Lacalle. Admitió la derrota y envió mensajes hacia la interna y el presidente electo

Deseo "fructíferas conversaciones"

El rostro de Lacalle denotaba la amargura de la derrota, la firmeza del combatiente y algunos jóvenes apostados en la sede de Unidad Nacional de 18 de Julio y Martín C. Martínez estallaron en llanto ante las expectativas depositadas, y muchos otros, siguiendo el discurso desde la calle, exteriorizaron su malestar ante el gesto de Lacalle de «mano tendida» hacia Mujica.

Lacalle se tomará un breve descanso hasta el lunes 7 de diciembre. Ahora, se abre un nuevo escenario en la interna nacionalista, de pasaje de facturas sobre el resultado, aunque conscientes que todos los dirigentes y sectores tienen flancos abiertos, que es necesario preservar la unidad, pero promover una serie de cambios so pena de volver a naufragar electoralmente.

El discurso a elaborar ante la derrota era el escenario más ensayado y meditado por Lacalle en los últimos días, dependiendo el guarismo del mismo sobre los agravantes y atenuantes a considerar.

Durante aproximadamente una hora, diferentes dirigentes del Partido Nacional desfilaron saludando a la fórmula Lacalle-Larrañaga y también lo hicieron los ex legisladores colorados Julio Aguiar y Ruben Díaz, y Amílcar Vasconcellos (hijo).

«Quiero desearle a nuestro país un período que va desde mañana (hoy) o en los próximos días hasta el 1º de marzo de fructíferas conversaciones para lograr los acuerdos que sean posibles para que el país se beneficie de ellos», evaluó Lacalle en un claro mensaje de su intención de negociar con el nuevo gobierno del Frente Amplio.

No obstante, puntualizó cuál será el papel como fuerza opositora: «entretanto, digo, sostengo, y proclamo a todo el que nos quiera oír, y repito, me animo a hablar en nombre del millón de personas que nos ha votado que seremos soldados de la libertad, custodios de las instituciones, y defensores de las leyes».

 

Calidad de presidente

Palabras de elogios tuvo Lacalle hacia el actual presidente Tabaré Vázquez, quien lo llamó ayer personalmente. «Creemos que más allá de las discrepancias que tenemos con su gobierno, el doctor Vázquez, al saludarnos, ha robustecido su calidad de presidente de todos los orientales, que lo es, como lo será don José Mujica a partir del 1º de marzo».

«Porque será nuestro presidente, y esto tenemos que razonarlo ­expresaba Lacalle, mientras la militancia apostada sobre 18 de Julio reprobaba la idea­, tenemos que razonarlo y aceptarlo. Quien participa en el sistema democrático de antemano y sin saber quién es el que va a ser electo, tiene que saber que por haber participado, por haber contribuido al funcionamiento del sistema, por haber contribuido a la legitimidad del resultado final, debe considerar que quien triunfó, quien fue el preferido, es el presidente de todos los orientales».

En un gesto de búsqueda de la unidad, el candidato blanco precisó que el hecho de que «hayamos votado prácticamente en mitades, no quiere decir que seamos dos países, somos un mismo país que hace dos opciones, pues ejerció la facultad de optar, pero que a partir del momento actual, cuando se conozca el resultado definitivo, seamos un solo pueblo, que tiene los mismos problemas, los mismos anhelos, las mismas esperanzas, las mismas carencias».

Señaló que la democracia debe ser la respuesta a los problemas de la ciudadanía.

 

Reconocimiento

En particular, y en un claro mensaje hacia la interna nacionalista, Lacalle elogió a Larrañaga. «Decirle cuánto he aprendido a quererlo, cuánto más a respetarlo. Hemos tenido en él un compañero siempre de buen humor, siempre presto a hacer ese sacrificio más, a viajar esa legua extra que a veces hace la diferencia, con su palabra mesurada, en su consejo, en la fuerza que transmite con su juventud; ha sido un complemento invalorable a lo que hemos podido representar a este país».

«Nunca me alcanzarán los años de mi vida que queden por delante para saldar esa cuenta respecto a Jorge Larrañaga», indicó.

 

Novena elección

Lacalle también recordó que esta era la novena elección en la que participaba «en muchas de ellas como candidato, las más veces sin éxito. Pero también ha habido de los otros, también hemos sentido la caricia de la opinión pública y que ya por haber conocido los dos manos de la mano de la opinión pública, que a veces golpea, que a veces acaricia, es que nos sentimos cada vez más convencidos de que el día que elegimos esta vida, hicimos lo que teníamos que hacer, lo que se esperaba de nosotros. No sé si he cumplido cabalmente pero nadie podrá negarme en todo el país que le he puesto corazón, alma y esfuerzo».

También agradeció a su familia, a la que definió de «retaguardia», nombrando a su esposa Julia Pou, su hija Pilar, sus hijos y nietos.

 

Presencias

Innumerable cantidad de dirigentes nacionalistas acompañaron a la fórmula Lacalle-Larrañaga. Entre ellos, el jefe de campaña Gustavo Penadés y los senadores Francisco Gallinal, Ruperto Long, Carlos Moreira, Sergio Abreu, los legisladores Jorge Gandini, Javier García, Jaime Trobo, Pablo Abdala, Alvaro Lorenzo, Alvaro Alonso, Pablo Iturralde, Sandra Etcheverry y Beatriz Argimón, las parlamentarias electas Verónica Alonso y Ana Lía Piñeyrúa, así como los dirigentes Guillermo García Costa, Rodrigo Goñi, Bartesaghi, Silvana Olivera, y su equipo de prensa, con Noelia Franco, Mariano Berro y Alberto Hugues.

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