Pérdidas "imposibles de cuantificar"
La auditoría del BHU concluye que las pérdidas ocasionadas por los negocios con Barboni son «imposibles de cuantificar» y que el constructor «gozó de favoritismos y privilegios» durante los directorios de Salomón Noachas y Ariel Lausarot.
El informe, que tomó estado público en 2006, estima que sólo por la adjudicación a Barboni de cuatros complejos de vivienda sobre la Avenida Giannattasio las pérdidas para el BHU fueron de 11 millones de dólares. Otra perla de este collar es que la auditoría asegura que las ofertas del grupo Barboni para hacerse cargo de proyectos edilicios públicos eran rechazadas sistemáticamente por los jurados del BHU. Sin embargo, la última palabra, que siempre era de aprobación, la tenía el Directorio encabezado en algunos casos por Salomón Noachas y en otros por Ariel Lausarot.
En el informe se desprenden ciertas dudas sobre la legalidad de un grupo de trabajo conformado oportunamente por el ex presidente del BHU Salomón Noachas. Este «grupo» estaba integrado por tres arquitectos: Adhemar Valazza, Antonio Cirillo y Marcelo Venturino, y tenía la facultad casi sistemática de aprobar todos los proyectos de Barboni que los informes técnicos de los jurados de las licitaciones rechazaban.
Así fue que este «grupo» dio luz verde a obras habitacionales sin que existiera un estudio previo de interesados o potenciales adquirientes (algunas viviendas aún hoy están deshabitadas), autorizaron el pago de terrenos a precios exorbitantes, adulteraron informes técnicos de organismos estatales y municipales y algunas otras joyitas.
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