El "crack" de la campaña nacionalista
En los primeros días de este mes de noviembre comienzan a desencadenarse los primeros movimientos de lo que pretendía ser el eje de la campaña del Partido Nacional. Como las figuras del juego tetris, se buscaba que el caso del hallado arsenal del malogrado Saúl Feldman encastrara aceitadamente con anónimos anuncios de corrida bancaria, del pretendido debate electoral entre las fórmulas presidenciales, del confeso anuncio editorial del diario El País de estar en un plan para evitar que José Mujica alcance la presidencia, de la maniobra dialéctica del candidato Lacalle en el sentido de que ahora no era fundamental contar con mayoría parlamentaria para apoyar a un candidato, como sí lo fue 10 años atrás y de avisos de televisión de menguada calidad técnica y ética vinculando al MLN con las armas que poseía el contador Feldman en los barrios de Aires Puros y Shangrilá.
Todos estos sucesos se fueron dando entre el martes 4 y el 10 de noviembre, día en que se concreta una interpelación doble a los ministros de Interior y Defensa, Jorge Bruni y Gonzalo Fernández, a cargo del diputado herrerista Gustavo Borsari precisamente por el caso Feldman. Ese día y tras la comparecencia de los dos secretarios de Estado se desarticuló desde la misma interna blanca la embrionaria estrategia electoral. El principal título del diario El País al otro día de la maratónica interpelación fue: «Feldman no actuó solo».
Las principales empresas encuestadoras concedían al Partido Nacional un 42% de proyección de voto para el 29 de noviembre. Eso, antes de los sucesos de las armas. Pasada esa estrategia política, las mismas encuestadoras lo ubicaron luego en un 40%.
El 7 de noviembre, el comando electoral del Frente Amplio calificaba de «infamia» la intención del Partido Nacional de asociar el caso Feldman con el ámbito político. La Iglesia se introdujo en el debate y exhortaba a la mesura entre los dirigentes.
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