Las cartas ya están echadas
Cuando llegue el domingo 29 de noviembre habrán quedado atrás nada más ni nada menos que un mes y cuatro días de anuncios, giras, promesas, encuestas, videos, marchas y contramarchas electorales.
Seguro que más de uno de los protagonistas de estos últimos 34 días desearía tener la posibilidad de barajar y repartir otra vez las cartas que, sin embargo a esta altura de la campaña del balotaje ya están echadas. Aquel ya lejano día de elección nacional, la jornada comenzó muy temprano para la mayoría de los uruguayos. No había que temer en cuanto a cuestiones climáticas ni nada que pudiera sobrellevarse con un simple abrigo. La prensa nacional y extranjera se agolpaba en los lugares de votación en los que se sabía iban a estar los candidatos y figuras políticas de relevancia. Unos pocos minutos de presencia mediática, algún comentario mesurado y luego desaparecerían del alcance de cuanta mirada, pero sólo hasta la noche, cuando comenzaran a darse los primeros resultados. No importaba ya si fueran oficiales o de las empresas encuestadoras. A la hora señalada de aquel domingo 25 de octubre se confirmaba entonces que el Frente Amplio era nuevamente el partido político con más apoyo ciudadano y que había una segunda vuelta. Hubo sorpresas que, incluso, no pararon luego de sucederse durante todo este período de campaña. La primera nota llamativa fue el guarismo obtenido por el Partido Colorado: 17% del total de los votos. La segunda, el descenso en el respaldo electoral de los blancos: 29,07%. La tercera y las demás sorpresas que se fueron desencadenando lo conformaron los anuncios que, de las dos consultas que simultáneamente se pusieron a consideración, la ley de voto epistolar y la anulación de la Ley de Caducidad no fueron aprobadas. La primera recogió el 36,93% de apoyo. La segunda, el 47,36%. Por la misma noche del 25 de octubre, apenas se conocía el futuro electoral, el secretario general del Partido Colorado, Pedro Bordaberry, anunciaba públicamente que iba a votar a Luis Alberto Lacalle el último domingo de noviembre. El candidato blanco, quien se enteró al mismo tiempo que todos y por los medios de comunicación, se emocionó, según confesó luego, por ese respaldo. En su discurso frente a la sede del directorio nacionalista, Lacalle confió que sentía en lo más hondo que había sido la Providencia que lo había colocado allí. Unas cuadras más abajo, en el Hotel Columbia, el candidato a presidente del Frente Amplio, José Mujica, llamaba a seguir luchando. Al otro día, el 26, la prensa destacaba que el FA obtenía la mayoría en el senado. Días más tarde se confirmaba la supremacía también en diputados con el escaño número 50 que recayó en el nuevoespacista de Canelones, Horacio Yanes. El más de millón de votos obtenidos le daba a la izquierda el triunfo en 12 departamentos del país, el Partido Nacional en 7 y en el Parlamento los blancos perdían 2 senadores y 7 diputados. 24 horas más tarde, Bordaberry aclaraba en conferencia de prensa que se había reunido con Luis Alberto Lacalle, pero que fue solamente para felicitarlo. Por otro lado, varios grupos y dirigentes colorados anuncian su apoyo electoral a Mujica. Glenda Rodnán, Diego Fau, el nieto del extinto dirigente Hugo Batalla, y Mendina, de Rivera. El 29 de octubre, la presidenta argentina, Cristina Fernández de Kirchner, elogió el sistema electoral uruguayo. Lo calificó de «fantástico». Mientras, el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Colorado oficializaba la «recomendación» del voto al candidato blanco. Desde el PN la recomendación fue vista como un «tibio respaldo». Durante todo ese día, legisladores nacionalistas recurrían a la Corte Electoral para reclamar que se reconsiderara el escrutinio primario. Con los votos de los ministros colorados y frenteamplistas, la Corte no hizo lugar al pedido. Aparecía el presidente Vázquez en la campaña electoral. Dijo que en el balotaje no estaban en juego dos modelos de país, sino más bien dos formas de encarar el gobierno. Danilo Astori señalaba el mismo 29 de octubre que el FA es la única garantía de acuerdos nacionales y no descartaba que algunos de los futuros ministros no se identifiquen con la izquierda. Más tarde, el mismo día, Lacalle anunciaba que a partir de ese momento dejaba de ser el candidato del Partido Nacional porque ahora él sentía que era el candidato de todos los uruguayos. El mes de octubre se cerraba con la inauguración oficial del slogan nacionalista de «el equilibrio está en tus manos». Se escuchó una infinidad de veces en el Palacio Legislativo donde la fórmula blanca anunciaba su campaña para la segunda vuelta electoral. Larrañaga decía que la opción era entre una sociedad con equilibrio y el poder absoluto y que el equilibrio e llama Luis Alberto Lacalle. Noviembre comienza con las primeras tendencias del balotaje. El director de la consultora Cifra, Luis Eduardo González, manifestaba en los medios que la diferencia la marcará el candidato que sepa captar al electorado que está en la mitad de la cancha y que no son frenteamplistas ni nacionalistas. El sábado 7 de noviembre, la prensa se hace eco de un hecho social que lleva a los titulares de la campaña electoral a un segundo plano. Un individuo se atrinchera en su domicilio en la costa de oro de Canelones. Mata a un policía, hiere a otro. El domingo por la mañana las radios informaban que la persona, de nombre Saúl Feldman de profesión contador, es abatido por efectivos policiales tras 14 horas de resistencia. Aparecen las armas, las municiones y los primeros balbuceos de asociación de este acontecimiento con la campaña electoral.
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