionales con balotaje incluido pero indefectiblemente se avecina un nuevo tiempo electoral. Las municipales de Mayo próximo son el último bastión que los perdedores de hoy no quieren repetir ese escenario en las urnas en las últimas instancias ciudadanas que quedan antes de que realmente empiece la vida normal y corriente en el país.
Por eso la importancia de que ahora no aparezcan facturas a cobrarse entre unos y otros. Que a nadie se le ocurra levantar un dedo acusador y menos confabular una embestida baguala versión 2009. Por lo menos hasta pasado el mes de Mayo con sus comicios departamentales.
Voceros del Partido Nacional confiaron anoche a este diario que entre los dos grandes sectores, el Herrerismo y la Alianza Nacional, se firmó un pacto de sangre.
Confirmada la derrota electoral, que por otra parte ya suponían desde mediados del mes de noviembre cuando ya promediaba la campaña por el balotaje, ni unos ni otros podían mostrar públicamente que aquel fue el responsable del resultado adverso obtenido el último domingo de noviembre. «Unidad en la adversidad» es la consigna que los máximos dirigentes blancos tienen grabada en la frente en forma indeleble. Es que el nacionalismo ya conoce sucesos pasados en que cuando fuego que se presumía amigo disparó a mansalva sobre algunos de los que hasta el domingo pasado eran protagonistas.
Aquellos sucesos aún están frescos en las memorias y de reiterarse, echarían por tierra la última frontera que a los blancos le queda por defender: la línea Maginot de la elección municipal.
«Para nosotros las elecciones municipales de Mayo son muy importantes y hay que protegerlas y ahora no hay que generar fracturas internas», sentenció el senador Gallinal al consultarle sobre las responsabilidades de la derrota en el balotaje.
«No hay demasiado margen como para hacer muchas lecturas dijo eso se lo dejo a los politólogos. Pero creo que se está dando en la sociedad un cambio cultural muy importante que aún no hemos podido comprender».
Entiende que el Partido Nacional carga «con una mochila muy pesada de años y gobiernos con crisis económicas y ajustes. Tenemos que cambiar políticamente. Tenemos que modernizarnos y mejorar», confesó.
Internas, una «ilusión óptica»
El reelecto senador Francisco Gallinal dijo que fue una «ilusión óptica» el resultado obtenido por el Partido Nacional en las elecciones internas realizadas el 28 de junio pasado. En aquella instancia, el partido blanco fue el más votado.
Gallinal sentenció unos días posteriores a las internas que «en las pasadas elecciones, el electo candidato del Partido Nacional, Luis Alberto Lacalle, le ganó al invencible de (José) Mujica y quien, sin embargo, se enfrentó con el Partido Nacional y perdió».
En las internas de junio pasado el Partido Nacional recogió el 46,11% del electorado y el Frente Amplio quedó segundo con un 41,18%. Incluso, para alimentar esa sensación de triunfo, el candidato Lacalle fue proclamado vencedor con el 57,1% de los electores. Obtuvo 274.959 votos.
«Aquello fue una ilusión óptica porque no se correspondió con la realidad», señaló anoche Gallinal, agregando que «siempre vi en lo personal que no iba a ser nada fácil ganar en las elecciones nacionales».
Sostuvo que su partido tuvo que competir «contra el gobierno, el Frente Amplio, el Partido Colorado y hasta contra el PIT-CNT».
Entiende que no hubo «demasiados errores» de parte del comando electoral blanco y que incluso «Mujica cometió más errores que nosotros». Agregó que el resultado de la elección del domingo no proviene de la campaña ni es resultado de ella, sino de «responsabilidades y de determinaciones de los últimos años».
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